16 mar 2008

Gracias

Gracias por dejarme decirte lo que llevaba tiempo queriendo expresar.
Gracias por haber hecho esa pregunta la semana pasada, aunque no supieras exactamente porque la hiciste.
Gracias por quedarte dormida en mi coche y dejarme ver tu carita de ángel serena.
Gracias por ser tú misma y ser tan sincera conmigo.
Gracias por tomar mi mano y dejar que yo acariciara la tuya.
Gracias porque, aunque sólo haya dormido 4 horas, estoy sonriendo como se sonríe por primera vez.

Simplemente, gracias, y sabes que estaré siempre para todo lo que te quieras.

11 mar 2008

Una canción para cada momento...

Llevo unos cuantos días más blandito que un anuncio del champú Johnsons baby, y encima parece que va peor por momentos, porque, por si fuera poco la ternura interna que me desborda, el cabrón del Winamp y la radio de mi coche no dejan de ponerme canciones romanticonas y mi integridad empieza a tambalearse. ¡Si es que hasta me pone las lentas de Extremo Duro!

Y es que cuando uno está en esta situación todo le parece tan sumamente romántico y tierno, que acabas por hundirte en un pastel de dimensiones bíblicas. Me recuerda a aquél anuncio del Renault Clio que vendían con iPod que decían nosecuantas canciones para nosecuantos estados de ánimo y aparecía un tío que lloraba cuando un escarabajo pelotero quedaba patas arriba. Vamos que como empiece a sonar el Who wants to live for ever me parece que me ahogaré en mi propio moco llantero, que, por cierto, vaya imagen más desagradable, todo sea dicho. Y eso que de momento no han sonado las de Ismael Serrano, que entonces ya ni os cuento.

¿Qué por qué estoy así? ¿De verdad necesitáis que os haga un mapa? Si es que no aprendo, está claro.

9 mar 2008

Friky power

Hoy es un gran día para todos los frikys de España. Mejor dicho, hoy se ha demostrado que España es tremendamente friky y me alegro. No tiene nada que ver con las elecciones (por cierto votaré UPyD, que son los que, aún, no han tenido oportunidad de decepcionarme). Ayer se obró un milagro en La Primera, algo que pensábamos que jamás podría llegar a pasar. No se aplicó ningún veto sobre el voto del público, cosa que muchos temíamos, y Rodolfo Chiquilicuatre será el representante de España en el festival de Eurovisión. ¡Con un par!

Hay muchos que se rasgan las vestiduras y afirman que tratarán por todos los medios de boicotear la decisión de la mayoría de españoles que votaron. Los eurofans, como se ha dado en llamar a aquéllos que seguían asiduamente la gala, amenazan con boicotear todo lo que rodea la gala y a los promotores del fenómeno de masas llamado Rodolfo. Este actor de la trouppe de Buenafuente, conocido por papeles como El Gilipollas, Narcís Reyerta o el coronel Vivas Peña, ha conseguido movilizar al gran público que pasaba olímpicamente de un concurso que, desde la implantación del voto telefónico, había perdido todo el interés, debido al amiguismo en el reparto de votos. Así que los españoles han decidido que, ya que se van a reír, se rían "con" nosotros y no "de" nosotros como pasaba hasta ahora.

Todos recordamos a Alf Poier, cuando representando a Austria y con un tema si cabe más esperpéntico que el propio chikichiki, quedó sexto. En Europa ya cansa también un festival que sirve como poco más que un concurso de popularidad. Los irlandeses también se han dado cuenta de eso y mandan la marioneta de un pavo. Y estamos hablando de un país que es el que más veces ha ganado en Eurovisión y se sentían bien orgullosos de ello.

Lástima de los Uribarris que se llevan las manos a la cabeza, de los eurofans que dicen que esto es culpa del gobierno (que os lo creáis o no los hay, por triste que eso parezca) y de todos aquellos que no entienden que si se van a reír de nosotros, por lo menos que sepamos que van a hacerlo bien. Eso sin contar que TVE se ha asegurado unas audiencias de récord el día 24 de mayo con esta elección.

P.D.: Después de lo de ayer de la victoria de Rodolfo hoy me dicen que las elecciones las ganan UPyD o IU y me lo creo...

5 mar 2008

Tiene un mensaje nuevo...

Leía hoy la noticia de la condena de dos años a un joven italiano por enviar a 15000 destinatarios de correo electrónico fotos de su exnovia desnuda y colgarlas también en su web. Vamos, que está claro que lo denunció su exnovia por publicar las fotitos sin permiso. También hay que decir que el lumbreras publico los datos de su ex junto con el teléfono de contacto y el lugar donde estudiaba, así que la pobre chica se vio acosada por media Italia, que como no andan salidos ni nada... Pero, ¿qué hay de los pobres receptores de los correos? Bueno, vale, vieron tetas gratis pero, ¡fueron víctimas de spam y nadie piensa en ellos!

El spam son esos correos que no se sabe de donde vienen pero te llenan la bandeja de entrada hasta desbordarla en cuestión de días. A mí, por ejemplo, me invitan semanalmente a fiestas en Chile, que no es que no sea interesante, pero lo que me ahorre en copas me lo fundo en el vuelo. O los que me venden viagra natural; pero si no me hace falta. Vale que lo tenga en desuso, pero por las mañanas la sangre se concentra demasiado bien. Y los mejores son los que dicen de alargarte el pene. Que digo yo, ¿más aún?

Hay tres clases fundamentales de spam. Primero están los cabrones, también llamado phising, que son los que te dicen que te ha tocado un premio de una loteria, a la que nunca has jugado, y normalmente en un país que nunca has visitado, y probablemente ni siquiera conozcas, y que para cobrar el premio tendrás que enviar cierta cantidad de dinero a cierta cuenta, con el resultado final de que no ves ni el premio ni el dinero que has mandado. Que digo yo, a ver, alma cándida, ¿no ves un poco raro que te toque un premio millonario de una lotería que no has comprado ni un décimo? ¡Pues la gente va y pica! Si es que el ser humano es tonto y aún le pasa poco.

Luego están los hijos de puta, que son esos que dan donde más duele. Que la tienes pequeña, pues métodos para alargar el pene (aunque a mí no me haga falta; perdón una flor que se me cae...). Que no se te levanta, pues viagra baratita. Que no tienes un duro o la hipoteca te agobia, pues préstamos en dolares, que seguramente serán otro timo. Que estás necesitado de cariño, pues venga a aparecerte féminas que te quieren conocer, o por lo menos tías enseñando el parrús para alegrarte el día. Y uno piensa, ¿de verdad hay alguien que se dedicque a ganarse la vida enviando correos de esos? Pues parece que sí porque no hay forma de que se acaben.

Y por último está el peor de todos, porque encima lo abres, el spam coleguita, que es ese que te envían los que tienes en tu lista de direcciones conocidas. Al principio no es spam, pero a base de reenviarse y reenviarse se convierte en él. ¿A quién no le ha llegado alguna vez un correo de esos de "la amistad es un bien preciado" o cosas por el estilo? Que sí, que vale, que es un bien preciado y lo que quieras, pero por lo menos deja de ponerme ositos en el powerpoint que ya cansa. O cúrrate tú un powerpoint y verás como dejas de mandarlos.

Me voy que me ha llegado un correo. Anda, un powerpoint de perretes, gaticos y monetes. ¡Ay, que mono!

4 mar 2008

Completando lecturas

Anoche, como otros tantos miles de millones de seres humanos, pasé de ver el dichoso debate en la tele, principalmente porque el "¡Y tú más!" no me convence, y luego porque Grissom volvía a las pantallas y prometía ser interesante. Y lo fue.

Además supe aprovechar el tiempo. Andaba yo enfrascado en acabar cierto novela que me había sido regalada en Navidad y que en las últimas semanas había dejado un poco de lado por ciertos asuntos que no vienen al caso. Como ayer por la tarde no tenía nada que hacer la retomé con bastante ahínco, más aún teniendo en cuenta que el desenlace estaba próximo y la acción estaba en un punto álgido. Así que, como me quedaban pocas páginas para acabarla, en cuanto acabó CSI me dispuse a ello. Y como la perra anoche estaba más desinquieta de lo normal y no parecía dispuesta a callar, aproveché los minutos que sabía que seguro iba a perder de sueño.

Imaginad por un momento que todo lo que os han contado de historia antigua es mentira. Mejor dicho, imaginad que todo lo que os han dicho que eran fabulaciones de mentes primitivas es real, no de un modo literal, sino, más bien, de un modo encubierto, dejando entrever retazos de realidad entre la fábula. Esta es la premisa de la novela El informe Phaeton, de Albert Salvadó. Para los de la ESO, comentar que Phaeton era, según la mitología griega, el hijo de Helios, dios del sol, y que se pasó media vida insistiéndole a su padre que le dejara conducir el carro del Sol un día, como el hijo que le pide a su padre que le deje el Mercedes para salir un sábado de fiesta; la cuestión es que Helios aceptó y Phaeton sacó el carro de paseo un día, pero los caballos, que tontos no eran, se dieron cuenta de que el conductor no era Helios, así que se le subieron enseguida a la chepa a Phaeton y se desmadraron, acercando el sol demasiado a la tierra quemándolo y destruyéndolo todo a su paso, hasta que Zeus intervino lanzando al inexperto piloto (mira como Hamilton) a las aguas del río Eridano (el actual río Po que pasa por Roma).

Partiendo del hecho comprobable de que existen multitud de mitos alrededor del mundo acerca de un gran cataclismo, aunque con pequeñas diferencias, pero en todos está presente el agua como el elemento destructor unida, según algunos relatos, a terremotos y volcanes, y en algunos lugares son tsunamis los que azotan la tierra mientras que en otros los ríos se desecan, cabe hacer una pequeña reflexión. Babilonios, sumerios, egipcios, griegos, judíos, etc., todas estas tradiciones tienen su propio diluvio y destrucción, siendo lógico suponer, pues, que dado que todas se encuentran en una zona geográfica común, el relato puede ser el mismo, adaptado por la mente del escriba o del orador que la cuente. Aún así da que pensar que realmente pudo pasar algo en aquella zona, como, por ejemplo, un gran desbordamiento de los grandes ríos de la zona, el Nilo, el Tigris y el Eufrates. Hasta aquí se puede entender que el cataclismo pudo no ser tan grande y quedar más bien localizado en lo que hoy sería el próximo y medio Oriente.

Pero, ¿y el resto del mundo? Centroamérica, Japón, Indonesia, Perú, Norteamérica, las islas Polinesias. Incluso los budistas hablan de un cataclismo. Es más algunas tradiciones van más allá: hablan de tecnología, avanzada como la actual e incluso superior, pero no se trata de influencia externa, como muchos proponen en lo que respecta a la construcción de las pirámides, sino todo venido desde el propio planeta Tierra.

Así, Salvadó propone una novela en la que unifica todos esos cataclismos en uno solo a escala global. Y lo que es más, no lo produce la ira de ningún Dios, sino la ambición de los hombres. En fin, una más que recomendable novela que nos traslada a un pasado, probablemente, ficticio y que nos permite entender como puede ser nuestro futuro.

P.D.: Como nota reseñable de la obra destacar las referencias a Lucifer y los ángeles guardianes. No apto para creacionistas.

3 mar 2008

Queremos comer...

Esta semana toca descanso. Por fin. No sabéis lo mal que se pasa. Es muy duro. Y lo peor de todo es que yo ni siquiera lo había pedido. Pero en mi casa yo sufro los daños colaterales. Yo, que no necesito cuidarme, que estoy hecho un pimpollín y que me mantengo en forma sin hacer prácticamente nada (y que no me beso porque no llego). Yo, que no me corto si me apetece comerme media tableta de chocolate después de comer o medio kilo de queso para cenar. Pero mi madre es de ponerse a dieta y yo, me jodo.

Ya sabéis que en este país somos mucho del "Hágaselo usted mismo". El Ikea triunfa, porque si podemos evitar pagar el montaje de un mueble eso que nos ahorramos. Los farmacéuticos se frotan las manos en época de gripes porque todo el mundo le da por hacer mil pruebas con medicamentos varios a ver cual funciona mejor. Y en este país en el que la masturbación resulta más habitual que el sexo, por triste que esto parezca, pero es así de cierto. Pues aquí nos encanta ponernos a dieta sin pasar por un endocrino, porque sí, porque si quiero perder peso quiero perderlo ya, y con un médico pierdo más tiempo que peso. Y tampoco es de extrañarse, seamos sinceros, ya que en este país tuvimos durante cuarenta años gobernando a un tipo calvo, bajito y con bigote adicto al régimen.

Yo entiendo que mi madre quiere mantanerse en línea y al mismo tiempo quiera que mi padre no cometa excesos alimentarios. Pero teniendo en cuenta que ya rascan ambos los 60 años y que no es que vayan a lucir sus cuerpos serranos al sol de las playas este verano, pues parece más bien una pérdida de tiempo. Y encima aburrido. Pechuguita a la plancha, pescadito al vapor, verdurita hervida, ensaladita del tiempo... Todo así, como pequeño, que parece un plato de Ferrán Adriá. Que te quedas pensando "¿Ya está?". Que más que una comida es un coitus interruptus. Que llevas toda la mañana sin pegar bocado y llegas a casa esperando ese plato con ansias y te encuentras eso. Que digo yo, ¿no podría haber una dieta como Dios manda? No sé, por ejemplo, con su cocido, pero light, sus callos, lights, su cordero asado, light, su pastel de chocolate, no necesariamente light. Que si hay que hacer régimen se hace, pero pasar hambre, ¡los cojones!

Y lo peor no es hacer dieta en sí, lo peor es la sensación esa que se te queda en el cuerpo de "¿Y esto para qué?". Porque a mí no me hace ninguna falta, mido 1,90 y peso prstgsta y tantos. Además siempre he dicho que la que me quiera tendrá que hacerlo por mi personalidad, mi simpatía y mi inteligencia... (pausa tensa) ¡Dios, que crudo lo tengo!

28 feb 2008

Aquellos maravillosos años

Andaba yo planteándome estos últimos días cuestiones fundamentales sobre a que generación pertenezco. Son cosas que uno se pregunta porque dentro de relativamente poco tiempo es mi cumpleaños y cuando uno ya ha pasado el cuarto de siglo estas cosas vienen a la mente.

Siempre he dicho que nací diez años más tarde de lo que debería. Fundamentalmente porque hubiera disfrutado muchísimo durante los 80 si en esos años hubiera sido un adolescente en vez de un niño. Hubiera vivido la eclosión de la informática y probablemente habría matado las horas jugando al Space Invaders y al PacMan. Hubiera flipado en colores con el famoso España Malta del 12 a 1, y en las Olimpiadas de Los Ángeles hubiera disfrutado como un enano del tapón de Iturriaga a Jordan. Pero llegué tarde y me quedó vivir aquellos días en los recuerdos de mis mayores o en los reportajes de la época.

La generación JASP también me quedó corta por los pelos, ya que cuando empezaron a conocerse a sus miembros yo andaba aún por las aulas del colegio y haciendo chistecitos sobre aquello de JASP, ya sabéis Jilipollas y Además Soberanamente Palurdo. Lo que pasa es que jilipollas es con "g", pero es que si no no cabía, así que no tiene remedio. Y como tampoco tengo pasta para comprarme un coche a pesar de estar "Sobradamente Preparado", pues va a ser que no es la mía.

La generación Pokemon ya me queda demasiado nueva. Vale que me gustaba verlos por la tele, pero después de dos temporadas cansaban. Y luego tanto jueguecito y tanta leche con los jodidos bichos. Y por supuesto que no pertenezco a la generación Telettubie, que tantos problemas da a los educadores hoy en día. Realmente creo que pertenezco a la generación X.

Yo nací el mismo año en que Tejero quiso volver al pasado, es más, estaba gestándome cuando el golpe de estado. Ese mismo año intentaron cargarse a Juan Pablo II y el mundo empezó a irse un poquito al carajo cuando en USA Ronald Reagan llegó a la presidencia. Me crié viendo Barrio Sésamo, con Espinete y Don Pimpón (a lo mejor es por eso que no veo mal el matrimonio homosexual, porque siempre pensé que entre ellos había algo que una bonita amistad, igual que entre Epi y Blas), y también veía Pumuky. Luego nos cambiaron a Los mundos de Yupi, pero, como por aquel entonces ya tenía algo más de edad, me entretenía viendo Érase una vez el cuerpo humano y Fraggel Rock con aquella montaña de basura tan sabia. Y empezaron a emitir Dragon Ball. En el colegio alucinábamos con los Kame Hames (¿qué es eso de onda vital?), pero no teníamos bastones mágicos que se alargaban ni tampoco nubes voladoras, aunque seguro que más de uno ha acabado volando sin nubes... Y también hacían Fly, que era como Goku pero con espadas, y Lamu que nos descubrió a muchos como era el cuerpo de una mujer, aunque fuera de dibujos animados. Y por supuesto estaba Arale y el Dr Slump, y el Dr Mashirito que quería destruirla con sus Obokamanes sucesivos. Doraemon sólo resultó ser un aburrido gato robot que no servía para nada.

Los sábados por la mañana hacían Cajón desastre, donde Miriam Díaz Aroca se pasaba el día en patines. Y nos pusieron el club Disney que molaba no como el de ahora que da pena. Y llegaron McGyver y el Equipo A, y empecé a aficionarme por el bricolaje. Y con Carmen Sandiego aprendí que el edificio de la Ópera de Sydney se podía robar fácilmente. Un rapero nos divertía desde casa de sus tíos en Bel-Air y un empollón gafapasta y torpe intentaba enamorar a su vecina Laura por todos los medios, aunque tuviera que meterse en una máquina. Y Blossom y Corey Mathews se hacían mayores, tanto que Corey se casó con Topanga y todo. Veíamos el 1, 2, 3 presentado por Mayra hasta que se acababa, porque como lo hacían los viernes podías quedarte hasta tarde. Y los concursos ecológicos comenzaron a surgir con uno que se llamaba Dale la vuelta. Y nos reíamos aprendiendo con Si lo sé no vengo. Nos emocionamos cuando una flecha encendió el pebetero en Montjuïc, y Expediente X asustaba a los menos valientes. Y conocimos al señor Barragán y a Marianico el corto, aunque nunca sabré si eso es bueno o es malo.

Y un día nos hicimos mayores de golpe porque en la tele dejaron de poner cosas para niños a la hora de la merienda, para que una señora nos contara lo infeliz que era porque no veía a su hermana desde hacía 25 años. Y los niños dejamos de serlo viendo Hércules y Xena, Los vigilantes de la playa, o Las gemelas de Sweet Valley. Y un buen día Gran Hermano empezó. Y ahora nos quedan pocos reductos de sensatez en la tele, algunas series como CSI, Héroes o Perdidos, algo de ciencia ficción como Stargate y el misterio de Médium y Entre fantasmas.

Lo tengo claro, soy de la generación X, con X de EXTRAORDINARIO.

25 feb 2008

Frases increíbles

Con esta entrada me ganaré la enemistad de muchos hombres y tampoco me servirá para reconciliarme del todo con el género femenino. Incluso, diría más, esta entrada es como tirarme piedras sobre mi propio tejado, ya que no podré utilizar ninguna de tan manidas frases en el futuro. Y es que el ser humano está hecho para mentir o, como mínimo, para no decir toda la verdad. La sinceridad es un bien escaso, para que os voy a engañar, y el que diga que nunca miente, lo hace. Porque si alguna vez os dicen, tanto chicos como chicas, "yo jamás te mentiría", es porque ya lo ha hecho. Y mucho. Y además ha debido de ser tremendamente gorda la mentira. Y cuanto más tiernos ojos te ponga de corderito degollado menos tendrás que fiarte. Que estarán degollados pero la sangre salpica...

Un chico te podrá decir que se enamoró de tí por tu personalidad o por tu carácter, pero ten por seguro que lo primero que pensó fue "¡Vaya pedazo par de tetas que tiene!" (la continuación de la frase no la pongo que resulta soez hasta para mí). Puede que después se diera cuenta de que eres una mujer fascinante con un increíble mundo interior y mucho más que un simple cuerpo, pero primero se ve lo que viene delante y, aunque nunca se debe juzgar un paquete por el envoltorio, los hombres somos así. Si, en cambio, os dice que les enamoró vuestra sonrisa o vuestros ojos, creédles; algunos tíos son extrañamente sinceros y no se fijan en lo que queda de cuello para abajo. Son pocos, como el lince ibérico y hay que protegerlos, como al lince ibérico. Pero siguen siendo depredadores, (¡Anda!) como el lince ibérico.

Si un chico te dice "nunca he visto una peli porno", probablemente se conozca la filmografía completa de las más grandes, desde Nina Hurtley hasta Lucía Lapiedra, pasando por algunas como Asia Carrera, Jenna Jameson y Chloe Jones. Seguramente además era de los que intuía las peliculas del Plus los viernes por la noche y se alegró de la profusión de los canales locales. Además tiene conexión a Internet con ancho de banda suficiente como para bajarse con la Mula unas cuantas películas más cada semana. Y si además de decir la frase anterior la acompaña con "y jamás he guardado porno en mi ordenador" ya no os quiero ni contar. Tampoco creáis a un chico que os diga de forma vehemente "yo no me masturbo porque estando contigo sería incapaz". Sospechad de él si veis que no acaba de funcionar en la cama o si lo hace demasiado bien. Seguro que lo hace y además mucho, especialmente con el porno ese "que no guarda en su ordenador".

Y temed cuando os diga "yo no me fijo en ninguna otra chica porque tú me gustas demasiado". Un hombre que se justifica es un hombre que miente, así que tened por seguro que mira a las demás y probablemente sea a las que más cerca tienes. Y si lo combina con un "nunca he pensado en liarme con otra que no seas tú" es que ya lo ha hecho y los debes llevar que no te caben por la puerta. Y si suda mientras te responde habrá sido con tu hermana o con tu mejor amiga...

Por cierto, yo nunca he visto una peli porno...

23 feb 2008

Juventud, divino tesoro

Hace un par de semanas regresaba de un partido de mis chicas en Pinoso con algunas de mis jugadoras en el coche, y, como es un viaje relativamente largo, comenzaron a salir ciertos temas de conversación que ciertamente asustan, claro que yo debería estar curado de espanto, pero va a ser que no. Yo recuerdo que a su edad, que son unos 17 años, ya me había afeitado aquella primera perilla con la que intentaba impresionar a una chica haciéndome el mayor, y que sólo sirvió para que otra gente me tomara por más viejo, porque a ella esas cosas no la impresionaban; estudiaba lo que todos a esa edad, poco y mal, pero sacaba buenas notas, y comenzaba a plantearme el futuro. Pero no me ponía a hablar de sexo con la gente.

Quizás eran otros tiempos. De eso hace diez años, cierto es. Pero no creo que tanto hayan cambiado las cosas. Bueno,sí. Sobre todo teniendo en cuenta una de las preguntas que me hicieron: "¿Por qué a los hobres les excita ver el momento en que una mujer tiene un orgasmo?". Creo que no requiere comentarios. Iba yo conduciendo y casi me da algo con la preguntita, más que nada porque como aún no he visto uno en directo pues como que no puedo opinar, la verdad. Por cierto, que triste resulta eso...

Lo cierto es que su vida sexual es más activa que la mía, cosa fácil, por otra parte, para que os voy a engañar, y me hace plantearme cosas, especialmente a que se debe este fenómeno: ¿más permisividad paterna, más libertad sexual en general, más consumo de alcohol y drogas? NO creo. Para mí que la culpa la tiene Internet...

21 feb 2008

Ella

Continuo hoy con la literatura personal con un pequeño relato que me ha ido surgiendo a lo largo de la mañana:

ELLA

Ella me mira y me sonríe. Sonríe directamente a mi corazón, y mi corazón se alegra de verla sonreír. Ella me habla con palabras llenas de ternura y amor, y acaricia mi alma sin tocar mi piel. Viste un hermoso vestido rojo y su largo pelo negro se recoge en dos coletas, sujetas por sendos lazos, a juego con su vestido. Ella me toma la mano, me sonríe de nuevo y me dice que me quiere. Yo la miro dulcemente y la beso en la frente mientras una pequeña lágrima de felicidad me resbala por la mejilla. Hacía tanto que no lloraba de felicidad que había olvidado la sensación tan agradable que deja una lágrima al caer libremente. Ella me mira nuevamente, se abraza a mi cintura y me dice que quiere estar siempre abrazada a mí. Yo le digo que a mi también me gustaría, pero que algún día tendremos que separarnos, por lo menos para visitar el baño. Ella estalla en una carcajada tan contagiosa que no puedo evitar unirme a ella. Y los dos reímos como dos niños pequeños que juegan a ver quien es capaz de reír más fuerte. Ella vuelve a mirarme y me dice que vale, que si es para ir al baño permitirá que nos separemos, pero sólo para eso. Y volvemos a reír los dos.

Nos sentamos en el único banco que alcanzo a ver y ella aprovecha para sentarse en mis rodillas. Sabe perfectamente que a mí no me importa, es más, me gusta que lo haga, pues siento que está más cerca de mí si eso fuese posible. Me rodea el cuello con sus tiernos brazos y me da un beso en la mejilla. Yo le acaricio el pelo y ella me dice que tenga cuidado con sus lazos, porque le gustan mucho y no quiere que se le deshagan. De repente ella me pregunta que es la felicidad. Yo me quedo desarmado y le respondo que la felicidad está hecha de momentos como éste. Ella me dice que si es así porque no podemos hacer este momento eterno. Algo en mi interior sabe que algo le pasa. Nunca ha hecho esa clase de preguntas. Yo le digo que en la vida también hay momentos tristes, y así cuando llegan los tiempos felices los disfrutamos más. Ella vuelve a mirarme, me sonríe y me responde que vale.

De repente salta de mis rodillas y suelta mi mano. Me dice que tiene que ir un momento al baño y que enseguida vuelve. Le digo si quiere que la acompañe, pero me responde que no, que ya es mayor para ir sola. Mayor. Sólo tiene ocho años pero resulta tan madura que parece una mujer pequeñita. Acepto a regañadientes porque al fin y al cabo no puedo evitar que se haga mayor. Siempre había sido mi pequeñaja, pero algún día tendría que empezar a aceptar que se haría mayor. Mayor. Me hace sentir viejo y a la vez orgulloso. Mi niña pequeña se hace mayor.

Tarda demasiado en volver. La niebla se hace más espesa por momentos y ella no vuelve. A lo mejor se ha parado a jugar en los columpios. Siempre le han gustado y desde el momento en que alcanzó a tocar el suelo con las puntas de sus pequeños pies decidió que podía columpiarse sola, aunque de vez en cuando permite que le empuje para dejar que me sienta tan padre como el que más. Me conoce más que yo mismo y sabe que me gusta protegerla. Tarda demasiado. Me levanto y me acerco donde los columpios, pero ella no está. Tampoco está en el tobogán, ni en esa extraña especie de castillo hecho de madera, metal y cuerdas al que de vez en cuando le gusta subirse y escalar, mientras yo sufro por si cae. No están ni ella ni nadie. Los juegos infantiles están desiertos. El parque está en silencio y la niebla resulta tan espesa que casi se podría cortar. No es normal. La llamo, pero no responde. Cada vez la llamo más fuerte. Sigue sin responder. Grito. Nada. Empiezo a llorar, esta vez de desesperación. Pido a Dios que me la devuelva. Exijo a Dios que me la devuelva. Maldigo a Dios para que vuelva conmigo. Pero Dios tampoco sabe donde está. Empiezo a correr por el parque buscándola, buscando a alguien que la haya visto. No hay nadie. Estoy solo. Y ella no aparece. La he perdido.

Me paro. Entre mis jadeos y sollozos oigo que alguien ríe. Es su risa, su contagiosa risa de niña pequeña. La llamo de nuevo, con la voz temblorosa por el cansancio y la tensión. Ella sigue riendo. Insisto en mi llamada. Le digo que no me gustan esas bromas y que me había preocupado de veras. La risa cesa. Otra vez el incómodo silencio de la soledad. “Cariño”, la llamo de nuevo y le digo que no estoy enfadado, que vuelva, por favor, que necesito que vuelva. “No, papá”, escucho entre la niebla con un eco digno de una gruta hundida en la tierra. Hundida como yo sin ella. “Sabes que no puedo volver”, vuelvo a oírla y empiezo a comprender. “Sabes que no soy más que un sueño; un hermoso sueño en el que crees cada vez más; un hermoso sueño que aparece al final de tu camino, tan claro y tan vivo que parece real, pero un sueño al fin y al cabo”. Dejo de llorar porque sé que tiene razón. “Pero sabes que para llegar al final del camino antes tienes que empezar a caminar por él”. Siempre ha sido una niña muy madura para su edad y piensa más que muchos adultos. Bueno, en realidad aún no “ha sido” más que en mi mente. Tantas veces la he soñado que parecía real. “Pero sabes que los sueños a veces se cumplen, así que no dejes de soñar, y algún día me abrazarás, me besarás, me acariciaras el pelo con mis dos lazos rojos que no querré que se deshagan, y serás tan feliz como en este sueño”. Y se despide diciéndome hasta pronto, no adiós ni hasta siempre. Me dice hasta pronto, como una promesa. Y yo despierto tranquilo de este sueño revelador. Y empiezo a andar mi camino.