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24 feb 2011

Surrealismo

Surrealistas son los cuadros de Dalí, la poesía de André Breton y el cine de Buñuel, artistas que buscaban la verdad más allá de la realidad sin sentido lógico alguno. Vamos, lo que hoy diríamos "perroflautas fumaos", sólo que con éxito, que da caché. Y mucho.

Surrealistas son también los debates de Intereconomía, las cifras de audiencia de Sálvame y la aprobación de la ley Sinde, por carecer todos ellos por igual de toda lógica.

Y surrealista fue también mi visita al médico de cabecera hace unos días. Nada grave, simplemente que, como algunos ya sabéis, si seguís el blog (a pesar de lo poquísimo que escribo últimamente; cambiaré, lo prometo), llevo aproximadamente un año esperando que alguien me llame para decirme que mi prepucio va a conseguir la emancipación por la via quirúrgica. La cuestión es que, harto de esperar la llamada, decidí pedir cita para el médico de cabecera el pasado martes, a ver si él podía agilizar los trámites.

Una de las ventajas de haber cambiado de centro de salud es que la mayoría de médicos son nuevos y tienen unas ganas tremendas de hacer bien su trabajo, lo cual no sólo es de agradecer sino además de alabar. Y mi nuevo médico de cabecera tiene muchísimas ganas de hacer bien su trabajo. Llegué tarde, pero son cosas que pasan cuando te tienes que escapar del trabajo y por lo tanto me atendió tarde, pero por lo visto tenía pocas citas después porque decidió entretenerse conmigo. Al hombre hay que reconocerle que puso muchísimo más interés que mi anterior médico de cabecera, que, mirándomela con asco y desprecio, simplemente me dio un volante para el urólogo para ir seis meses más tarde. Le conté mi situación y me hizo bajar los pantalones y los calzoncillos, y firme y decididamente dijo:

- No es fimosis, pero tienes el frenillo demasiado corto y estrecho. Eso te lo arreglo yo en un momento.

A lo que yo, con una cara de póquer similar a la que puse cuando vi a Lady Gaga en su traje de filetes, respondí:

- ¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿COMORL?????!!!!!

Él, sin ni siquiera inmutarse me espetó:

- Que sí, hombre. Esto, si al cacharro le queda batería, te lo hago enseguida...

El cacharro. Yo ya empecé a imaginarme, no sé por qué, un cortapuros eléctrico. Pero no, se trataba de una especie de soldador ultrafino que hacía las funciones de bisturí que, mientras cortaba por aplicación de calor extremo, cauterizaba la herida. Más o menos, este es el aspecto:

Inventado por el mismísimo Satanás, no os digo más...


Y así comenzó la situación más extraña e impactante de toda mi vida. Para empezar, una de las primeras frases que me dijo antes de comenzar con la tarea quirúrgica fue:

- Es normal que te molestara; te tendría que ahorcar incluso, porque con lo grande y gorda que es.

Mi cara, another time...


Que alguien halague el tamaño de tu pene puede tener varios resultados dependiendo del contexto. Si eres hetero y te lo dice una chica sexualmente atractiva y dispuesta a tener sexo contigo, es más que gratificante y, probablemente, parte del guión de una peli porno. Si eres gay y te lo hace un tío, resulta igual que el anterior. Si eres hetero y te lo hace un tío, puedes sospechar que quiere rollo contigo o, quizás, constate un hecho de forma objetiva (y quiera rollo contigo pero no lo quiere reconocer). Si te lo hace un tío que lleva en la mano un bisturí, no puedes más que amedrentarte pensando en que pueda sentirse amenazado y con esas palabras quiera ganarse tu confianza para en un momento de descuido cercenar tu virilidad en clara venganza por su menor envergadura. O lo que es lo mismo: agarre el bisturí cuando estés despistado y te corte el cimbrel porque él la tiene más pequeña.

Por suerte no fue el caso y la intervención siguió su curso con la aplicación de la anestesia. Primero una cremita que te desactiva los neurorreceptores de la piel (que te la deja frita y tonta), para posteriormente aplicar una pequeña inyección que, según el doctor, "iba a picar un poco". Los cojones, un poco; la sensación era como si miles de hormigas africanas carnívoras devorasen mi miembro desde el interior. Menos mal que duró poco. Pero claro, mientras yo estaba en esa altamente antierótica postura tumbado en la camilla de la consulta, con los vaqueros y los gayumbos a la altura de las rodillas, pasó lo que tenía que pasar: la enfermera, de un atractivo bastante interesante y que en cualquier otra situación te hubieses quedado fijamente mirándola y , probablemente, hubieras acabado con la bandera en lo alto del mastil, entró a reponer gasas y demás; y yo anestesiado y ella que no quería ni mirar (nena, como te dé vergüenza ver a un tío desnudo, tienes un grave problema dedicándote a la enfermería, pero tú verás...). Y el médico volvió:

- ¿Y las chicas que dicen cuando ven esto?

¿Pero qué me estás contando?


Para empezar la enfermera ni mirarla y poca intención tenía. Y si tenemos en cuenta que no es que demasiadas chicas lo hayan visto en todo su esplendor, por no decir ninguna, tampoco es que pueda ir por ahí recabando datos estadísticos para hacer una encuesta en plan:

¿Qué te parece el tamaño de mi pene?
  1. Pequeño
  2. Normal
  3. Grande
  4. Enorme
  5. Monstruoso
  6. ¡Aparta ese bate de béisbol de mi cara, maldito engendro!

Con lo cual, y ante la imposibilidad de una respuesta que no fuera un llanto por mi parte ante mi inexistente vida sexual, preferí mantener el silencio. Él no:

- Yo hice especialidad en sexología y la media española está en 13 cm, y tú la superas con creces.



En un país donde se destaca en lo deportivo o en lo social, es bueno saber que superas a buena parte de tu país en algo. Bueno, en eso y en que tengo un trabajo y vivo solo. Pero lo realmente importante en España es tenerla grande. Y si no que le pregunten a Dinio.

Yo cada vez iba flipando un poco más, porque eso ya no me parecía serio. Pero se acabó de arreglar cuando, una vez finalizado el asunto, me dijo:

- Voy a abrir la ventana, que aquí huele a pollo quemado.

No doctor, permítame decirle que se equivocaba: a pollo precisamente no olía, no...


P.D.: El martes que viene me toca revisión y probablemente un cortecito más, porque el bisturí se quedó sin batería, así que os iré contando las evoluciones del tema. Por cierto, las típicas alegrías matutinas de levantarte saludando a la mañana, son una auténtica tortura, lo juro, pero ya pasarte todo el día con el roce del calzoncillo es insufrible. Si no estuviéramos en invierno iba yo a ir incómodo...

P.P.D.: Ya tardan los comentarios llamándome fantasma...

22 oct 2010

Desfases

No sé exactamente cómo explicarlo. Últimamente me cuesta encontrar las palabras para expresarme. No es que nunca antes haya pasado por momentos como éste y no sepa expresarlo. Pero cuando las palabras fallan lo mejor es expresarlo en el lenguaje universal de las matemáticas. Vamos a hablar de trigonometría básica de las relaciones.



Dado el esquema anterior, en trigonometría se define el seno de un ángulo, en un triángulo rectángulo, como la razón entre el cateto opuesto y la hipotenusa, es decir:



Obteniendo la siguiente gráfica de función:



Del mismo modo se define el coseno como la razón entre el cateto contiguo y la hipotenusa en dicho triángulo rectángulo:



Dando lugar a la siguiente gráfica de función:



Si os fijáis bien, entre ambas funciones gráficas hay un desfase equivalente de π/2, o lo que es lo mismo, 90º de ángulo. Para visualizarlo mejor, observad la siguiente gráfica:



Como podéis ver ambas gráficas coinciden en dos puntos en cada periodo. De modo que, cuando un sujeto A, representado por la gráfica del seno, siempre estará de bajón en la parte negativa del eje y de coordenadas con respecto a un sujeto B, representado por la gráfica del coseno, cuando coincidan en el mismo punto, mientras que en la parte positiva del eje y de coordenadas será B el que vaya de bajón cuando A está remontando. ¿Y para qué me estás contando esto? Os preguntaréis.

Pues todo esto venía a colación de que esta semana el sujeto A venía de bajón absoluto. Después de haber visto "La historia de mis fracasos sexuales" y "500 días juntos", la cosa ya no podía ir peor, o eso pensaba. Mientras tanto el sujeto B había comenzado su particular remontada. Y el punto de coincidencia se convirtió en una bomba para el sujeto A. Vamos, como siempre...

A veces las matemáticas lo explican todo, pero no dan ninguna solución a los problemas reales de la humanidad...

1 oct 2009

Despertares

- Parece que vuelves a estar vivo.
- ¿Por?
- ¿No es evidente?
- ¿Esto? No, bueno, es que,... ya sabes... estas cosas pasan...
- Sí, claro.
- Va, en serio, que sólo ha sido un acto reflejo.
- Sí, claro.
- De verdad. Si yo no quería, pero me lo empecé a imaginar.
- Sí, claro.
- Jo...
- Pero no te avergüences de ello, hombre, si es la mar de natural.
- Hombre natural, natural no sé. Aún hubiera sido con un buen escote o un buen culo...
- Hombre ya, pero es que Julia es mucha Julia.
-...
- La verdad es que tiene pinta de estar bastante bien. Y no se corta para nada en la cama...
- Parad, por favor...
- Y esas pecas...
- ...
- Pero eso de ir todo el día con el mono puesto.
- Por no hablar de su actitud tan extraña.
- Pero entiende que debe ocultarse por miedo, por eso no puede ser ella misma.
- Claro que mejor así porque cuando se suelta es una auténtica fiera...
- Por favor...
- Y con lo frágil que parece con ese cuerpo casi de niña...
- ¡Dios! Callaos ya.
- ¿Qué pasa?
- Creía haberte dicho que no quería volver a verte en una temporada.
- Sí, pero cuando te empiece a hacer caso ya lo sabrás.
- Tú sigue tocándome las narices y ya verás...
- No podrás callarme jam...
(PLAF)
- Vale, me relajo...
- Así me gusta.
- Espera un momento... ¿Le acabas de poner el ojo morado?
- Aún no, pero en un par de horas va a estar bien hinchadito...
- (...joputa...)
- ¿Decías?
- Nada, nada.
- Mejor.
- ¿Puedo decir algo?
- Te dejo.
- ¿Qué le pasa al calvo?
- Ha vuelto a la vida.
- ¿Y tanto alboroto por eso?
- Es que llevaba tiempo sin moverse por nada...
- ¿Y cómo se obró tal milagro?
- Pues fue extraño la verdad. Estaba yo leyendo 1984 cuando de repente...
- ¡Lo que me faltaba! Ahora se excita con un personaje de un libro...
- Pero que pedazo de personaje...

11 nov 2008

El Hombre y las Hembras. Capítulo 1: La manada.

Manada, con N, no con M, mentes sucias. Y es que si algo caracteriza fundamentalmente al macho ibérico es la formación de grupos, más o menos numerosos, para ayudarse recíprocamente en sus tareas de caza. Esto implica, claramente, una perfecta sincronización entre los cazadores, así como una gran solidaridad entre los miembros de la manada, sobre todo porque dado el caso de que dos machos ibéricos decidan atacar a una misma presa, podría llegar a desatarse una lucha entre ambos machos cazadores de dimensiones inimaginables. Bueno, sí son imaginables: pelea en la puerta del garito en cuestión, con intervención del gorila de la puerta y los municipales si la cosa se desmadra demasiado. Claro que esto es más habitual entre miembros de manadas rivales que entre miembros de la misma manada, ya que, como todos los grandes zoólogos saben, todo grupo tiene un macho alfa al que el resto siguen. Y la capacidad de la manada la rige la capacidad del macho alfa.

Así que sin más dilación os pasaré a relatar los hechos acaecidos el pasado sábado en un garito cualquiera del barrio de Alicante, digo uno cualquiera por no especificar que era el Ay, Carmela, pero, ya puestos, lo decimos. Después de una noche lluviosa, y de estar a punto de volvernos a casa debido al chaparrón, nos vimos sorprendidos por una súbita calma en la lluvia, así que Manu y yo decidimos volver a encarar el camino hacia el Barrio con el único fin de pasar una noche de sábado como hacia tiempo que no pasábamos, simplemente dando vueltas sin rumbo fijo. A eso de las dos de la noche acabamos en el susodicho local y nos situamos al lado de un relativamente numeroso (creo recordar unas doce de varias edades) de jóvenes damiselas que no parecían necesitar a ningún moscón rondándolas.

A partir de aquí, leed como si Félix Rodríguez de la Fuente narrase la historia, mientras de fondo suena la sintonía de "El Hombre y la Tierra"...

Las hembras, despreocupadas, se desplazan en manada mientras un grupo de machos ibéricos jóvenes se adentran en su territorio. Las hembras más fuertes del grupo, en previsión del peligro que pudiesen correr sus compañeras más jóvenes y menos experimentadas toman posición, de modo que se forma una muralla entre los jóvenes machos y las hembras más débiles. Pero los jóvenes machos, cegados por la adrenalina vertida en la caza, no se percatan del movimiento estratégico de las hembras. Y comienza la batalla.

En un momento dado, el macho alfa decide dar comienzo a la caza con un ritual basado en una serie de movimientos palmarios, cual foca monje en pleno ritual de apareamiento. El resto de machos le acompañan en esta especie de ataque epiléptico de masas. Poco rato después, el más débil de los machos, elemento claramente sacrificable por el grupo (debido fundamentalmente a que su sangre debe estar diluida en una mezcla de alcohol y THC), se lanza al ataque sobre una de las hembras más fuertes del grupo. Movimiento mal calculado. El macho alfa no se percata del error de su compañero, debido a que se encuentra, asímismo, lanzando su más feroz ataque sobre otra de las hembras. Gravísimo error. Cuando se percata de la situación el macho más débil ha sido gravemente herido por una terrible coz (en su ego, aunque tal y como va puede que ni la haya notado). El macho alfa, por su parte, no corre mejor suerte: su presa, aprovechando el repentino despiste del cazador, también lo ha dejado malherido. Los jóvenes machos deciden apartarse unos momentos, para recuperarse de su primer fallido intento e intentar atacar a continuación...

Pero tal y como quedó demostrado con Matrix Reloaded, segundas partes nunca fueron buenas, y tras un segundo intento con resultados más lamentables que en el anterior los jóvenes machos se batieron en retirada, como hienas heridas y hambrientas...

Y, por el momento, Félix Rodríguez de la Fuente se retira...

Más o menos así es como transcurrió aquella escaramuza. Por cierto, las chicas resultaron ser unas jugadoras de voleybol muy simpáticas, pero había que saber que teclas tocar y, precisamente, hablar con ellas de las hienas acechadoras que acababan de salir por piernas fue un buen tema de conversación. Si es que no hay nada como el método científico: observación, análisis y experimentación...

13 jul 2008

Mitología (V): Afrodita, el furor uterino hecho diosa...

Afrodita, la diosa del amor y del sexo, no nació de un polvo. ¿Pero cómo es eso posible? os preguntaréis. ¿Recordáis que Urano era bastante libidinoso y que su hijo Cronos le cortó el cimbrel a petición de su madre? Pues, por lo visto, algo de potencia debió quedarle a aquel miembro seccionado, porque al caer al mar fecundó a la espuma marina y de ahí surgió Afrodita. Apareció flotando en el mar en una concha nacarada (no piensen mal los lectores argentinos, por favor), que le servía de cuna y transporte a la vez, y las Nereidas y Tritones, y el resto de criaturas marinas corrieron a ver la belleza de la diosa. En realidad corrieron a verla en pelota picada porque la mozuela iba en porretas y al sentir el roce del aire en su piel suspiró orgásmicamente de modo tal que se estremeció el universo entero. Entró bien en el mundo la moza.

El mar siguió meciéndola hasta llegar a las costas de Chipre, donde desembarcó finalmente de su concha. Se escurrió el agua de su larga melena y las Horas acudieron a su encuentro y se ofrecieron a ser sus preceptoras: una velaba sus sueños y la despertaba suavemente, otra le enseñó a arreglarse para volver locos a dioses y humanos (creo que se llamaba Llongueras), otra le traía alimento cada día y el resto le enseñaron cualidades humanas como ternura, prudencia, bondad, etc, lástima que los humanos las olvidaran. Pronto la Fama, mensajera de Zeus, proclamó por todo el Olimpo las excelencias de la nueva diosa y todos los dioses fueron a conocerla; los dioses por puro impulso sexual y las diosas por pura envidia. Afrodita apareció en el Olimpo acompañada por sus servidores Eros e Himeros (amor y deseo respectivamente). Su llegada al Olimpo fue como la llegada de los Beattles a Madrid en los tiempos de Franco y todos los dioses aullaron como perros en celo. No así las diosas (aunque Artemisa siempre me pareció de la otra acera y probablemente también aullara), que empezaron a hacer muñequitos vudú para putearla sin fin, especialmente Hera y Atenea, que si la hubiesen podido matar, lo hubiesen hecho. Hasta Zeus le tiró los trastos, pero entre la juventud e inexperiencia de Afrodita y su señora Hera prefirió echarse a un lado; siempre tendría tiempo para liarse con ella en el futuro. Así que decidió emparejarla en casamiento con Hefesto, el bonico del tó, para evitar posibles disputas en el Olimpo, que si ya tenía poco con lo que tenía acabó cargando con unos cuernos que ni el mejor de los Miura...

Y con lo buena que estaba no iba a tardar en ponérselos. El primero que apareció en su cama fue Ares, el dios de la guerra. Se presentó ante ella con toda su equipamiento militar, casco incluido y le dijo algo así como "tú, yo, kiki, ahora", que los militares, normal por otra parte, después de un tiempo de batallas están locos por llegar a casa y meter. Claro, la pobre Afrodita se asustó ante un ser tan brusco, pero en cuanto el guerrero empezó a despelotarse a ella se le quitó la tontería de golpe. Y se pusieron a procrear. Tuvieron tres hijos, Deimos, Fobos y Harmonía, que pasaron por ser hijos de Hefesto, que de tan bueno que era era tontísimo, porque el hombre iba por ahí regalando puros en el bautizo de las criaturas cuando todos tenían la mismita cara de Ares, hasta que un día se les hizo de día en la cama a la parejita y Helios los descubrió, y el muy cotilla del dios del sol corrió inmediatamente a contárselo todo al cornudo. Hefesto se cabreó y tejió un red de hilos de cobre tan finos que eran invisibles, pero completamente irrompible a su vez. Cuando Afrodita volvió a casa, contentísima porque había tenido cinco orgasmos seguidos o así, le dijo a su cornudo esposo que venía de unos asuntillos que había tenido en Corinto que la habían mantenido muy ocupada y Hefesto le dijo que se iba un par de días de meditación transcendental a Lemnos. En cuanto Hefesto salió por la puerta, Afrodita llamó a Ares para que fuera a su casa y cuando estaban en mitad de la faena la red se cerró sobre ellos, con lo que jode que te corten el rollo en mitad del polvo. Helios avisó a Hefesto de la captura y el herrero llamó a todos los dioses del Olimpo para que vieran a la parejita en acción. Alí se plantaron todos los dioses, mientras que las diosas, pudorosas ellas (aunque ya os digo que Artemisa capaz que entró), se quedaron fuera de la habitación. Todos empezaron a reírse de la captura, pero Apolo lo dijo a Hermes si no le gustaría estar bajo la red en vez de Ares, a lo que el dios mensajero le dijo que aunque fuese con una red muchísimo más fuerte, estaría dispuesto a sufrirlo con tal de un polvo con la diosa. También Poseidón le dijo a Hefesto que si decidía repudiar a Afrodita que él estaba dispuesto a ocupar el lugar de Ares, que soy yo Hefesto y como poco le escupo en la cara, vamos...

Pero Hefesto estaba loco por Afrodita (ya se sabe que tiran más dos tetas que dos carretas y, por lo visto, las de Afrodita eran equivalentes a dos trailers de 8 ejes...), así que acabó liberándolos y la pareja huyó cada uno por su lado. Afrodita tuvo entonces un rollete con Hermes del que nació Hermafrodito (que no es que tuviera los dos sexos desde su nacimiento, pero eso ya os lo explicaré). También tuvo lo suyo con Poseidón. Al parecer también tuvo una aventura con Dioniso, el dios de "sexo, drogas y rock&roll", con quien, al parecer por supuesto, engendró a Príapo, un niño horrible, pero con un rabo que ya quisiera Nacho Vidal y continuamente empalmado; tan grande la tenía que no podía consumar con ninguna así que al pobre no le quedó más remedio que dedicarse a los trabajos manuales, pasando a la historia como el inventor de la masturbación (ese si es un gran invento y no la penicilina...). Después, cabreada aún con el sofoco que le había provocado su marido (cuando el cabreo lo debía tener Hefesto, la verdad), se enrolló con Apolo y la suya parecía una historia de cuento, pero Apolo se encaprichó de Anfítrite y un día Afrodita se quedó esperando a su amado sin que este apareciese.

Al poco tiempo, la esposa de Cíniras, rey de Chipre, comenzó a chulearse de que su hija, llamada Mirra, era mucho más hermosa que la propia Afrodita. La diosa ofendida, sacó la Jenny que llevaba dentro, pero en vez de partirle la cara a la reina, hizo que Mirra se enamorara de su padre. Una noche la nena emborrachó a su padre hasta que no se diera cuenta de lo que hacía y se lo tiró; así durante once noches seguidas, hasta que la última vez el padre se dio cuenta e intentó matar a su propia hija por aquello. Ella, que se había quedado embarazada de tan incestuosa relación huyó hacia el monte e invocó a los dioses para que la protegieran, y estos respondieron transformándola en el árbol de la mirra. A los diez meses la corteza del árbol se abrió y apareció un bebé al que llamaron Adonis. Afrodita, arrepentida de su comportamiento vengativo recogió al bebé y se lo entregó a Perséfone sin dar más explicaciones. La reina de los muertos, una vez en el palacio del inframundo abrió el cofre, encontrando al bebé y decidió criarlo como si fuese su hijo, ya que ella no tenía ninguno con Hades. El nene creció y como era un veinteañero de los más apetecible, acabó en la cama de Perséfone, que también le daba a lo de poner los cuernos. Afrodita reclamó entonces al chaval, pero Perséfone la mandó a freír espárragos y le dijo que lo hubiese cuidado ella. Afrodita entonces acudió a Zeus explicándole el asunto y el jefe de los dioses dijo que si la pelea era por ver quién se cepillaba al mancebo que él pasaba del asunto, y le pasó el marrón de decidir quién disfrutaría de las artes amatorias del joven a la musa Calíope. La musa decidió que las dos tenían los mismos derechos sobre el muchacho y que él, además, tenía derecho a descansar de los requerimientos sexuales de ambas, así que se decidió dividir el año en tres periodos en los que el muchacho podría pasar de una a otra cama y a la tranquilidad de no tener que satisfacer a ninguna. Pero Afrodita se pasó el Fair Play por el forro del tanga y hechizó a Adonis para que renunciara a su periodo de descanso y para que faltara a sus citas con Perséfone. Ésta, despechada, acudió a Ares y le dijo que Afrodita pasaba mazo de él y que estaba con Adonis, con lo que el dios de la guerra se mosqueó, porque Adonis, además de mortal, perdía algo de aceite, así que Ares se convirtió en jabalí y destrozó a Adonis delante de Afrodita, sin que la diosa pudiera salvarlo. Para que aprendas a chulear al dios de la guerra...

Después Zeus picó a Afrodita para que se enamorara de Anquises, rey de los dárdanos y nieto de su antigua amante Ío, así que la diosa, que ante todo disfrutaba del sexo como una loba, fue a por el joven y lo sedujo, haciéndose pasar por una mujer frigia (no le falta ninguna "d", tranquilos). A la mañana siguiente Afrodita reveló a Anquises su verdadera identidad y el pobre se cagó vivo, pero la diosa le dijo que no se preocupara, que el hijo que habían concebido juntos se haría famoso. Pasó el tiempo, y en una ocasión que Anquises estaba de farra con unos colegas le preguntaron si preferiría hacerlo con la hija de fulanito o con Afrodita, a lo que Anquises contestó que no podía responder, porque como se lo había hecho con las dos ya, pues la pregunta no tenía sentido. Zeus que oyó la fantasmada del rey dárdano (aunque no dejaba de ser cierto), quiso destruirlo con un rayo, pero Afrodita lo evitó, aunque Anquises se vio tan afectado que nunca jamás volvió a caminar. Afrodita dio a luz a Eneas (el de la Eneida, sí señor), que llevó la cultura al reino del Lacio.

Os había dicho al principio que Afrodita apareció en el Olimpo acompañada de Eros e Himeros. El segundo está relacionado con el amor loco y se le conoce más habitualmente como Cupido, hijo (de padre desconocido) de la propia Afrodita. Cuando Zeus lo vio, se dio cuenta de lo peligroso que podía llegar a ser, así que le dijo a la diosa del amor que se deshiciera de él. Ella lo ocultó en un bosque donde lo criaron las fieras; siendo niño se construyó un arco y flechas, y se convirtió en un tirador acertadísimo. Más adelante cambió su arco original por uno de oro y la nereida Tetis consiguió que Zeus lo recibiese en el Olimpo el día que se casó con Peleo. Y desde ese día a jodernos la vida con las flechitas del amor. Cabrón...

Así que ya veis que Afrodita también tenía su carácter, pero con ese cuerpazo se le perdona todo. Y ya os contaré más cosas de ella cuando hablemos de la guerra de Troya, ya que la muy inconsciente tuvo buena parte de culpa...

Y en el próximo capítulo, el cornudo mayor del Olimpo, Hefesto.

7 jul 2008

Mitología clásica para la gente de la calle: Zeus, el pichabrava

Aprovechando que la gente está ya de vacaciones voy a ponerme con una serie de entradas sobre uno de los temas que más me atraen en el mundo: la mitología clásica. Por mitología clásica entendemos la griega y romana, pero ya que estamos podremos soltar algún rollete sobre algún dios egipcio y maya, o sobre algo de la leyenda artúrica. Pero empecemos por el más grande de todos los dioses griegos: Zeus.

El padre de los dioses no era tal, para ser más concreto era algo así como el hermano de la mayoría de los dioses importantes y nieto e hijo, a su vez de otros. Dígamos que en el principio era el Caos, y de él surgieron Gea (la tierra), Tártaro (el inframundo) y Eros (el amor). Como el Caos era muy suyo y no iba a poner a trabajar porque su método de trabajo era más que caótico (jo que chiste más malo...) tuvo que ser Eros el que se pusiera manos a la obra; así hizo surgir la noche (Nix) y las tinieblas (Erebos), y el día (representado por las luces celeste, Éter, y terrestre, Hemera). Cuando apareció la luz Gea se despertó y como el Caos seguía sin ganas de ponerse a hacer nada, mucho menos tener sexo con ella, decidió ponerse a procrear por sí misma, así, por las bravas. Y de está forma engendró a Urano (el cielo estrellado) tan extenso como la propia Gea, y, al parecer, con las mismas ganas de su madre por procrear, porque se puso tierno y "llovió" sobre su madre (lo que se dice una "lluvia de amor"). De esta lluvia nacieron los Titanes y las Titánidas (luego ya comentaré sobre uno en concreto), los tres cíclopes originales y los hecatónquiros, gigantes con cien manos (para ellos cada masturbación era toda una experiencia) y cincuenta cabezas cada uno.

Hasta ahora todo iba de puta madre, pero Urano se fijó que algunos de sus hijos eran tremendamente feos, así que, en vez de pagarles la visita a Corporación Dermoestética, decidió mandarlos a todos a visitar a su tío el Tártaro, eso sí, sin decírselo a su señora, que no se lo tomó muy bien, y como tampoco estaba muy contenta de que Urano se pasará el día con ganas de sexo, se construyó una hoz de hierro y llamó a sus hijos a ver quién le echaba un cable. Y el único que respondió fue Cronos, uno de los Titanes. Y emboscando a su padre le cortó lo que más duele, sacándolo así por las bravas del trono de los dioses; pero tras ser castrado Urano le dijo a Cronos que uno de sus hijos le destronaría. ¡Se habría quedado sin cojones pero los tenía cuadrados!

Una vez en el poder Cronos decidió que se casaría con su hermana Rea, pero acojonado por la profecía de su padre a medida que la titánide iba teniendo sus hijos, Cronos se los fue comiendo, hasta que Rea se indignó y al nacer Zeus le entregó un piedra envuelta en pañales que le produjo unos dolores de estómago del quince. Con el chiquitín oculto, Cronos tomó un brebaje que le hiciese potar la piedra que le traía de cabeza, y al mismo tiempo vomitó al resto de sus hijos enteros, vivitos y coleando. Cuando Zeus fue adulto se alió con varios de sus hermanos para derrocar a los titanes del poder (la conocida como Titanomaquia), ganando la celestial batalla y alzándose con el trono del Olimpo, y entregando el reinado del mar a su hermano Poseidón y del infierno a su otro hermano Hades.

Una vez explicado el tostón del origen del universo y del propio Zeus ahora queda por contar lo que realmente os interesa, mentes sucias, que es la historia de sexo del dios olímpico. Empecemos por las relaciones matrimoniales. La primera esposa que tuvo fue Metis, diosa de la prudencia (y en el mal sentido de la perfidia), pero ella, prudente que era, no se dejaba, a pesar de los intentos del pobre Zeus y sus ganas de mojar. Hasta que al final, después de presentarse ante ella en forma de numerosos animales, consiguió dejarla embarazada. Pero Urano, il castrato, profetizó que si el hijo era varón destronaría a Zeus (este Urano siempre tan simpático). Y como Zeus conocía lo que había pasado hasta ahora con los dioses, y siendo él mismo uno de los destronadores, se tragó a su señora con feto y todo, asimilando toda la sabiduría y prudencia de la propia Metis. Al llegar la hora del parto (sí, he dicho bien, PARTO) a Zeus le entró un dolor de cabeza, tan atroz que le pidio a su hijo Hefesto, el bonico del tó de los dioses, que le abriera la cabeza de un hachazo. Y así lo hizo el herrero, y de la brecha nació la diosa Atenea, ya con una edad y jabalina en mano, lanzando gritos de victoria; así tendría la cabeza el pobre Zeus. Pero ya hablaré de estos otros dioses otro día.

Luego se unió a Temis, aunque parece que no hubo casamiento, y de ellos nacieron las Estaciones (no las del año) y las Moiras (agentes del destino). Más tarde se aparejó con Eurínome, hermana de Metis, con quien engendro a las tres Gracias, ya sabéis, las del cuadro de Rubens. Con Mnemosine, la memoria, tuvo a las nueve musas, todas en el mismo parto, para que después digan de los octillizos de Apu. Con Deméter, diosa de la agricultura y hermana del propio Zeus, engendro a Perséfone, de quien ya hablaré en otro momento. Luego se prometió en casamiento con Hera, diosa hogareña y más mala que un dolor de muelas sin morfina, pero aprovechando que aún no estaba casado se cepilló a Leto con quien tuvo a Apolo y Artemis, pero eso es otra historia. También se cepilló a Dione, Electra, Táigete, Maya, Perséfone (sí, su hija),etc, etc, etc.

Pero mejores fueron sus relaciones con las mortales. Como ya le quedaban pocas alcobas inmortales por visitar, se decidió a pasearse por los fueros mortales a ver si alguna caía. Y vaya si cayeron. Aunque siempre con la excusa de fecundar héroes semidivinos (JA, que diría la señorita Edna Krabappel), para defender al mundo de los monstruos que poblaban la tierra. Eso sí, de liarse con plebeyas nada, todas princesas como poco. Así no quedaba como un putero sino como un tipo comprometido con su tarea divina. Menos para su señora Hera, que ya había dicho que era más mala que pegarle a un padre con un calcetín sudao.

Para empezar Zeus sedujo a Níobe, y ésta dio a luz a Argos. Cuando sedujo a la ninfa Calisto la cosa le salió mal, porque al dejarla embarazada la diosa Artemis, de cuyo sequito de ninfas formaba parte Calisto, se lo comunicó a Hera que fue a por la ninfa, a quien Zeus había convertido en osa, y se la cargó a flechazos, mandando la parte inmortal de la ninfa a la esfera celestial en la forma de la Osa Menor. Aunque antes pudo dar a luz a Arcas, gran agricultor y fundador del pueblo arcadio. También sedujo a Ío, a quien convirtió en vaca para que Hera no sospechara, pero si no es sospechoso que te cepilles a una vaca, no sé yo que lo será (aunque nosotros tenemos a la cabra de la legión y nadie dice nada; me estoy liando). Ío dio a luz a Epafo, fundador mitológico de la ciudad de Menfis en Egipto (Ío, por cierto tiene alguna relación con la diosa Isis). Más adelante Zeus se lo montó con Sémele; Hera se cabreó, como siempre, pero esta vez fue más maquiavélica: se hizo amiga de Sémele y la convenció para que hiciera que Zeus se le mostrara en todo su esplendor divino durante el acto sexual; cuando Zeus fue a cumplir el deseo de su amante se dio cuenta, demasiado tarde de que era un error y la muchacha acabó frita por un rayo del propio Zeus. Antes de morir Sémele dio a luz a Dioniso.

Más adelante Zeus se enamoró de Dánae. Según una profecía el hijo que tuviera mataría a su abuelo, rey de Argos, así que el rey encerró a su propia hija en un búnker para que ningún hombre pudiera alcanzarla. Pero Zeus llegó a ella en forma de fina lluvia de oro (para que veáis que a Zeus le iban todas las parafilias habidas y por haber aquí le da por practicar la lluvia dorada...), dejándola embarazada del héroe Perseo. También se prendó de Alcmena, con quien se lo montó haciéndose pasar por su propio esposo Anfitrión, rey de Tirinto. Alcmena tuvo de Zeus a Heracles (el Hércules de los romanos y nombre por el que se le conoce más habitualmente). Convertido en cisne se trincó a Leda con quien tuvo cuatro hijos: Pólux, Helena, Cástor y Clitemnestra, todos a la vez, nacidos de dos huevos. Luego vino el rapto de Europa convertido en toro y por último la historia de amor de Zeus que lo hace figurar en cabeza de la cabalgata del día del orgullo gay: Ganímedes. Este joven era descendiente directo del fundador de Troya; era todavía un adolescente y guardaba los rebaños de su padre en las montañas que rodeaban Troya. Según cuenta la leyenda era el más bello de los mortales, hasta el punto que inflamó el amor del dios supremo, vamos que donde pone "inflamó" se debe cambiar por "empalmó" y el "amor" cambiadlo vosotros mismos por la palabra que prefiráis. Así que Zeus los secuestró, convertido en águila, y se lo llevo al Olimpo para que hiciera de escanciador de los dioses; secuestrado para acabar sirviendo copas en un bar, quién lo iba a decir.

Bueno, hasta aquí la mayor parte de la historia de Zeus en lo que es el primer capítulo de este resumen de mitología. En próximas entradas, más cortas por suerte, os hablaré del resto de dioses mayores y los principales héroes griegos.

19 jun 2008

El lado femenino

Tranquilos que no voy a ponerme a hablar del (¿)disco(?) de Nacho Cano, más que nada porque no me gusta hacer leña del árbol caído, y este hombre anda tan desaparecido (por suerte) como Maddie McCann, y además me gusta la buena música, así que...

De lo que voy a hablar es de algo que me dejé en el aire en la entrada anterior. No os preocupéis que no voy a soltar otras cien cosas nuevas que debéis saber de mí, que eso ya lo dejo para otro día. Iba a explicar la penúltima confesión, porque creo que debo comentarla con más detenimiento. Y es que no se puede dejar caer tan alegremente que uno es una lesbiana encerrada en el cuerpo de un hombre y marcharse de rositas sin dar la más mínima explicación. Para empezar diré que me he pasado prácticamente toda mi vida rodeado de mujeres: tengo dos hermanas mayores; en la catequesis de la primera comunión era el único chico de mi grupo; en el colegio, mientras los chicos iban a jugar al fútbol, yo jugaba al basket con las compañeras de clase; en el instituto tendía a sentarme más cerca de los grupos de chicas que de chicos; en la universidad me sentaba al lado de las únicas chicas que había en mitad de aquel enorme campo de nabos, y por último está lo de ser entrenador de baloncesto femenino. Además añadidle un sentido de la empatía bastante desarrollado, mucha sensibilidad y pluma. Mucha pluma.

Porque, y esto es algo que no lo voy a negar, tengo pluma. Probablemente sea una cuestión derivada de pasarme la vida rodeado de mujeres y al final a uno se le pega todo menos la hermosura, que falta me hace. Pero está ahí. Son gestos, comportamientos y comentarios que, a veces, incluso a mí me sorprenden. Por poner un ejemplo, hoy mismo me he pasado tres cuartos de hora para peinarme, o mejor dicho, decidiendo como peinarme. Además sé diferenciar entre acondicionador y mascarilla, espuma moldeadora y gel fijador, body milk y aceite hidratante; digamos que no es muy normal en un hombre muy hombre. Entre eso y que me depilo podría pasar por un simple metrosexual, claro está, pero es un término que no me define del todo, porque yo no he visitado un gimnasio en mi vida. Lo mío es más profundo. Ya he dicho en alguna ocasión que hasta mi madre piensa que soy gay. pero no es la única: en su momento circuló el rumor entre mis jugadoras de que yo era gay. No negaré que lo comprendí perfectamente, ya que la promoción del rumor vino de la mente vengativa de cierta jugadora a la que ignoré en lo sentimental para fijarme en su amiga que, siendo sinceros, podía no estar tan buena pero era mucho mejor persona. Lo malo es que hay gente que no acepta no ser el centro de atención y le sienta muy mal que lo sean otros. Una lástima de chica...

El otro día me dijo la novia de un amigo, atendiendo a mis explicaciones, que lo que yo soy es "Gayhetero". Me gustan las galletas pero digamos que no entendí muy bien como se escribía la palabra en concreto y por eso pensé lo que no era. Después ya lo cogí, pero tampoco es del todo así. No me va el rollito ambiguo que llevan muchos tíos, más que nada porque sin ni siquiera ponerlo en práctica muchas veces he tenido el problema de ser considerado el mejor amigo de las chicas. Y eso duele, porque ser un pagafantas sin un duro es peligroso. Además hace tiempo me dí cuenta de que lo mío no es la paciencia sentimental y lo de pasarme los días haciendo de hombro de lágrimas de la chica que me gusta ya lo probé hace mucho con inútiles resultados.

Además tengo claro que me gustan las mujeres. Y mucho. Y uno de los motivos de mi miedo al fracaso creo que es el hecho de que me preocuparía más por satisfacer a las mujeres que por obtener mi propio placer, lo cual, de no conseguirlo, me provocaría un trauma, pero como aún no lo he probado mi mente fatalista por naturaleza predetermina que fracasaré y entonces, subconscientemente, evito intentarlo. Empiezo a parecerme a Woody Allen pero sin su fortuna...

De todos modos tengo claro que si fuese mujer sería lesbiana. O puta, que nunca se sabe...

22 may 2008

La mujer perfecta

El otro día leía en el blog de Diana Aller una entrada sobre su hombre perfecto. Para ser sincero nunca me había planteado seriamente un ideal de belleza femenina, es más mi problema fundamental era que me gustaban todas. Me gustaban las morenas.
No me mires de esa forma que tus ojos me aturullan...

Me gustaban las rubias.

Esto es una canaria y no Piolín...

Me gustaban las pelirrojas.

Lo que se dice una mujer de armas tomar...

Incluso alguna que otra calva, porque no decirlo.

Ya quisiera Britney lucir con la mitad del estilo de la Nati...

En definitiva, por resumir un poco, me gustaban muchas y en muchos formatos diferentes. Pero llegados a una edad ya hay que ir fijando unos ciertos criterios, más que nada porque el celibato está muy bien y todo eso, pero cansa. Así que a continuación pasaré a detallar un decálogo con las características básicas que ha de tener la mujer perfecta:
  1. Personalidad, independencia y carácter. No es que me guste que me den caña, pero me gustan las chicas decididas que sepan lo que quieren. No quiero decir con eso que me gusten las hijas de puta del quince, pero se agradece un toque pícaro y malicioso.
  2. Divertida, con sentido del humor y que no le importe hacer el ridículo de vez en cuando. Ni que yo lo haga continuamente, ya que es pauta en mí. Y si le gusta el humor absurdo-inteligente, a lo Muchachada Nui, por ejemplo, mejor que mejor.
  3. Que no se caliente la cabeza por tonterías e, incluso, haga de los problemas graves un reto a superar y no un obstáculo insalvable. Como siempre digo "lo que tiene solución no es un problema, y si no la tiene tampoco es plan de hacer un mundo por algo que no se va a arreglar".
  4. Casera y festera a partes iguales, es decir, que le guste salir de marcha pero de vez en cuando también le guste quedarse en casa viendo una película, una cena romántica preparada por un servidor, o simplemente conversando. Lo que se dice momentos de intimidad, vamos.
  5. Inteligente y culta. Que su lectura favorita no sea el HOLA o el Diez Minutos. Y mucho menos el Vale o el SuperPop. Tampoco pido que se conozca la bibliografía completa de Kafka o de Tólstoi. Pero un poco de culturilla nunca está de más. Como por ejemplo saber que la capital de Australia es... esto... es... bueno que lo sepa aunque no me lo diga...
  6. Que le guste la música y el cine. Y como música no se considera el reaggeton ni ninguna otra de sucesión de ruidos informes que pretenden ser musicales. Y si le va la canción de autor, el hip hop y el rock muchísimo mejor.
  7. No tiene porque ser un ejemplo de belleza infinita, pero sí algo exótica. Algún rasgo diferente que la haga especial; la mirada, por ejemplo, es algo en lo que me fijo mucho, así como la voz. Con belleza exótica queda directamente descartada Rossy de Palma, llamadme intolerante, pero es lo que hay...
  8. Que sea deportista y se mantenga en forma. Deformación profesional diríamos.
  9. En cuanto a medidas no tengo unas preferencias determinadas. Reza el dicho que teta que no llena mano no es teta sino grano; asímismo, teta que mano no cubre no es teta si no ubre. Como siempre se dice, en el punto medio está la virtud. Y el gustazo...
  10. Y por último, y lo más importante de todo, que después de haber leído todo esto, esté riéndose de mí y mi frikysmo fuera de lo común, que lo importante es reírse de uno mismo.
Así que disponeos a explicar vuestro ideal de mujer u hombre. Eso o ver si alguien me lo cumple.

5 may 2008

Crisis

Debe ser cosa mía, pero empiezo a notar que estoy mayor. Ya no aguanto como antes y con dos carreritas estoy que se me salen los pulmones por la boca. Y eso que soy muy sano. No fumo, no bebo, no follo. Bueno, no es que esto último sea cuestión de ser más o menos sano, pero por lo menos no me provoca un desgaste físico excesivo para la práctica deportiva, que ahí tenéis a Ronaldinho que el pobre ya no puede ni jugar de los dolores que tiene por todo el cuerpo; que esto me da que pensar que clase de posturas debe practicar para estar tan reventado con lo joven que es. Lo cierto es que me estoy poniendo fondoncete. No es que me preocupe demasiado, la verdad, porque donde hay carne hay alegría, pero he de reconocer que me gustaría estar más marcadito, así, si no hay forma de encontrar trabajo, siempre podré recurrir al exótico mundo de las despedidas de soltera...

Para ser sinceros creo que todos los años por estas fechas digo lo mismo: "mañana mismo me voy a correr media hora como poco". Claro que la frase la repito cada día, que es como el que dice "mañana mismo me pongo a dieta" mientras se esta tragando una pierna de cordero asada. Inconstancia que se dice. O mejor dicho perrería. Es que es mucha la pereza que da irte a correr por la carretera tú solo, con la única compañía de unos auriculares, el que tiene un mp3, claro está. Total, ¿para qué? ¿Para sudar como un cerdo y acabar cansado? ¿Para quemar unas miserables calorías que después recuperarás con la cena? Y después seguir con unas series de abdominales y flexiones. ¡Pero si no se van a dar cuenta! Te aseguro que nadie te va a decir, "jo, macho como te has puesto de macizorro", y si te lo dicen será para acompañarlo de algún reproche, como por ejemplo "como se nota que tenemos tiempo libre, ¿no?"..

Pero esta vez va en serio. Bueno como las anteriores quince veces que he dicho que iba en serio y al final me acabé quedando en mi casa tocándome los webos. La verdad es que voy a tomármelo como un reto personal. Eso y aprender a nadar este verano. Bueno, esto último va a ser más difícil, no nos vamos a engañar. Si consigo ponerme en forma, podré ir más a la playa a lucir tipito, y así aprovecharé para empezar a aprender a nadar. ¡Dios! Empiezo a ver planear sobre mí la sombra de la crisis de los 30 y eso que pasado mañana cumplo 27. ¡La que me espera!

23 feb 2008

Juventud, divino tesoro

Hace un par de semanas regresaba de un partido de mis chicas en Pinoso con algunas de mis jugadoras en el coche, y, como es un viaje relativamente largo, comenzaron a salir ciertos temas de conversación que ciertamente asustan, claro que yo debería estar curado de espanto, pero va a ser que no. Yo recuerdo que a su edad, que son unos 17 años, ya me había afeitado aquella primera perilla con la que intentaba impresionar a una chica haciéndome el mayor, y que sólo sirvió para que otra gente me tomara por más viejo, porque a ella esas cosas no la impresionaban; estudiaba lo que todos a esa edad, poco y mal, pero sacaba buenas notas, y comenzaba a plantearme el futuro. Pero no me ponía a hablar de sexo con la gente.

Quizás eran otros tiempos. De eso hace diez años, cierto es. Pero no creo que tanto hayan cambiado las cosas. Bueno,sí. Sobre todo teniendo en cuenta una de las preguntas que me hicieron: "¿Por qué a los hobres les excita ver el momento en que una mujer tiene un orgasmo?". Creo que no requiere comentarios. Iba yo conduciendo y casi me da algo con la preguntita, más que nada porque como aún no he visto uno en directo pues como que no puedo opinar, la verdad. Por cierto, que triste resulta eso...

Lo cierto es que su vida sexual es más activa que la mía, cosa fácil, por otra parte, para que os voy a engañar, y me hace plantearme cosas, especialmente a que se debe este fenómeno: ¿más permisividad paterna, más libertad sexual en general, más consumo de alcohol y drogas? NO creo. Para mí que la culpa la tiene Internet...

18 dic 2007

Elucubraciones sobre la complejidad de la mente humana: LOS FRIKYS

A veces me preguntan las amigas de mi madre: "¿Te has hecho ya novia?", a lo que siempre respondo lo mismo: "La novia ya está hecha, lo que pasa es que el día que se entere le da algo...". Y es que no es fácil comprenderme. Bueno, ni comprenderme, ni manejarme, ni soportarme. Especialmente lo último. A veces no me soporto ni yo mismo. Todos tenemos nuestro mundo interior, y en el mío reina el caos. No el desorden, que va; eso sería demasiado simple. Lo mío es el caos de carácter mitológico, como aquél que existía en el mundo antes de que aparecieran Gea y Eros espontáneamente de sus entrañas. El carácter de uno lo definen sus filias y sus fobias. Los miedos definen, fundamentalmente, lo que uno no es capaz de hacer o no se atreve a hacer. Los gustos definen hasta donde puede llegar el individuo. Hasta que grado de tontería claro está, y en mi caso la tontería se desborda por todas partes. Yo soy lo que, en términos tradicionales, podría llamarse "raro de cojones", pero por resumir a una sola palabra más actual, diremos que soy un friky.

Reconozcamos para empezar que ser un friky no es fácil. Siempre estás oscilando entre el raro simpático y el enfermo peligroso y, claro, así no hay quien sea capaz de asimilar las vicisitudes de uno, con todo lo que ello conlleva. Tus amigos tienen que ser igual de frikys o, en su defecto, bastante raros. Es mejor no mezclarse con monstruos, porque todo se pega menos la hermosura, y se puede pasar al estado de enfermo degenerado bastante fácilmente. A éstos se les identifica fundamentalmente por ser seres asociales cuya vida gira en torno a un único tema, sea cual sea. Claro, que bien preguntaréis ahora cómo es posible que si son seres asociales puedan juntarse con alguien. Y la respuesta la tenéis delante de vuestras narices: Internet. Y es que aunque la mayoría no salen de sus cuevas, estos seres tienen un ecosistema propio en la Red. No en vano la densidad de frikys por megabyte supera con creces la de frikys por km².

Por supuesto todo lo que rodea al friky tiene que ser diferente de alguna manera. El trabajo tiene que ser algo diferente, si no cualquier persona normal podría hacerlo. No sé, cosas como revisor de chimeneas industriales, sexador de pollos, técnico de ordenadores… La relación con la familia muy normal no es que sea, porque el frikysmo se puede llevar en el código genético, o por lo menos se filtra muy bien en los genes. Es lo que entra dentro del terreno de si el friky nace o se hace; por supuesto uno no nace conociendo el mapa de la Tierra Media, ni la guía de razas del universo Star Trek, pero está claro que tiene una clara predisposición a caer en las redes de lo extraño.

Y las relaciones de pareja son... bueno, son, digamos, complicadas. Como bien he dicho un friky es un ser especial, con unas limitaciones mentales bastante claras. Depende del tipo y nivel de frikysmo tendrá unas necesidades u otras. Si es un Treky irredento de los que se visten para las convenciones buscará mujeres como la teniente Uhura, Deana Troy o la capitán Jeaneway. Si es un Otaku vivirá buscando una hembra de piernas largas y ojos y atributos en general hiperdesarrollados como todo el manga expone de ideal de belleza (jamás entenderé a los japoneses, pero supongo que les gusta lo que no tienen a diario en sus casas...). Otros tirarán más para la princesa Leia o la reina Amidala (claro que estos tienen claro que no se van a comer un rosco en la vida porque el camino Jedi implica el celibato). Si les va el rollito élfico buscarán a Arwen o a Galadriel con insistencia. Y si lo suyo son los videojuegos, vivirán por encontrar a Lara Croft o a Chun Li (si son unos nostálgicos, claro está). Y así de forma sucesiva. Y si en algún momento consiguen encontrar lo que están buscando (caso escaso, todo sea dicho), se enfrentan a otro grandísimo problema: ella no les comprende. Hago un pequeño paréntesis para explicarme: está claro que la mayoría de los frikys son de genero masculino; hay mujeres, por supuesto, pero son pocas y permanecen ocultas, por lo que resulta harto complicado encontrar la versión femenina de uno mismo cuando se es friky. Además, por lo general, no cumplen con el canon que un friky de género masculino tiene preestablecido en su limitado desarrollo neuronal. Volviendo a lo que nos ocupaba, el pobre friky emparejado (especie que escasea ya que no es habitual verlo en pareja sino más bien en manada con otros de su mismo género) ha de enfrentarse a la incomprensión por parte de su pareja. El mundo no es justo; el mundo del friky es una putada. Y como llega un momento en que todo friky, como todo hombre normal, tiene unas necesidades específicas de carácter seximental, como diría Nuria Roca, el friky debe decidir hacía donde encaminarse: una vida de sufrimiento, dolor, desengaño e, incluso, desesperación, o quedarse soltero.

Yo soy un friky, lo reconozco y no me avergüenza decirlo (bueno, vale, un poco sí), y, por supuesto, no tengo pareja. La tuve, sí, pero hace tanto que no me acuerdo de cómo era. Fue cuando tenía 14 años, y para los de mi generación eso no cuenta; ahora ya es otro cantar, pero cuando yo era joven (más joven quiero decir, que si no parezco el abuelo Cebolleta), a esa edad aún estábamos jugando con el Scalextric o con los Playmobil. Ella era mayor que yo y quería de mí algo que yo no podía darle… entonces, claro está. Eso me pasa ahora y anda que me iba a plantear si se lo daba o no. Para mi desgracia mi problema no se reduce a mi frikysmo, además la mayoría de las mujeres piensa que soy gay (incluida mi madre). Quizá tenga algo que ver el hecho de que no se me conoce relación seria, madura, estable y duradera. Quizá sea porque ando todo el día rodeado de mujeres a las que jamás trataría de tirarle los trastos. Quizá lo piense porque estoy muy en contacto con mi lado femenino. No. Va a ser que lo piensa porque soy virgen.

Sí, soy virgen, ¿qué pasa? ¿Qué miráis con tanto estupor? No es cuestión religiosa. No tiene nada que ver una educación férrea en la moral católica. Se debe a un motivo fundamental: como buen friky, mi vida interior es abundante y abundantemente complicada, más bien absurdamente complicada, y, entre otras cosas, tiendo a imaginar como sería esa primera vez, y un hecho fundamental en esa situación, es que me gustaría que fuese demasiado romántico. Friky y romántico, mala combinación. Y si además le unimos una timidez extrema para con desconocidas el cóctel es brutalmente devastador, especialmente para mí. Y no es que no lo haya intentado, pero esos intentos han sido sumamente infructuosos y han dejado mella en mi, ya de por sí, maltrecha autoestima. Puede que las primeras calabazas fueran tan duras que aún me resiento, o las segundas, o las terceras... Está claro que esto no se va a solucionar de hoy para mañana. Primer propósito para el Año Nuevo: encontrar pareja, o, en su defecto, perder la virginidad. Lo que antes pase… (Me veo en nochevieja de 2008 mendigando amor...)

P.D.: MSV mío: sabes que nunca te pido nada, pero como guía de los raros del mundo, esa inmensa minoría, sabes que no es bueno que el friky esté solo. A ver si me haces un apañito, anda majo…