16 abr 2009

¿Cuánto más necesito para ser dios?

Perdón por parafrasear a los Extremoduro pero si Señora Madre lo dice seguro que lleva su parte de razón. Y sus razones tiene... Y es que hace un par de días, con esto de haber pasado la Semana Santa, a Señora Madre le vino la inspiración y me dijo una de esas cosas que, como suele ser habitual en mí, me llegó a la patata. Me dijo que me parecía a este:

Igualico, oiga...

A ver. Las cosas con sumo respeto (cosa que no se puede decir precisamente de algunos de los máximos representantes del jefe en la Tierra, que ellos seguro que no se cortan a la hora de plastificarse al amigo ciclópeo cuando les hace falta, pero eso es otro tema del que no tardaré en hablar), y yo precisamente divino no soy. Bueno para alguna puedo estar divino (más quisiera) y, según días, cocino divinamente. La cosa es que, al menos de momento, no soy capaz de convertir el agua en vino, como mucho el vino en kalimotxo y tampoco demasiado porque prefiero el ron con 7up, y milagritos los justos, porque no he podido ni perder cinco kilos en seis semanas (y lo que me jode eso, redeu!). Con lo bien que me vendría...

Pero Señora Madre no iba por ahí, no. Más quisiera. La cosa iba más bien alejada de lo esotérico, pero que muy alejada. Más bien viene por el lado higiénico: según Señora Madre voy tan guarro como Cristo camino del Gólgota. Que señora Madre gusta de exagerar en demasía no creo que sea preciso de recordar (conforme leo la frase que acabo de escribir, más parece que Yoda se ha reencarnado en mi persona... miedito tengo...). El problema real es que mi madre no se acaba de acostumbrar a verme con el pelo más largo de lo habitual, acompañado por una relativamente frondosa barba. Que yo me lavo, oigan, no vayan a pensar que soy un perroflauta cualquiera, piojoso y harapiento. Bueno, no siempre...

Claro, que además me he dado cuenta que tengo algunas otras cosas en común con el Rey de reyes, el Mesías, el Salvador de los pecados de la humanidad,... el Chus, vamos, porque para los colegas era el Chus, tenedlo claro. Para empezar con nuestros parecidos, a mis 27 años (según Señora Madre 28, porque ella redondea los años a parir de seis meses, si bien es cierto que me queda menos de un mes) no tengo trabajo conocido ni bien remunerado. Y no me vengáis con que Jesús trabajaba, porque eso de que heredó la carpintería de su padre no me lo creo, eso por no hablar de que nadie cuenta como murió su padre y todo es tan sospechoso que ni Grissom podría sacar nada en claro. Además al tío le gustaba montarse comilonas con los colegas si no recordad aquella vez que se reunieron más de mil personas a comer en la montaña en plan picnic dominguero pero sin atascos de vuelta a casa; claro que su mérito fue alimentar a toda la peña con cinco panes y cinco peces (claro que el número no está demasiado claro), mientras que nosotros lo que somos capaces de hacer es empezar a comer a las 11 de la mañana y acabar a las 5 de la tarde, que tiene su mérito pero quizás no tanto. También las opíparas cenas con buen vino nos relacionan. Claro que lo que más tenemos en común es que murió virgen.

Ja. Habría que preguntarle a la Magda...

28 mar 2009

Cosas de la edad

Llega un momento en la vida en que te das cuenta de que a no eres el de antes. Tú no quieres reconocerlo, la verdad, te dices a ti mismo que es pasajero y que todo volverá a ser como antes. Te niegas a aceptar que no hay vuelta atrás. Y encima evocas los viejos tiempos cual abuelo Cebolleta, como si cualquier tiempo pasado hubiese sido siempre mejor...

Dejad que pasen un par de años y mi barba será igual...

Y es que me toca empezar a asumir que me hago mayor. Vale, tengo 27 años y no es aún demasiado, pero mi cuerpo ya no es el que era. Recuerdo cuando con 16 años era capaz de correr 50 metros en 6,09, lo que era la mejor marca de mi clase y una de las mejores del instituto, si descontamos al chaval que era campeón de España de los 60 metros lisos de categoría cadete; o cuando con 18 salía todos los días a hacer unos 25 kilómetros en bicicleta, claro que era para ir diariamente a la autoescuela porque estaba convencido de sacarme el carnet antes de septiembre, aunque después me lo saqué a mediados de noviembre por culpa de un maldito paso de peatones que para mí era inexistente y que no sé dónde demonios estaba ni viene al caso. Pero lo peor de todo es recordar cuando hace apenas cinco años pesaba 75 kilos, lo que vienen a ser unos 15 kilos menos de lo que peso ahora (o algunos más según el día).

Y lo que, en un principio, me traía bastante sin cuidado hasta hace apenas dos meses, ahora empieza a afectarme en serio. Resulta que en menos de un mes tengo las pruebas físicas del Comité Técnico Arbitral (a partir de este momento CTA), y, como bien os podéis imaginar, mi estado de forma estaba bastante próximo al de Stephen Hawkings. Pero si está en silla de ruedas, os diréis algunos, al menos los que sepan quién es Stephen Hawkings, pues ya os podéis imaginar cuál era mi estado físico. Bueno, como iba diciendo comenzamos los entrenamientos a lo grande: test de Cooper. Resultado final, lamentable. Bueno, lamentable creo que no describe suficientemente bien el final de la prueba, tanto en la escasez de distancia recorrida, como en penoso estado en que acabo mi cuerpo.

Los días siguientes de entrenamientos no fueron mucho mejores, es más, al tercer entrenamiento acabé con una inflamación del tendón rotuliano de la rodilla izquierda, no muy grave pero suficiente para tenerme durante dos semanas sin entrenar. Ahora parece que voy mejor, incluso el pasado lunes conseguí aguantar bien las series de velocidad, pero, y siempre hay un pero mi espalda no piensa igual que mis piernas y mi cabeza, y sigue pidiendo un referéndum de autodeterminación con respecto al resto del cuerpo, sin pasar por estado libre asociado ni zarandajas por el estilo.

Y si no os creéis que mi espalda esté tan mal, mirad la foto. Y sí, lo que veis marcado en rojo son agujas...

Estoy empezando a plantearme trabajar de alfiletero para sastres; si pagan bien...


22 feb 2009

Amo de casa

Como ya comenté hace algún tiempo Señora Madre tenía que pasar por quirófano. Pasar, lo que se dice pasar, pasó. Dos horitas de intervención directa en la base del cráneo, no para solucionar un problema (tiene el bulbo raquídeo algo hundido dentro de la columna vertebral lo que tiende a provocarle dolores y cansancio extremo), sino para evitar que avanzara. Y Señora Madre, que otra cosa no, pero temeraria es un rato largo, pues se emocionó cuando le dieron el alta a los cuatro días de la operación. Normal, claro está, teniendo en cuenta que ella es de las que no sabe esta quieta. Por suerte no volvió en pleno uso de sus facultades y los primeros días se lo tuvo que toma todo con mucha calma, y, además, aprovechó para que fuese yo el que se encargase de las cosas de casa. Venganza kármica, digo yo.

Lo cierto es que nunca me ha desagradado hacer las tareas de casa, pero soy, como diríamos en pocas palabras,... vago de cojones. Las cosas claras que a mí no me gusta ir con medias tintas. Así me tocó pasarme la primera media semana limpiando, cocinando, poniendo lavadoras, y un largo etcétera de tareas domésticas que, hasta ese momento hacía muy de tanto en tanto (salvo la limpieza de la cocina de la que a me encargaba diariamente después de comer). Todo menos planchar, y no es que me niegue a aprender, pero no quiero tener que salir corriendo de mi casa en llamas por mi culpa, que queréis que os diga...

La cosa está en que de momento he tenido que parar en mi búsqueda de clientes, que, todo sea dicho, estaba resultando bastante fructífera, y es que en poco más de tres semanas ya empezaba a faltarme tiempo. Además, a mitad de semana Señora Madre se convirtió de la noche a la mañana (literalmente, porque por la noche estaba en perfecto estado y por la mañana no) en una especie de surtidor de fluidos corporales: después de haberle quitado todos los puntos y de comprobar que todo parecía estar en buen estado, la herida se puso a supurar de forma bastante abundante, con lo que tuvo que volver al hospital y le tuvieron que poner un punto de sutura sin anestesia ni nada (con lo que otra vez se tiró dos días de dolores extremos). 

De todas formas no hay mal que por bien no venga: estoy mejorando mis, ya de por sí, excelentes dotes culinarias. Si es que no tengo abuela...

P.D.: Cuando recupera mi tono humorístico os lo haré saber, a ver si el cambio de colchón sirve para algo...

3 feb 2009

Un poco de geografía a pequeña gran escala...

Hoy, después de mucho tiempo, voy a hablaros de otro de los temas que de pequeño me apasionaban: la Geografía. De pequeño me pasaba horas metido en el comedor de mi casa con el Atlas en las manos memorizando capitales del mundo, países, ríos y demás datos que sólo sirven para ocupar espacio en el disco duro de mi mente. Uno de mis entretenimientos favoritos era aprenderme las capitales de los estados de EEUU, y, así, descubrí que la capital del estado de Nueva York era Albany y no la Gran Manzana o que la de Florida no era Miami sino Tallahassee. También descubrí otras como Baton Rouge (Luisiana), Austin (Texas), Sacramento (California), etc. Hoy os voy a hablar de un estado en concreto.

Este estado no es precisamente pequeño en superficie; con sus más de 250000 km² ocupa el décimo lugar entre los estados más grandes de los USA. Por contra, su población supera escasamente el medio millón de habitantes, que es lo que suman dos ciudades como Elche y Alicante juntas. Su capital, Cheyenne, es la ciudad más poblada con apenas 55000 habitantes. El estado limita al noroeste con Montana, al este con Dakota del Sur y Nebraska , al sur con Colorado, suroeste con Utah y al oeste con Idaho. Lo que vendría a ser la América profunda, vamos. Un dato electoral: en las últimas elecciones McCain sacó el doble de votos en este estado que Obama. Y si todo esto nos os ha hecho que busquéis en la Wikipedia de que estado se trata os diré que es Wyoming.

Y sí, lo reconozco, me encanta irme por las ramas para acabar hablando del tema que durante todo este fin de semana ha causado más debate y más polémica en los foros de la red: El Gran Wyoming insulta y menosprecia a una becaria durante un ensayo de su programa. La que se armó en Menéame. Todo surgía a raíz de cierto vídeo que habían emitido en el canal Intereconomía donde se podía ver al humorista (no voy a llamarle periodista de momento, y lo siento, porque él, según hasta donde yo sé, es médico) soltándole un puro a una becaria de su programa por haber interrumpido el ensayo del mismo, quedando como un maldito negrero explotador y malcarado que se sale de sus casillas a la más mínima. Como os decía Menéame era una juerga: los defensores de Wyoming que pensaban que el vídeo era totalmente cierto decían que igual era que la becaria había interrumpido el ensayo en innumerables ocasiones y que desconocíamos los motivos reales por los que el humorista perdido los papeles y que en el vídeo bien podían faltar partes que los de Intereconomía habrían quitado para darle mayor dramatismo; los detractores del humorista que se creían el vídeo afirmaban que así se demostraba como eran los superprogrechachiguays en España; los que no se lo creyeron del todo prefirieron esperar antes de hacer comentarios absurdos. Yo decidí no ver el vídeo. Además, ayer mismo, los chicos de Sé lo que hicistéis trataban el tema con enorme seriedad.

Al parecer todo viene de antiguo. Como sabréis los que veis el Intermedio (he de reconocer que no suelo verlo a menudo), Beatriz Montañez se dedica a sacarle punta a prácticamente todo comentario que se realice desde casi cualquier emisora de radio y televisión de este país (Telecinco no porque en casa Vasile son asín...), así que empezó a sacar imágenes de programas del canal Intereconomía, emisora que, por otra parte, se caracteriza por pluralidad informativa (¿es necesario que diga que es un sarcasmo?) y su alta catadura moral y talante comunicativo. La cosa está en que desde el canal Intereconomía las repuestas a las críticas de las chicas de Wyoming llegaron hasta el punto de llamar "puta" (claro que con metáforas para que no surgiera la palabra a las claras) a la propia Beatriz Montañez. Aquí va el vídeo previo a la "rectificación" del señor Monzón:



Como se puede ver los de Intereconomía se deshacen en elogios hacía la gente del Intermedio. Pero la verdad es que la gente del programa Más se perdió en Cuba no ha quedado muy bien parada. ¿Por qué? Por este otro vídeo:



Así las cosas, a los de Intereconomía sólo les quedaba defender lo indefendible:



Defender lo indefendible o cómo hablar siete minutos sin decir absolutamente nada. Porque decir que pegar la bronca a un subordinado es constitutivo de delito, cuando todos los trabajadores de este país y de cualquier país del mundo, ha recibido broncas como esa o peores (o es que ya nadie se acuerda de los gritos de Matías Prats en el Mundial de Francia, que fueron totalmente en directo), me parece entre demagógico y absurdo.

Sólo les daría un consejo aunque quizás no me lo acepten: asuman el error señores de Intereconomía, les sirvieron un cebo en bandeja y picaron como peces hambrientos de modo que han sido pescados; a partir de ahora contrasten mejor, como por ejemplo contactando con la "becaria" (que por cierto la colleja que le da al final a Wyoming no tiene precio), hubieran podido conocer la información de primera mano, y, si ustedes lo desean, traten de vengarse con las mismas artes. Pero dejen de recurrir al insulto fácil, por favor.

P.D.: Seguro que ahora la bronca la tiene que estar recibiendo, pero está vez en serio, el becario de Intereconomía que abrió el correo. Pobre...

18 dic 2008

Ira

Uno, por decirlo claramente, se pasa bastante por el forro cuestiones teológicas fundamentales para otros aunque haya sido educado en la fe cristiana y tenga la firme creencia de que existe algo más que este mundo de mierda (algún día, si me pongo metafísico, explicaré porque lo creo), así que nunca le ha prestado demasiada atención a aquello que los más fieles creyentes denominan pecados capitales. Soy glotón, con lo que peco de gula; envidio a Sarkozy por zumbarse a Carla Bruni y a Adrien Brody por hacer lo propio con la Pataki, pecando así de envidía; me encanta dormir y rascarme las bolas sentado en el sofá, cometiendo el pecado de la pereza (no el grupo, claro está); me encantaría ser millonario y nadar entre monedas de oro como el Tío Gilito, con lo que cometo el pecado de avaricia; debo reconocer que a veces me sobro a mí mismo, pecando de soberbio, y , digamos que, si pudiera, me pasaría el día zumbando (como las abejitas no), con lo que estaríamos hablando de la lujuria. Pero creo que nunca he sentido ira.

Hasta ahora. Si, ya de por sí, el hecho de tener a los albañiles y fontaneros en casa no había logrado sacarme de mis casillas (no vamos a hacer chistes de Casillas y salidas a destiempo... por el momento), que por cierto, Señora Madre, por si tenía poco, empieza a rozar la neurosis paranoica con eso de que tenemos perdidas de agua por todas partes y nuestras tuberías deberían substituir a Concha Velasco en el anuncia de Tena Lady, una vieja amiga ha conseguido que de verdad siena rabia por primera vez en mi vida: la tele. Y no, la culpa no la tiene Telecirco y su manía de entrevistar a delincuentes, esposas de delincuentes y suegros de delincuentes, por no hablar de que no quieren que nadie ventile su mierda por el resto de medios en España. La culpa es de la publicidad.

A mí, que siempre me han gustado los anuncios bien hechos y con guiones divertidos (que no son pocos), por primera vez en mi vida me ha cabreado un anuncio. Y no sólo uno, no. Tres son los culpables. Y los tres son campañas institucionales, para más inri. ¡Qué se han gastado mi dinero para hacer esas mierdas! Bueno de mi dinero sólo lo que se va con el IVA, que de momento no contribuyo mucho más a las arcas del Estado. Lo cierto es que alguno de ellos incluso es pasable desde el punto de vista estético, y otro está bien en el fondo pero no la forma. El tercero no hay por donde pillarlo.

Pero comencemos por el primero. Supongo que ya lo habréis visto. Estéticamente es perfecto, buena banda sonora y geniales dibujos. Pero el mensaje patina un poco. Se trata de la campaña del ministerio de asuntos socials contra el maltrato infantil. Me explico, porque si no voy a quedar como un psicópata insensible que está a favor de que los niños sean maltratados y no es así; con los últimos sucesos que han pasado en nuestro país donde a una mujer quieren separarla de su hijo porque le metió una colleja y se estampó contra el lavabo, de forma totalmente accidental, cuando el crío era un cafre del quince que no hacía ni caso y se dedicaba a pegarle a la madre (a cualquiera de mi quinta y precedentes si hubiésemos hecho no nos hubieran dado una bofetada simplemente, sino que probablemente la manta de zapatillazos hubiese sido de aúpa), ciertos miembros de la política y la jurisprudencia se están volviendo locos y cualquier cachete lo considera maltrato. Tengo que advertir que a mí, Señora Madre me soltaba cuando me tenía que soltar, y no he salido tan mal creo, pero hoy en día, con tanta permisividad paterna, estamos creando una manada de cafres de cuidado, y seguro que a más de uno le vendría bien una manita de vez en cuando. El anuncio es este:



El segundo anuncio está muy bien en lo que propone, pero la forma lo pierde. Es el famoso anuncio de la campaña yopongocondon.com. Que estoy de acuerdo que hay que promover que la chavalería se ponga capucha, que luego van a peo y pasa lo que pasa, que hace tiempo que se olvidaron de la necesidad de taparse, pero de ahí a hacerlo a ritmo de hiphop todo con la letra O, cosa que podría haber sido absolutamente original si no lo hubiera hecho antes el gran Nach, consigue que no sólo el anuncio no resulte creíble si no que además resulta ridículo.



Por cierto, el plano en el que se ve de repente un búho disecado y algunas fotos ¿qué coño pinta? ¿Acaso decide ponerse la goma tras ver la foto de sus padres? ¿Sus padres se casaron tal vez de penalty por él y quiere evitar verse en la misma situación? Además si quieren hacer cosas como esa que aprendan del maestro (al que, por cierto, le copian alguna frase de la segunda estrofa en el anuncio).



Y por último uno sobre el que sólo diré una cosa tal y como la diría Nelson: ¡HA HA!



Si es que no aprenden...

Aún así, sigo opinando que hay un personaje en la publicidad en este país que debería haber sido detenido y expatriado hace mucho tiempo. No digáis que no pensáis como yo:

17 dic 2008

El Escorial no se construyó en un día... ni en dos tampoco...

A lo largo del último mes, por si en mi casa pasara poco ya de por sí juntando mi situación de parado, la enfermedad de Señora Madre y un frío que pela debido al cambio climático (y a la crisis, porque no hay ganas de encender la calefacción para que no nos crujan con la factura de la luz; además de que está de moda echarle la culpa de todo a la crisis y yo no iba a ser menos), ahora, además, estamos pasando por una de las peores situaciones que puede pasar cualquier familia media española: estamos de obras.

Para empezar os diré que en absoluto es por gusto y gana, resultan del todo necesarias casi obligatorias. Hace cosa de un mes apareció por casa el revisor del contador del agua y muy amablemente nos dejó una pequeña nota donde decía que habíamos consumido agua en exceso, lo que podía acarrear una multa, y que si no se debía a causas naturales, debíamos tratar de ponerle solución de inmediato, vamos, que debía haber una fuga (y en ese momento me imaginé a Michael Scofield metido dentro de las paredes de mi casa...). Hace un mes repito. Ese mismo día nos pusimos en contacto con nuestro seguro del hogar (oigh, que fino), que al día siguiente nos mandó un fontanero para ver. Hasta hoy.

Digamos que la fuga, en realidad son dos. Bueno, eran dos. La primera, localizada dos semanas y media después de la primera intervención (olé los huevos del albañil que la encontró, porque el périto nos dijo que llamaramos nosotros a nuestro fontanero y a nuestro albañil para que ellos se encargaran de la reparación, ya que su fontanero no la encontraba el pedazo de... me callo), se encontraba en una tubería de agua caliente, que toda la familia sabíamos que debía ser la causante del problema (pero el fontanero del seguro decía que no, porque él no veía ninguna humedad, el muy... me callo). Reparada y sin problemas...

Los cojones, sin problemas. Al día siguiente nos dimos cuenta que el contador del agua seguía girando con todos los grifos cerrados, por lo que llegamos a la conclusión que debía haber otra fuga (lo que debía querer decir que ya estábamos en la tercera temporada de Prison Break). Después de confirmar que no se trataba del agua caliente de nuevo, pasamos a comprobar la fría. Bien, redujimos la búsqueda a la mitad de las tuberías de la casa; algo es algo. Descartamos las tuberías del piso de arriba, por dos motivos: son más nuevas y no habían manchas de humedad. Mejor, sólo nos queda el agua fría del piso de abajo. Claro que sería mejor si no fuese por un pequeño problema: No tenemos ni puta idea de por donde van las tuberías. Ni nosotros ni el fontanero que hizo la instalación (y mucho menos el fontanero del seguro, el cacho... me callo).

La cosa está en que entre todos (albañiles, fontanero y nosotros mismos) hemos llegado a la sabia conclusión que lo mejor que podemos hacer es cambiar las tuberías por completo. Y ahora mismo mi cabeza no da más de sí de los martillazos que llevo soportando durante toda la mañana. Y lo que me queda...

Por cierto, la lavadora también está rota, si sabéis de un técnico barato y bueno...

12 dic 2008

Despropósitos anuales

Como algunos recordaréis, hace cosa de un año (algo menos si os ponéis quisquillosos), me dediqué a expresar en este mismo blo mis propósitos para el año que estamos a punto de dejar atrás. ¿Sabéis cuántos he cumplido? Uno o ninguno. Soy un hacha.

Para empezar hablemos del tema laboral. La cosa está muy malita, que diría Chiquito de la Calzada (fijaos si está mala que hasta me inspiro en el humor clásico y casposo de toda la vida; ni mi inspiración es lo que era; ¡PUTA CRISIS!). Después de una semana de prueba en una empresa y varias entrevistas de trabajo infructuosas he llegado a la conclusión de que me va a salir más a cuenta embarcarme en mi primer proyecto empresarial, que dicho así queda muy bien y espectacular, pero en castellano vulgar viene a querer decir "voy a ver si me busco las castañas por mi cuenta y no tengo que empeñar hasta el marfil de mis dientes para poder sobrevivir". Y es que sólo ponerme de autónomo ya va una pasta. Y como es obvio de lo de la casa ni hablamos, al menos de momento, porque mis perspectivas de negocio no me dan ni para alquilar una caseta de perro en un barrio pobre de la periferia.

Lo de los viajes con la gente del equipo viene relacionado con el tema económico. Y me jodió muchísimo no poder hacer la ruta del vino por La Rioja, la verdad. Con lo bien que se tiene que comer (y beber) por allí. Tampoco podré hacer el que tienen previsto para Semana Santa, aunque puede que a ese no vaya porque me voy a París con la clase de francés de la escuela de idiomas. Si la economía lo permite, claro. Por otra parte, todos mis propósitos relacionados con el baloncesto han sufrido cambios de 180 grados (es lo que tiene ser árbitro): lo de ganar partidos ya no es para mí, ahora prefiero ganar pasta pitándolos (mercenario me llaman) y poder hacer un mate resulta un sueño, no sólamente inalcanzable, sino, además, absurdo, porque ahora, al menos según mi impresión personal, cuando salto no sólo no me elevo sino que me hundo más en el suelo, cosas de ir contra las leyes de la física más elemental...

Lo de acabar el proyecto es algo que está ahí; es como ese lunar molesto que no te planteas eliminar hasta que se hace más grande. Lo malo es que a mí este "lunar" se me hace cada vez más pequeño. Me explico: sólo me queda un pequeño muro que salvar para tenerlo completo, y verme tan cerca del final me aperra cosa mala. Vamos, que igual el día menos pensado se me cruza un cable y lo remato, que igual lo abandono definitivamente, aunque esto último, aunque sea por pura honrilla de momento no entra en mis planes.

Y por último... ¡ay, qué queréis que os diga! Para empezar digamos que lo de tener novia, naranjas. Ya comenté en algún momento lo de que me había quedado muy pillado y demás; pues nada, pasó lo de siempre, porque si no hubiese pasado lo de siempre no estaría escribiendo lo de siempre (y paro que me rayo). Lo cierto es que estuve un mes bastante afectado, hasta que me dí cuenta de que no merecía la pena que me afectara. Y casualmente la vi allá por octubre con otro chico por la calle. Me alegro. Por ella y por mí, así no le doy más vueltas a la cabeza, lo que, en mi estado mental altamente esquizoide, es todo un alivio. Y algún día ya encontraré alguna pobre incauta que sucumba a mi arrebatador encanto personal... o a mi enorme fortuna...

Por lo demás sigo esperando la llamada del hospital para la "intervención". A este paso me da que pillo un cutter y acabo antes (claro que eso me recuerda a cierto episodio de House en el que un tío hace eso mismo y se me quitan las ganas...). Claro, que eso no es nada en comparación con la operación que se le espera a mi Señora Madre. Ya os contaré algo según avancen los acontecimientos, pero de momento adelantaré que irán directamente por la columna vertebral. Mal rollo, sobre todo si acaba resultando genético, como parece ser...

Bueno por lo menos uno de los propósitos sí que se cumplió: ya he visto Stargate completo... ¡pero qué enormemente friky soy!

18 nov 2008

Yo, yo mismo y un señor calvo que pasaba por allí...

- Creo que últimamente estoy viendo demasiado porno.
- Voy a decirte algo muy clarito: nunca se tiene demasiada pasta ni se ve demasiado porno.
- Lo que tu digas, pero me parece que veo demasiado.
- ¿Y qué preferirías ver? ¿Star Trek entero?
- Pues preferiría imaginarme que estoy en el puente del Enterprise. Por lo menos sería menos peligroso.
- ¿Peligroso? Si el porno no hace daño a nadie, es más, a algunos el porno les ha devuelto parte de su vida, y si no recuerda al marido de Lorena Bobbit.
- Pero eso es un caso aislado. Y la verdad, empiezo a estar un poco cansado de imaginarme que toda situación en la que estoy va a acabar en plan orgía macrosexual como si la filmaran los hermanos Lapiedra.
- Eso es que tienes demasiada imaginación, hombre.
- ¿Demasiada imaginación? Pero si el otro día en la sala de espera del urólogo me dio por imaginar que iba a atenderme Natalia Z con un súper escote de infarto, de esos que te dejan ver a través hasta las uñas de los pies, y de enfermera becaria iba a estar Zuleidy dispuesta a todo. Imagina que hubiera entrado con un erección de caballo y el médico me manda bajarme los pantalones en ese estado...
- Hubiera sido divertidísimo...
- Salvo por el hecho de que ni el médico ni la enfermera lo merecían.
- Hombre, llevas parte de razón, pero a lo mejor el médico se hubiera convencido de que tu problema es real y te hubiese puesto en prioridad 1 y no en 2.
- Visto así hubiese venido bien...
- Y además, ¿tú le has preguntado si él quiere pasar por eso?
- No sé que tengo que preguntarle a él, al fin y al cabo no debería tener opinión en esto.
- Los cojones que no debería tener opinión.
- Tú te callas, que llevas veinte años tocando las narices y ya va siendo hora de ponerte en tu sitio...
- Lo que vas es a mutilarme, maldito cabrón explotador. Yo que siempre he estado a tu lado, en lo bueno y en lo malo, dispuesto a darte una alegría cuando más lo necesitabas...
- Ya te decía que tenías que haberle consultado, que como se decida a tomar represalias...
- Cómo no va a tomar represalias si tú le incitas, mamonazo. Que sé que estáis compinchados para joderme la existencia desde los catorce años...
- Pero reconoce que lo hacíamos por tu bien, que C estaba muy buena...
- Pero casi me traumatizasteis la adolescencia con tanta hormona desatada y el capullo este todas las mañanas despierto antes que yo...
- (sob) Con los buenos ratos que hemos pasado juntos y ahora me desprecias y me mutilas... (sob)
- Que no hombre, no te pongas así. Que lo hago por tu bien, que luego te duele y te quejas.
- Si claro, ahora con esas... ya no seré el mismo...
- A ver, hombre, ¿la princesa Leticia ha dejado de ser ella por operarse la nariz? No, pues contigo pasará lo mismo.
- Ya, pero yo no salgo en las portadas de las revistas del corazón como ella. Por no salir es que ni me sacas nunca a pasear...
- Bueno, en eso podemos llegar a un acuerdo. Después de la intervención prometo que te sacaré alguna vez por ahí.
- Ja. Y yo voy y me lo creo...
- Lo que hay que oír. Esto me pasa por dejarme la medicación. Le preguntaré a ese elefante verde si ha visto mi litio...

11 nov 2008

El Hombre y las Hembras. Capítulo 1: La manada.

Manada, con N, no con M, mentes sucias. Y es que si algo caracteriza fundamentalmente al macho ibérico es la formación de grupos, más o menos numerosos, para ayudarse recíprocamente en sus tareas de caza. Esto implica, claramente, una perfecta sincronización entre los cazadores, así como una gran solidaridad entre los miembros de la manada, sobre todo porque dado el caso de que dos machos ibéricos decidan atacar a una misma presa, podría llegar a desatarse una lucha entre ambos machos cazadores de dimensiones inimaginables. Bueno, sí son imaginables: pelea en la puerta del garito en cuestión, con intervención del gorila de la puerta y los municipales si la cosa se desmadra demasiado. Claro que esto es más habitual entre miembros de manadas rivales que entre miembros de la misma manada, ya que, como todos los grandes zoólogos saben, todo grupo tiene un macho alfa al que el resto siguen. Y la capacidad de la manada la rige la capacidad del macho alfa.

Así que sin más dilación os pasaré a relatar los hechos acaecidos el pasado sábado en un garito cualquiera del barrio de Alicante, digo uno cualquiera por no especificar que era el Ay, Carmela, pero, ya puestos, lo decimos. Después de una noche lluviosa, y de estar a punto de volvernos a casa debido al chaparrón, nos vimos sorprendidos por una súbita calma en la lluvia, así que Manu y yo decidimos volver a encarar el camino hacia el Barrio con el único fin de pasar una noche de sábado como hacia tiempo que no pasábamos, simplemente dando vueltas sin rumbo fijo. A eso de las dos de la noche acabamos en el susodicho local y nos situamos al lado de un relativamente numeroso (creo recordar unas doce de varias edades) de jóvenes damiselas que no parecían necesitar a ningún moscón rondándolas.

A partir de aquí, leed como si Félix Rodríguez de la Fuente narrase la historia, mientras de fondo suena la sintonía de "El Hombre y la Tierra"...

Las hembras, despreocupadas, se desplazan en manada mientras un grupo de machos ibéricos jóvenes se adentran en su territorio. Las hembras más fuertes del grupo, en previsión del peligro que pudiesen correr sus compañeras más jóvenes y menos experimentadas toman posición, de modo que se forma una muralla entre los jóvenes machos y las hembras más débiles. Pero los jóvenes machos, cegados por la adrenalina vertida en la caza, no se percatan del movimiento estratégico de las hembras. Y comienza la batalla.

En un momento dado, el macho alfa decide dar comienzo a la caza con un ritual basado en una serie de movimientos palmarios, cual foca monje en pleno ritual de apareamiento. El resto de machos le acompañan en esta especie de ataque epiléptico de masas. Poco rato después, el más débil de los machos, elemento claramente sacrificable por el grupo (debido fundamentalmente a que su sangre debe estar diluida en una mezcla de alcohol y THC), se lanza al ataque sobre una de las hembras más fuertes del grupo. Movimiento mal calculado. El macho alfa no se percata del error de su compañero, debido a que se encuentra, asímismo, lanzando su más feroz ataque sobre otra de las hembras. Gravísimo error. Cuando se percata de la situación el macho más débil ha sido gravemente herido por una terrible coz (en su ego, aunque tal y como va puede que ni la haya notado). El macho alfa, por su parte, no corre mejor suerte: su presa, aprovechando el repentino despiste del cazador, también lo ha dejado malherido. Los jóvenes machos deciden apartarse unos momentos, para recuperarse de su primer fallido intento e intentar atacar a continuación...

Pero tal y como quedó demostrado con Matrix Reloaded, segundas partes nunca fueron buenas, y tras un segundo intento con resultados más lamentables que en el anterior los jóvenes machos se batieron en retirada, como hienas heridas y hambrientas...

Y, por el momento, Félix Rodríguez de la Fuente se retira...

Más o menos así es como transcurrió aquella escaramuza. Por cierto, las chicas resultaron ser unas jugadoras de voleybol muy simpáticas, pero había que saber que teclas tocar y, precisamente, hablar con ellas de las hienas acechadoras que acababan de salir por piernas fue un buen tema de conversación. Si es que no hay nada como el método científico: observación, análisis y experimentación...

5 nov 2008

Rentrée

He vuelto. Después de varios meses en un estado de catatonia absoluta, creo haber podido despertar de esa situación. Para comenzar os diré que he llegado a tener un par de ataques de ansiedad, y la sensación que se te queda después es de los más absurda, aunque ya he tenido otras experiencias de ver como mi cuerpo somatiza mis estados emocionales.

Digamos que el verano me ha sentado como una patada en los mismísimos propinada por Roberto Carlos (el futbolista, no el cantante) con unas botas camperas reforzadas con puntera de metal; y anímicamente estaba como el gato de Roberto Carlos (el cantante, no el futbolista, que no sé si tiene gato ni me importa) después de una castración: triste, azul y jodido. Y es que el verano a mí me deprime, sobre todo si no tengo nada que hacer. El otro día le comentaba a Manu precisamente el hecho de que ahora me encontraba bastante mejor que en los meses estivales y me decía que era cuestión de la rutina. Y tiene razón. Al pasarme el verano sin nada que hacer a diario mi cabeza daba vueltas y vueltas en una espiral de aburrimiento sin salida. En cambio, con la llegada del otoño la cosa ha cambiado.

Para empezar está el tema de los entrenamientos semanales (llámalo entrenamiento, llámalo "la pachanga del jueves noche", que sería más realista, la verdad), y es que dejar el baloncesto federado activo ha sido más traumático de lo que me esperaba: se acabaron los tres entrenamientos semanales y los partidos de los sábados. Aún así me queda el equipo de los veteranos y, aunque no pueda jugar tan a menudo como me gustaría, por lo menos entreno con ellos. Y además ahora me he metido a árbitro federado que, por lo menos, saco algo de pasta. Además de ver el baloncesto desde el otro lado, a veces tremendamente incomprendido, que es el de los hombres de gris. Por cierto, de momento cinco partidos y ningún intento de agresión hacia mi persona. Todo se andará.

Por lo laboral sin novedad alguna. Dos entrevistas de trabajo infructuosas, una con un "ya te llamaremos" y la otra con un correo electrónico que decía algo así como "no te molestes en volver a mandarnos tu currículum, pedazo de basura ignorante", pero en términos muchísimo más diplomáticos, claro está. Y varios C.V. más entregados por la geografía de la comarca de la Vega Baja a ver si hay algo de suerte.

Además me he metido en la escuela de idiomas. Alemán y francés, no está mal. La ventaja fundamental es la de poder relacionarme con gente nueva, de todas las edades, además de aprender idiomas que es algo que me ha gustado toda mi vida. Son ocho horas a la semana (cuatro para cada lengua), pero me sirven para salir de casa, que era algo que se daba poco últimamente. De siete a nueve, de lunes a jueves, y algunos viernes a lo largo del año. Y con una agradable casualidad en la clase de francés: resulta que una compañera de clase trabaja en la última empresa donde entregué un currículum, con lo que me comentó que habló con su jefe intercediendo por mí. Ya veremos...

Y es que mi problema a lo largo de este verano ha sido el no tener la mente ocupada. Llegué a encontrarme en una situación completamente desesperada de asfixiarme en mi propia casa, pero a la vez sin fuerzas ni ganas de salir de aquí. No escribía porque mi mente me decía que no servía para nada, pero realmente mi mente me sentía así porque no escribía. Lo que se dice una pescadilla autofagocitaria (y como me hagáis que explique el chiste culto pierde la gracia).

Así que, por el momento, aquí estoy. He vuelto con ganas. Y perdón si la entrada es sosa, pero primero tengo que sacarme la mierda del cerebro para poder soltar alguna chispa de vez en cuando. Que en próximas entradas ya hablaré de el estudio sociológico que estamos llevando a cabo Manu y yo titulado "El Hombre y las Hembras". Impagable...