26 jul. 2017

101 Por el culo te la hinco

Que sí, que ya lo sé, que no rima, pero si supieras que en el mundo hay 10 clases de personas, las que saben binario y las que no, lo habrías entendido a la primera. Y es que hoy, más de seis años después, acabo de darme cuenta que si me daba por actualizar este cuasi muerto blog, iba a tener tantas entradas como dálmatas secuestró Cruella DeVille, Y mira, pues como que hacía ilusión superar la centena.

Y sí, lo reconozco, soy un "dejao". Dejo morir todos mis blogs, o casi todo ellos de pura falta de inspiración. Y tiempo. Y por culpa de todas las series que sigo. Y de Marvel y su MCU. Sobre todo de Marvel y su MCU...

No, en serio, cuando tengo un bajón de inspiración me doy a otro tipo de drogas duras, y en estos años han sido demasiadas las cosas que se han cruzado en mi camino mientras mis musas se iban de cañas por esos mundos oníricos de Dios. Han sido más de cinco años sin encontrar prácticamente ni un proyecto que me motivara, enfundado en un uniforme de empresa del que sólo salía, prácticamente, para comer y dormir, sobre todo dormir, porque de ciertos trabajos uno sale agotado no sólo física, sino mental y anímicamente. Y esos uniformes no sólo te visten por fuera, a veces te cambian cosas por dentro, hasta que de repente te das cuenta de que te has perdido a ti mismo en protocolos, horarios y vocabulario sólo disponible para los iniciados.

Y ya había decidido que lo iba a dejar en septiembre, pero en mayo alguien decidió por mí que lo tenía que dejar antes, cosa de la cual le estaré eternamente agradecido, porque me ha reportado una generosa indemnización por despido improcedente, y una libertad que ansiaba desde hacía casi dos años. Libertad para viajar, por ejemplo; sin ir más lejos, esto lo estoy escribiendo desde Dinamarca, donde voy a pasar tres semanas. Y en septiembre iré a Barcelona y en noviembre a Chiapas. Bueno, si no estoy trabajando para entonces, claro, aunque el billete ya está comprado. También libertad de horarios, porque tener que trabajar domingos de 15:00 a 23:00 no es lo que en la vida hubiera supuesto un verano para recordar. Libertad para ir a bailar cuando me apetezca, para no madrugar cuando no me apetezca, para hacer y deshacer a mi gusto. Sólo está el pequeño problema de la financiación, pero se solventara pronto. Y si no hay rotondas a patadas...

Y sobre todo tiempo libre para volver a escribir, y mucho, porque son varios los proyectos entre manos a llevar a cabo ahora que tengo tiempo. Y para retomar un poco este blog que andaba abandonadísimo.

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