22 feb 2010

Crónica de una muerte esperada.

Se veía venir. Ya llevaba unos meses que no se encontraba bien. No se movía como antes y esos ruidos no eran un buen presagio. Le echaré de menos, porque ha significado mucho para mí estos últimos años...

Hasta siempre... Polito

P.D.: Si alguien vende un coche con un precio aceptable que me lo diga. Gracias.

22 dic 2009

El mongólogo

Como lo prometido es deuda, y a mí no me gusta dejar nada a deber, aquí va el calentamiento del monólogo oficial (aún no hay fecha para el estreno, pero la intención es que sea para mediados de enero). Es corto y se notan bastante los nervios de la primera vez. Aún así se aceptan críticas constructivas y dinero en metálico si queréis que no me dedique a esto...



P.D.: No seáis muy crueles que tengo mi corazoncito...

8 dic 2009

Tuenti: puteando al personal desde nuestro nacimiento...

Que sí, que no les basta con ser un nido de canis y jennis, ahora, además, a los que somos "normales", nos putea. ¿Qué no os lo creéis? Pues mirad esto:

Pues no, no he hecho nada interesante, ¿qué pasa?

19 nov 2009

El vecino nuevo

- Ohm...
- ¿Y éste?
- No tengo ni idea. Lleva un par de días por aquí revoloteando.
- Ohm...
- Molestar no molesta, la verdad, porque no dice nada y apenas come.
- Por lo menos no hace gasto.
- Ohm...
- Ya pero al final igual con tanta meditación se pone a flotar por ahí y nos arma la de Dios es Cristo. Que la ingravidez tiene esas cosas.
- Tampoco hay tanto para romper, todo sea dicho...
- Ohm...
- Lo malo es que el calvo parece que se está volviendo amigo suyo...
- Eso no tiene que ser malo. Él también tiene derecho a tener amigos.
- Sí pero ahora el de rojo, como ni el calvo le hace caso se ha encerrado y no quiere saber nada de nadie...
- Ohm...
- Entonces cuando salga la vamos a tener.
- Me da igual.
- Ohm...
- ¿No te preocupa la que pueda armar?
- Pues lo cierto es que ni lo más mínimo.
- Ohm...
- Será el ritmillo de la meditación del tío este, pero lo cierto es que me relaja...
- Quizás que sí...
- Ohm...
- Buenas...
- Hombre, contigo queríamos hablar.
- Pues tú dirás.
- Ohm...
- ¿Quién es éste?
- Eso mejor se lo preguntáis vosotros.
- Ohm...
- ¿Pero habla?
- Y tanto. Otra cosa es que lo entendáis. Es que es muy profundo.
- A saber lo que será profundo para ti, que con lo básico que eres.
- Ohm...
- Comprobadlo vosotros mismos si no me creéis.
- Ohm...
- Perdone, buen hombre. ¿Quién es usted?
- Yo podría hacerte la misma pregunta.
- No, oiga, que hemos preguntado nosotros primero...
- Yo soy yo tanto como tú eres tú, pero al mismo tiempo soy tan tú como tú eres yo...
- Profundo no sé, pero éste se ha fumado algo y yo quiero de lo mismo...
- ¿Y se puede saber cuanto tiempo va a quedarse aquí?
- El tiempo no importa. El espacio no importa.
- Bueno, mire, lo que usted quiera, pero aquí el espacio es reducido y ya somos cuatro.
- El espacio no importa. Nosotros no importamos. Sólo la luz infinita importa.
- Éste quiere un par de hostias y salir por la ventana a ver si levita.
- ¿Y para que ha venido?
- Para mostrarte el camino hacia la luz infinita.
- Perdone pero aquí la luz nos la trae Iberdrola y de momento no nos interesa cambiar de compañía...
- Traigo luz, energía y sabiduría...
- ¿Que también vende libros del Círculo de Lectores? Lo que nos faltaba...
- ¿Y qué es la luz infinita esa?
- Conocimiento infinito, felicidad infinita, amor infinito, pasión infinita...
- Pues sigo sin entenderlo...
- Y luego el básico soy yo. ¡Qué este tío viene a hacer que folles!

3 nov 2009

Ni tanto ni tan calvo, Calvo...

- Ya te vale, ¿no?
- Si yo no he hecho nada...
- Anda que no...
- Yo no quería...
- Es que vas ya a saco...
- Es que era joven, necesitaba el dinero...
- ¿Cómo?
- Estooo, que me lío,... que no pude evitarlo...
- Si yo que te excitases con Julia lo comprendo...
- ...
- Que te ponga berraco Noys Lambert lo acepto...
- Coño a mí también me pone berraco...
- ¡Bendito sea el futuro si las hembras son así!
- ...
- Pero, ¿qué te pase en medio de clase?
- Jo, si es que...
- Bueno, la verdad es que sus motivos tenía.
- Vale, razón tienes, pero demos gracias de que me siento en segunda fila y no delante del todo...
- Si, pero demasiado cerca de la pizarra...
- Y ese pantalón le quedaba...
- Y tiene unos ojos tan bonitos...
- Y ahora os ponéis todos de acuerdo. ¿Sabéis que me vais a buscar la ruina?
- Más quisieras...
- Arruinado ya estás...
- Y a peor no puedes ir...
- Ya, pero...
- Tú déjame a mí que sé lo que me hago, o eso creo...
- Qué Dios nos pille confesados...

24 oct 2009

¡Chim pum!

... O se acabó lo que se daba, que viene a ser lo mismo. Vamos que me vuelvo a la calle después de una corta, aunque intensa, experiencia laboral de apenas cuatro meses. Los motivos: debido a la situación económica actual y ante el riesgo de que la cosa empeoré (si es que eso pudiese pasar) y dado que una nueva renovación de contrato implicaría hacerme fijo en la empresa (y tal y como está la economía no se atreven a poner fijos ni los clavos en las paredes...) deciden prescindir de mis servicios. La realidad: alguna mente pensante del departamento de personal hace cualquier cosa menos pensar, y la renovación anterior me la hicieron de un mes en vez de hacerla de tres (acabaré contrato el día 5 de noviembre cuando de la otra forma acabaría el 5 de enero), por lo que ahora en la tienda se van a ver con el culo al aire en llegar el mes de diciembre, que es por naturaleza el más complicado en esto de la informática, y sólo van a haber dos personas para el acúmulo de clientela de los días festivos. La solución: buscar a un pobre pringao al que explicarle en menos de una semana como funciona el programa y la forma de trabajar en la tienda (sin dejar por ello de atender a los clientes), para que antes del mes de diciembre consiga desenvolverse con la soltura suficiente para que no decaigan las ventas. Que les sea leve...

Por mi parte estoy extrañamente tranquilo. Ahora mismo debería estar tirándome de los pelos, pero la melena que me he dejado no se lo merece, la verdad. Lo cierto es que me lo veía venir cuando a finales de septiembre me dieron a firmar la renovación por sólo un mes, pero suponía que al acabar octubre me harían lo mismo para noviembre y así sucesivamente hasta que las ventas cayeran en picado. Y eso que el mes de septiembre fue bastante productivo y con un buen margen, superando En tres mil euros el objetivo fijado por la empresa. Pero como decía, los de personal demuestran tener pocos "recursos" mentales (perdón por tan absurdo chiste, pero acabo de volver de pasarme media hora mirándole los ojos a una tía por no mirarle el escote) y han decidido probar con el suicidio, para que luego digan de los de France Telecom.

Por previsión, y viendo la que se me venía encima, ya me encontraba inmerso en la búsqueda de empleo, más que nada porque hace cosa de dos semanas me surgió una inesperada oferta mientras atendía en el mostrador de la tienda, y ahora no es que esté la cosa para ir rechazando ofertas; por no hablar del posible negocio propio que andamos planificando A y yo, para cuando la cosa dé por rodar. Y seguiré con mis chapucillas, que siempre dejan algo de líquido en caja y así me mantengo entrenado y con la mente a punto para cualquier cosa.

Y empezaré a ir al gimnasio, por si todo se tuerce y al final hay que prostituirse. Qué nunca se sabe...

P.D.: No hay mal que por bien no venga, ahora no tendré que pedir días libres para el viaje a Zaragoza con los veteranos y podría irme a Kalsrühe si consigo reunir 400 eurillos de nada. Y tendré hasta tiempo para acabar el monólogo. Que sí, que sí, que va en serio...

1 oct 2009

Despertares

- Parece que vuelves a estar vivo.
- ¿Por?
- ¿No es evidente?
- ¿Esto? No, bueno, es que,... ya sabes... estas cosas pasan...
- Sí, claro.
- Va, en serio, que sólo ha sido un acto reflejo.
- Sí, claro.
- De verdad. Si yo no quería, pero me lo empecé a imaginar.
- Sí, claro.
- Jo...
- Pero no te avergüences de ello, hombre, si es la mar de natural.
- Hombre natural, natural no sé. Aún hubiera sido con un buen escote o un buen culo...
- Hombre ya, pero es que Julia es mucha Julia.
-...
- La verdad es que tiene pinta de estar bastante bien. Y no se corta para nada en la cama...
- Parad, por favor...
- Y esas pecas...
- ...
- Pero eso de ir todo el día con el mono puesto.
- Por no hablar de su actitud tan extraña.
- Pero entiende que debe ocultarse por miedo, por eso no puede ser ella misma.
- Claro que mejor así porque cuando se suelta es una auténtica fiera...
- Por favor...
- Y con lo frágil que parece con ese cuerpo casi de niña...
- ¡Dios! Callaos ya.
- ¿Qué pasa?
- Creía haberte dicho que no quería volver a verte en una temporada.
- Sí, pero cuando te empiece a hacer caso ya lo sabrás.
- Tú sigue tocándome las narices y ya verás...
- No podrás callarme jam...
(PLAF)
- Vale, me relajo...
- Así me gusta.
- Espera un momento... ¿Le acabas de poner el ojo morado?
- Aún no, pero en un par de horas va a estar bien hinchadito...
- (...joputa...)
- ¿Decías?
- Nada, nada.
- Mejor.
- ¿Puedo decir algo?
- Te dejo.
- ¿Qué le pasa al calvo?
- Ha vuelto a la vida.
- ¿Y tanto alboroto por eso?
- Es que llevaba tiempo sin moverse por nada...
- ¿Y cómo se obró tal milagro?
- Pues fue extraño la verdad. Estaba yo leyendo 1984 cuando de repente...
- ¡Lo que me faltaba! Ahora se excita con un personaje de un libro...
- Pero que pedazo de personaje...

21 sept 2009

Los buenos viejos tiempos

Hace unas semanas se me ocurrió ponerme a rebuscar por el feisbu a ver si localizaba algún antiguo compañero de los tiempos mozos del colegio o del instituto con los que, por un motivo u otro, hubiese perdido el contacto. No resultó una búsqueda demasiado fructífera en cuanto a la cantidad pero sí en calidad. Una de esas búsquedas me llevó a encontrar a un viejo amigo ahora, como yo, metido a blogger: Pablo Balboa. Un grandísimo dibujante que ya despuntaba en el instituto y que ahora se dedica a ello profesionalmente.

Y en homenaje a él, os enseñaré una tira que dibujó allá por el año 99 cuando aún andábamos por el extinto COU, "El parto del kiwi".




Como os decía, un genio del dibujo.

20 sept 2009

Tenía que decirlo...

"La vida puede ser maravillosa"

P.D.: Sobre todo ahora que Andrés Montes parece que deja de retransmitir los deportes en la Sexta, o eso ha dicho él en directo...

17 sept 2009

Algo más de literatura personal

Una de las ventajas de hacer limpieza general de mi habitación es que a veces me encuentro cosas realmente sorprendentes. La semana pasada (ya iba siendo hora porque la última creo que fue hace más de año y medio) decidí darle un repaso a fondo a todos los cajones y recovecos de mi escritorio (el armario caerá en breve, lo juro) y me encontré varias cosas interesantes: un módem de puerto serie, un teléfono inalámbrico, varias libretas casi sin usar y un reloj de pulsera al que le falta la correa. Llevo sin usar reloj como unos cuatro años, ya que batallar dentro de ordenadores con un reloj en la muñeca es algo incómodo y puede provocar accidentes, pero este reloj me traía buenos recuerdos y, además, me viene bien para los partidos ya que trae cuenta atrás. Pero al carecer de correa lo hace algo "difícil" de llevar por lo que tenía que buscar una. Recordé entonces que hace años me compré una correa de velcro pero no recordaba donde la tenía guardada (ahora creo que debe estar por los altillos de mi armario pero eso ya lo comprobaré en su momento), así que me puse a buscarla por todos los sitios que me sonaba. Tanto fue que busqué hasta por el piso, donde no vivimos desde hace 6 años, pero cabía la posibilidad de que estuviese allí. Y buscando me encontré con una vieja libreta donde tenía la costumbre de escribir algunas historias, que casi siempre dejaba a medias, o donde anotaba ideas para escribir en el futuro. Y me encontré una historia inacabada que hoy por fin he concluido, modificando algunas cosas y dándole un final por fin.

Y aquí os la dejo a ver que os parece.

Hay cosas en el mundo que son sencillamente inexplicables. Yo, sin ir más lejos, podría pasar por un tipo de lo más normal, quizás un oficinista medio sin más pretensiones que llegar a fin de mes, o un simple funcionario que disfruta con el placer de un desayuno de dos horas. La típica persona con la que uno se puede cruzar un día cualquiera por la calle sin prestarle ninguna atención, sin reparar en niguno de sus detalles, sin importarle lo más mínimo que al girar la siguiente esquina le atropelle un camión de reparto.

Pero lo cierto es que yo llevo una doble vida. Verán, siempre lo había mantenido en secreto, pero he llegado a un momento en que ya no puedo ocultarlo más. Quizás se deba a que, después de tanto tiempo oculto, la presión de ser un infanticida haya podido conmigo, o quizás, simplemente, sea que tras la última reunión del consejo mundial de monstruos, asesinos inmortales y seres diversos de caracter poco recomendable de frecuentar, conocido entre nosotros como el consejo del miedito, por resumir, el sorteo decidió que fuese yo quien debía darse a conocer en el plazo de cinco años antes del siguiente consejo. Odio el sorteo, siempre lo he odiado y siempre lo odiaré. ¿Qué necesidad hay de mostrarnos al mundo mortal? Siempre he pensado que es mejor que los mortales sigan especulando con nuestra posible existencia en vez de que la tengan confirmada por escrito, aunque siempre hay escépticos que nunca la creerán del todo.

Pero todos alguna vez hemos de pasar por el azar del sorteo. Es ley del consejo, y como ley la respetamos. Puede que las leyes de los mortales no nos afecten, pero los de los inmortales sí. Nadie sabe realmente que te puede pasar si incumples, pero llevamos tiempo sin ver al Tío Camuñas por las reuniones. Vale que no era uno de los más ilustres miembros, pero entre nosotros, a veces, se crean vínculos de amistad, y que desaparezca de la noche a la mañana te deja con una sensación extraña en la boca del estómago. Claro que no todos nos llevamos bien. Con algunos prefiero no relacionarme, especialmente con Baldomero. Lo conocí cuando no era más que un simple taxidermista allá en Jumilla. El pobre hombre sólo se alimentaba de la sangre cruda de los animales con que trabajaba y acabó por volverse loco. Hasta que un día se bebió la sangre de cierto aristócrata rumano que gustaba de visitar todas las costas mediterráneas desde Alejandría hasta Cartagena. Como fuera que el mencionado conde tampoco andaba muy bien amueblado de la azotea, Baldomero acabó por creerse también de sangre azul como su víctima y finalmente ocupó su lugar en cierto castillo de Transilvania del que sólo salía para alimentarse cuando era necesario. Él también contó su historia en su momento, claro que obviando ciertos detalles sobre su origen y exagerando algunos sobre sus romances. Y firmó con psuedónimo. Bram Stoker creo que firmó la novela. Pobre criatura atormentada...

Y es que lo de ser un asesino inmortal conlleva muchísimos problemas. Uno fundamental es mantener una pareja. Por mucho que dijera Baldomero sus conquistas no fueron tales y la mayoría de mujeres que lleva a la cama es previo pago. Y muchos dirán que el monstruo de Frankenstein tenía novia, pero eso sólo fue un invento de Hollywood para llenar los cines. Si yo os contara. Mejor dicho os lo cuento. Digamos que a su creador le parecieron superfluas "ciertas partes" del organismo de su creación así que, el pobre Paquito, que así le llamamos entre nosotros, no tenía forma de desahogarse con las féminas con lo que acabó por volverse loco. Es algo común entre los de nuestro género eso de volverse loco. Y el hecho de que hayan pocas mujeres entre nosotros no lo mejora en absoluto. La mayoría se fueron marchando conforme iban viendo lo que tenían alrededor. Yo mismo tuve un rollito con cierta sucubo pero sus gritos en los momentos de intimidad se me hacían insoportables. Pero es imposible mantener una relación con una mortal. A ver cómo le explicas a tú mujer qué son esas manchas de sangre que llevas en la ropa, o por qué sigues siendo joven mientras ella se arruga, que ahora con la cirugía estética es fácil de explicar, pero en el siglo XVIII eras algo más complicado.

Pero la historia de mi vida se remonta mucho más atrás, allá por el siglo XV. Malvivía por las callejuelas de Toledo, pidiendo limosna y comiendo lo que podía encontrar por la calle. Cierta noche, después de varios días seguidos sin tener nada que llevarme a la boca me encontré con una estampa que, en aquella situación, hizo que mi instinto comenzase a funcionar por encima de mi razón: Una mujer agonizaba en un portal, víctima de la tuberculosis, mientras un niño, seguramente su hijo, se abrazaba a ella. Ella no sobreviviría a esa noche y el pequeño no iba a correr mejor suerte. Y si yo no comía, tampoco acabaría la semana. Nadie le echaría en falta. Pero no podía dudar. Alguien, elegántemente vestido, había tenido la misma idea que yo y se acercaba al muchacho portando un saco. No podía desperdiciar mi oportunidad: me acerqué al muchacho rápidamente y tapándole la boca me lo llevé a un oscuro callejón apartado de miradas curiosas; allí mismo le partí el cuello sin pensármelo dos veces, aunque creo que no lo pensé ni siquiera una vez. ¿Qué hubiese pasado si no lo hubiese matado? Probablemente ambos hubiesemos muerto de hambre, pero eso no deja de provocarme un dilema moral. La desesperación hizo que el animal que todos llevamos dentro actuara por mí y como un animal me abalancé a mordisco sobre la tierna carne del muchacho. Tenía la sensación de estar viéndolo todo desde fuera de mi cuerpo. Cuando por fin sacié mi hambre volví a tener consciencia de lo que había hecho. Al girarme vi que el hombre del saco había presenciado toda la escena impasible. Me acerqué a él, entre temeroso y desafiante, y sin mirarme a los ojos me dijo:

- Bravo. Pronto tendrás noticias mías...

Se acercó al cadáver del chico, lo metió en el saco y se marchó.

Una semana más tarde volví a encontrarme con aquél hombre. Me llevó a su casa y empezó a contarme la increíble historia de su vida. Él, como yo, un día se alimentó de un niño, y ese día recibió un regalo, la vida eterna. A él le gustaba llamarlo "regalo", se le iluminaban los ojos cada vez que decía esa palabra. Yo lo veía como una maldición. Escucharle era atroz, no porque llevase años alimentándose de niños, sino porque lo contaba deleitándose en los detalles. Recordaba el sabor de cada una de sus víctimas, o eso decía él. Y me contó también lo de los demás, que éramos muchos iguales. Pensé que estaba delirando y que todo lo que me había pasado no era más que una mala pesadilla y que pronto volvería a ser normal.

No podía estar más equivocado. Descubrí que nada saciaba mi hambre, excepto la carne de niños. Cuando me vi tan desesperado él me tomó bajo su cuidado y me inició en nuestro inframundo. Se reía de mí porque yo mato a mis víctimas antes de comérmelas, por eso y porque elijo a niños que no van a poder sobrevivir. Él no. Él era cruel y despiadado. No elegía sus víctimas y mucho menos esperaba a que estuvieran muertas para devorarlas. Disfrutaba oyéndolas chillar cuando empezaba a morder su carne, hasta que dejaban de chillar víctimas del shock y morían. Mataba por el puro placer de matar, pero jamás intenté detenerlo. Disfrutaba con los gritos de esos niños y viendo el pánico en sus caras y yo, en cierta medida, lo veía normal. Hasta que un día le devolví el favor de hacerme ver en que me había convertido y lo encerré en un viejo sótano abandonado donde pedía clemencia para que le dejara salir. Pero por una vez fui más cruel que él y acabó muriendo convertido en un saco de huesos.

Por cierto, creo que aún no me he presentado. Me llamo Conrado Ximénez y sufro un pequeño problema de tartamudeo. Esto me valió para que el resto de seres del consejo me pusieran unánimemente mi nombre el día que me presente ante ellos. Yo soy el Coco.