22 dic. 2009

El mongólogo

Como lo prometido es deuda, y a mí no me gusta dejar nada a deber, aquí va el calentamiento del monólogo oficial (aún no hay fecha para el estreno, pero la intención es que sea para mediados de enero). Es corto y se notan bastante los nervios de la primera vez. Aún así se aceptan críticas constructivas y dinero en metálico si queréis que no me dedique a esto...



P.D.: No seáis muy crueles que tengo mi corazoncito...

8 dic. 2009

Tuenti: puteando al personal desde nuestro nacimiento...

Que sí, que no les basta con ser un nido de canis y jennis, ahora, además, a los que somos "normales", nos putea. ¿Qué no os lo creéis? Pues mirad esto:

Pues no, no he hecho nada interesante, ¿qué pasa?

19 nov. 2009

El vecino nuevo

- Ohm...
- ¿Y éste?
- No tengo ni idea. Lleva un par de días por aquí revoloteando.
- Ohm...
- Molestar no molesta, la verdad, porque no dice nada y apenas come.
- Por lo menos no hace gasto.
- Ohm...
- Ya pero al final igual con tanta meditación se pone a flotar por ahí y nos arma la de Dios es Cristo. Que la ingravidez tiene esas cosas.
- Tampoco hay tanto para romper, todo sea dicho...
- Ohm...
- Lo malo es que el calvo parece que se está volviendo amigo suyo...
- Eso no tiene que ser malo. Él también tiene derecho a tener amigos.
- Sí pero ahora el de rojo, como ni el calvo le hace caso se ha encerrado y no quiere saber nada de nadie...
- Ohm...
- Entonces cuando salga la vamos a tener.
- Me da igual.
- Ohm...
- ¿No te preocupa la que pueda armar?
- Pues lo cierto es que ni lo más mínimo.
- Ohm...
- Será el ritmillo de la meditación del tío este, pero lo cierto es que me relaja...
- Quizás que sí...
- Ohm...
- Buenas...
- Hombre, contigo queríamos hablar.
- Pues tú dirás.
- Ohm...
- ¿Quién es éste?
- Eso mejor se lo preguntáis vosotros.
- Ohm...
- ¿Pero habla?
- Y tanto. Otra cosa es que lo entendáis. Es que es muy profundo.
- A saber lo que será profundo para ti, que con lo básico que eres.
- Ohm...
- Comprobadlo vosotros mismos si no me creéis.
- Ohm...
- Perdone, buen hombre. ¿Quién es usted?
- Yo podría hacerte la misma pregunta.
- No, oiga, que hemos preguntado nosotros primero...
- Yo soy yo tanto como tú eres tú, pero al mismo tiempo soy tan tú como tú eres yo...
- Profundo no sé, pero éste se ha fumado algo y yo quiero de lo mismo...
- ¿Y se puede saber cuanto tiempo va a quedarse aquí?
- El tiempo no importa. El espacio no importa.
- Bueno, mire, lo que usted quiera, pero aquí el espacio es reducido y ya somos cuatro.
- El espacio no importa. Nosotros no importamos. Sólo la luz infinita importa.
- Éste quiere un par de hostias y salir por la ventana a ver si levita.
- ¿Y para que ha venido?
- Para mostrarte el camino hacia la luz infinita.
- Perdone pero aquí la luz nos la trae Iberdrola y de momento no nos interesa cambiar de compañía...
- Traigo luz, energía y sabiduría...
- ¿Que también vende libros del Círculo de Lectores? Lo que nos faltaba...
- ¿Y qué es la luz infinita esa?
- Conocimiento infinito, felicidad infinita, amor infinito, pasión infinita...
- Pues sigo sin entenderlo...
- Y luego el básico soy yo. ¡Qué este tío viene a hacer que folles!

3 nov. 2009

Ni tanto ni tan calvo, Calvo...

- Ya te vale, ¿no?
- Si yo no he hecho nada...
- Anda que no...
- Yo no quería...
- Es que vas ya a saco...
- Es que era joven, necesitaba el dinero...
- ¿Cómo?
- Estooo, que me lío,... que no pude evitarlo...
- Si yo que te excitases con Julia lo comprendo...
- ...
- Que te ponga berraco Noys Lambert lo acepto...
- Coño a mí también me pone berraco...
- ¡Bendito sea el futuro si las hembras son así!
- ...
- Pero, ¿qué te pase en medio de clase?
- Jo, si es que...
- Bueno, la verdad es que sus motivos tenía.
- Vale, razón tienes, pero demos gracias de que me siento en segunda fila y no delante del todo...
- Si, pero demasiado cerca de la pizarra...
- Y ese pantalón le quedaba...
- Y tiene unos ojos tan bonitos...
- Y ahora os ponéis todos de acuerdo. ¿Sabéis que me vais a buscar la ruina?
- Más quisieras...
- Arruinado ya estás...
- Y a peor no puedes ir...
- Ya, pero...
- Tú déjame a mí que sé lo que me hago, o eso creo...
- Qué Dios nos pille confesados...

24 oct. 2009

¡Chim pum!

... O se acabó lo que se daba, que viene a ser lo mismo. Vamos que me vuelvo a la calle después de una corta, aunque intensa, experiencia laboral de apenas cuatro meses. Los motivos: debido a la situación económica actual y ante el riesgo de que la cosa empeoré (si es que eso pudiese pasar) y dado que una nueva renovación de contrato implicaría hacerme fijo en la empresa (y tal y como está la economía no se atreven a poner fijos ni los clavos en las paredes...) deciden prescindir de mis servicios. La realidad: alguna mente pensante del departamento de personal hace cualquier cosa menos pensar, y la renovación anterior me la hicieron de un mes en vez de hacerla de tres (acabaré contrato el día 5 de noviembre cuando de la otra forma acabaría el 5 de enero), por lo que ahora en la tienda se van a ver con el culo al aire en llegar el mes de diciembre, que es por naturaleza el más complicado en esto de la informática, y sólo van a haber dos personas para el acúmulo de clientela de los días festivos. La solución: buscar a un pobre pringao al que explicarle en menos de una semana como funciona el programa y la forma de trabajar en la tienda (sin dejar por ello de atender a los clientes), para que antes del mes de diciembre consiga desenvolverse con la soltura suficiente para que no decaigan las ventas. Que les sea leve...

Por mi parte estoy extrañamente tranquilo. Ahora mismo debería estar tirándome de los pelos, pero la melena que me he dejado no se lo merece, la verdad. Lo cierto es que me lo veía venir cuando a finales de septiembre me dieron a firmar la renovación por sólo un mes, pero suponía que al acabar octubre me harían lo mismo para noviembre y así sucesivamente hasta que las ventas cayeran en picado. Y eso que el mes de septiembre fue bastante productivo y con un buen margen, superando En tres mil euros el objetivo fijado por la empresa. Pero como decía, los de personal demuestran tener pocos "recursos" mentales (perdón por tan absurdo chiste, pero acabo de volver de pasarme media hora mirándole los ojos a una tía por no mirarle el escote) y han decidido probar con el suicidio, para que luego digan de los de France Telecom.

Por previsión, y viendo la que se me venía encima, ya me encontraba inmerso en la búsqueda de empleo, más que nada porque hace cosa de dos semanas me surgió una inesperada oferta mientras atendía en el mostrador de la tienda, y ahora no es que esté la cosa para ir rechazando ofertas; por no hablar del posible negocio propio que andamos planificando A y yo, para cuando la cosa dé por rodar. Y seguiré con mis chapucillas, que siempre dejan algo de líquido en caja y así me mantengo entrenado y con la mente a punto para cualquier cosa.

Y empezaré a ir al gimnasio, por si todo se tuerce y al final hay que prostituirse. Qué nunca se sabe...

P.D.: No hay mal que por bien no venga, ahora no tendré que pedir días libres para el viaje a Zaragoza con los veteranos y podría irme a Kalsrühe si consigo reunir 400 eurillos de nada. Y tendré hasta tiempo para acabar el monólogo. Que sí, que sí, que va en serio...

1 oct. 2009

Despertares

- Parece que vuelves a estar vivo.
- ¿Por?
- ¿No es evidente?
- ¿Esto? No, bueno, es que,... ya sabes... estas cosas pasan...
- Sí, claro.
- Va, en serio, que sólo ha sido un acto reflejo.
- Sí, claro.
- De verdad. Si yo no quería, pero me lo empecé a imaginar.
- Sí, claro.
- Jo...
- Pero no te avergüences de ello, hombre, si es la mar de natural.
- Hombre natural, natural no sé. Aún hubiera sido con un buen escote o un buen culo...
- Hombre ya, pero es que Julia es mucha Julia.
-...
- La verdad es que tiene pinta de estar bastante bien. Y no se corta para nada en la cama...
- Parad, por favor...
- Y esas pecas...
- ...
- Pero eso de ir todo el día con el mono puesto.
- Por no hablar de su actitud tan extraña.
- Pero entiende que debe ocultarse por miedo, por eso no puede ser ella misma.
- Claro que mejor así porque cuando se suelta es una auténtica fiera...
- Por favor...
- Y con lo frágil que parece con ese cuerpo casi de niña...
- ¡Dios! Callaos ya.
- ¿Qué pasa?
- Creía haberte dicho que no quería volver a verte en una temporada.
- Sí, pero cuando te empiece a hacer caso ya lo sabrás.
- Tú sigue tocándome las narices y ya verás...
- No podrás callarme jam...
(PLAF)
- Vale, me relajo...
- Así me gusta.
- Espera un momento... ¿Le acabas de poner el ojo morado?
- Aún no, pero en un par de horas va a estar bien hinchadito...
- (...joputa...)
- ¿Decías?
- Nada, nada.
- Mejor.
- ¿Puedo decir algo?
- Te dejo.
- ¿Qué le pasa al calvo?
- Ha vuelto a la vida.
- ¿Y tanto alboroto por eso?
- Es que llevaba tiempo sin moverse por nada...
- ¿Y cómo se obró tal milagro?
- Pues fue extraño la verdad. Estaba yo leyendo 1984 cuando de repente...
- ¡Lo que me faltaba! Ahora se excita con un personaje de un libro...
- Pero que pedazo de personaje...

21 sept. 2009

Los buenos viejos tiempos

Hace unas semanas se me ocurrió ponerme a rebuscar por el feisbu a ver si localizaba algún antiguo compañero de los tiempos mozos del colegio o del instituto con los que, por un motivo u otro, hubiese perdido el contacto. No resultó una búsqueda demasiado fructífera en cuanto a la cantidad pero sí en calidad. Una de esas búsquedas me llevó a encontrar a un viejo amigo ahora, como yo, metido a blogger: Pablo Balboa. Un grandísimo dibujante que ya despuntaba en el instituto y que ahora se dedica a ello profesionalmente.

Y en homenaje a él, os enseñaré una tira que dibujó allá por el año 99 cuando aún andábamos por el extinto COU, "El parto del kiwi".




Como os decía, un genio del dibujo.

20 sept. 2009

Tenía que decirlo...

"La vida puede ser maravillosa"

P.D.: Sobre todo ahora que Andrés Montes parece que deja de retransmitir los deportes en la Sexta, o eso ha dicho él en directo...

17 sept. 2009

Algo más de literatura personal

Una de las ventajas de hacer limpieza general de mi habitación es que a veces me encuentro cosas realmente sorprendentes. La semana pasada (ya iba siendo hora porque la última creo que fue hace más de año y medio) decidí darle un repaso a fondo a todos los cajones y recovecos de mi escritorio (el armario caerá en breve, lo juro) y me encontré varias cosas interesantes: un módem de puerto serie, un teléfono inalámbrico, varias libretas casi sin usar y un reloj de pulsera al que le falta la correa. Llevo sin usar reloj como unos cuatro años, ya que batallar dentro de ordenadores con un reloj en la muñeca es algo incómodo y puede provocar accidentes, pero este reloj me traía buenos recuerdos y, además, me viene bien para los partidos ya que trae cuenta atrás. Pero al carecer de correa lo hace algo "difícil" de llevar por lo que tenía que buscar una. Recordé entonces que hace años me compré una correa de velcro pero no recordaba donde la tenía guardada (ahora creo que debe estar por los altillos de mi armario pero eso ya lo comprobaré en su momento), así que me puse a buscarla por todos los sitios que me sonaba. Tanto fue que busqué hasta por el piso, donde no vivimos desde hace 6 años, pero cabía la posibilidad de que estuviese allí. Y buscando me encontré con una vieja libreta donde tenía la costumbre de escribir algunas historias, que casi siempre dejaba a medias, o donde anotaba ideas para escribir en el futuro. Y me encontré una historia inacabada que hoy por fin he concluido, modificando algunas cosas y dándole un final por fin.

Y aquí os la dejo a ver que os parece.

Hay cosas en el mundo que son sencillamente inexplicables. Yo, sin ir más lejos, podría pasar por un tipo de lo más normal, quizás un oficinista medio sin más pretensiones que llegar a fin de mes, o un simple funcionario que disfruta con el placer de un desayuno de dos horas. La típica persona con la que uno se puede cruzar un día cualquiera por la calle sin prestarle ninguna atención, sin reparar en niguno de sus detalles, sin importarle lo más mínimo que al girar la siguiente esquina le atropelle un camión de reparto.

Pero lo cierto es que yo llevo una doble vida. Verán, siempre lo había mantenido en secreto, pero he llegado a un momento en que ya no puedo ocultarlo más. Quizás se deba a que, después de tanto tiempo oculto, la presión de ser un infanticida haya podido conmigo, o quizás, simplemente, sea que tras la última reunión del consejo mundial de monstruos, asesinos inmortales y seres diversos de caracter poco recomendable de frecuentar, conocido entre nosotros como el consejo del miedito, por resumir, el sorteo decidió que fuese yo quien debía darse a conocer en el plazo de cinco años antes del siguiente consejo. Odio el sorteo, siempre lo he odiado y siempre lo odiaré. ¿Qué necesidad hay de mostrarnos al mundo mortal? Siempre he pensado que es mejor que los mortales sigan especulando con nuestra posible existencia en vez de que la tengan confirmada por escrito, aunque siempre hay escépticos que nunca la creerán del todo.

Pero todos alguna vez hemos de pasar por el azar del sorteo. Es ley del consejo, y como ley la respetamos. Puede que las leyes de los mortales no nos afecten, pero los de los inmortales sí. Nadie sabe realmente que te puede pasar si incumples, pero llevamos tiempo sin ver al Tío Camuñas por las reuniones. Vale que no era uno de los más ilustres miembros, pero entre nosotros, a veces, se crean vínculos de amistad, y que desaparezca de la noche a la mañana te deja con una sensación extraña en la boca del estómago. Claro que no todos nos llevamos bien. Con algunos prefiero no relacionarme, especialmente con Baldomero. Lo conocí cuando no era más que un simple taxidermista allá en Jumilla. El pobre hombre sólo se alimentaba de la sangre cruda de los animales con que trabajaba y acabó por volverse loco. Hasta que un día se bebió la sangre de cierto aristócrata rumano que gustaba de visitar todas las costas mediterráneas desde Alejandría hasta Cartagena. Como fuera que el mencionado conde tampoco andaba muy bien amueblado de la azotea, Baldomero acabó por creerse también de sangre azul como su víctima y finalmente ocupó su lugar en cierto castillo de Transilvania del que sólo salía para alimentarse cuando era necesario. Él también contó su historia en su momento, claro que obviando ciertos detalles sobre su origen y exagerando algunos sobre sus romances. Y firmó con psuedónimo. Bram Stoker creo que firmó la novela. Pobre criatura atormentada...

Y es que lo de ser un asesino inmortal conlleva muchísimos problemas. Uno fundamental es mantener una pareja. Por mucho que dijera Baldomero sus conquistas no fueron tales y la mayoría de mujeres que lleva a la cama es previo pago. Y muchos dirán que el monstruo de Frankenstein tenía novia, pero eso sólo fue un invento de Hollywood para llenar los cines. Si yo os contara. Mejor dicho os lo cuento. Digamos que a su creador le parecieron superfluas "ciertas partes" del organismo de su creación así que, el pobre Paquito, que así le llamamos entre nosotros, no tenía forma de desahogarse con las féminas con lo que acabó por volverse loco. Es algo común entre los de nuestro género eso de volverse loco. Y el hecho de que hayan pocas mujeres entre nosotros no lo mejora en absoluto. La mayoría se fueron marchando conforme iban viendo lo que tenían alrededor. Yo mismo tuve un rollito con cierta sucubo pero sus gritos en los momentos de intimidad se me hacían insoportables. Pero es imposible mantener una relación con una mortal. A ver cómo le explicas a tú mujer qué son esas manchas de sangre que llevas en la ropa, o por qué sigues siendo joven mientras ella se arruga, que ahora con la cirugía estética es fácil de explicar, pero en el siglo XVIII eras algo más complicado.

Pero la historia de mi vida se remonta mucho más atrás, allá por el siglo XV. Malvivía por las callejuelas de Toledo, pidiendo limosna y comiendo lo que podía encontrar por la calle. Cierta noche, después de varios días seguidos sin tener nada que llevarme a la boca me encontré con una estampa que, en aquella situación, hizo que mi instinto comenzase a funcionar por encima de mi razón: Una mujer agonizaba en un portal, víctima de la tuberculosis, mientras un niño, seguramente su hijo, se abrazaba a ella. Ella no sobreviviría a esa noche y el pequeño no iba a correr mejor suerte. Y si yo no comía, tampoco acabaría la semana. Nadie le echaría en falta. Pero no podía dudar. Alguien, elegántemente vestido, había tenido la misma idea que yo y se acercaba al muchacho portando un saco. No podía desperdiciar mi oportunidad: me acerqué al muchacho rápidamente y tapándole la boca me lo llevé a un oscuro callejón apartado de miradas curiosas; allí mismo le partí el cuello sin pensármelo dos veces, aunque creo que no lo pensé ni siquiera una vez. ¿Qué hubiese pasado si no lo hubiese matado? Probablemente ambos hubiesemos muerto de hambre, pero eso no deja de provocarme un dilema moral. La desesperación hizo que el animal que todos llevamos dentro actuara por mí y como un animal me abalancé a mordisco sobre la tierna carne del muchacho. Tenía la sensación de estar viéndolo todo desde fuera de mi cuerpo. Cuando por fin sacié mi hambre volví a tener consciencia de lo que había hecho. Al girarme vi que el hombre del saco había presenciado toda la escena impasible. Me acerqué a él, entre temeroso y desafiante, y sin mirarme a los ojos me dijo:

- Bravo. Pronto tendrás noticias mías...

Se acercó al cadáver del chico, lo metió en el saco y se marchó.

Una semana más tarde volví a encontrarme con aquél hombre. Me llevó a su casa y empezó a contarme la increíble historia de su vida. Él, como yo, un día se alimentó de un niño, y ese día recibió un regalo, la vida eterna. A él le gustaba llamarlo "regalo", se le iluminaban los ojos cada vez que decía esa palabra. Yo lo veía como una maldición. Escucharle era atroz, no porque llevase años alimentándose de niños, sino porque lo contaba deleitándose en los detalles. Recordaba el sabor de cada una de sus víctimas, o eso decía él. Y me contó también lo de los demás, que éramos muchos iguales. Pensé que estaba delirando y que todo lo que me había pasado no era más que una mala pesadilla y que pronto volvería a ser normal.

No podía estar más equivocado. Descubrí que nada saciaba mi hambre, excepto la carne de niños. Cuando me vi tan desesperado él me tomó bajo su cuidado y me inició en nuestro inframundo. Se reía de mí porque yo mato a mis víctimas antes de comérmelas, por eso y porque elijo a niños que no van a poder sobrevivir. Él no. Él era cruel y despiadado. No elegía sus víctimas y mucho menos esperaba a que estuvieran muertas para devorarlas. Disfrutaba oyéndolas chillar cuando empezaba a morder su carne, hasta que dejaban de chillar víctimas del shock y morían. Mataba por el puro placer de matar, pero jamás intenté detenerlo. Disfrutaba con los gritos de esos niños y viendo el pánico en sus caras y yo, en cierta medida, lo veía normal. Hasta que un día le devolví el favor de hacerme ver en que me había convertido y lo encerré en un viejo sótano abandonado donde pedía clemencia para que le dejara salir. Pero por una vez fui más cruel que él y acabó muriendo convertido en un saco de huesos.

Por cierto, creo que aún no me he presentado. Me llamo Conrado Ximénez y sufro un pequeño problema de tartamudeo. Esto me valió para que el resto de seres del consejo me pusieran unánimemente mi nombre el día que me presente ante ellos. Yo soy el Coco.

4 sept. 2009

El insoportable devenir del tiempo...

- Te noto algo raro últimamente.
- Sí, bueno...
- ¿Te pasa algo?
- No, nada...
- Pues se te ve más apagado que la economía mundial...
- Y eso en ti no es muy normal que digamos.
- Pues yo me noto como siempre...
- ¡Anda ya, hombre! Que llevas todo el verano sin dar señales de vida, y mira que tú en verano no sabías ni lo que es una siesta.
- Si el domingo pasado, con la cantidad de carne que vimos, no dijiste ni pío...
- A todo esto, ¿cómo fuiste capaz de convencerme para tirarme por ese tubo?
- Pero bien que repetiste...
- Como para no hacerlo. ¡Qué sensación de velocidad!
- Ya te digo...
- Pues la verdad es que no me fijé en absoluto...
- Pues por eso te debe pasar algo...
- Yo me noto igual que siempre...
- Y yo trabajo de actor porno y hago seis películas a la semana, no te jode.
- Más quisieras...
- Pues la verdad es que es algo que no me apetece demasiado...
- Pero, ¿te estás escuchando?
- Que eso lo diga el vaina este, vale, pero que lo digas tú es como oír a Ratzinger Z decir que hay que usar condón y que los gays son sus amigos.
- Pues no me parece algo tan extraño.
- Hace poco decías que no le harías ascos ni a la cabra de la legión y ¿ahora dices esto?
- Habré madurado...
- ¿Madurar? ¿Tú? ¿Eso es posible?
- Que no os engañe...
- Anda, ¡pero si has vuelto a hablar!
- Anda, ¡pero si aún no te has ahogado en tu propio llanto!
- Mira que eres borde cuando quieres...
- Tan borde soy yo como capullo eres tú, pedazo de anormal...
- Yo no le aguantaba ni una más...
- Paciencia, pequeño padawan. Recuerda que la ira lleva al lado oscuro...
- Mientras no me lleve al cuarto oscuro, me la suda...
- Y tú dices que sabes que le pasa a este.
- Por supuesto que lo sé.
- ¿Intentas hacerte el interesante?
- No, el que intenta hacerse el interesante es el jefe desde que lleva coleta. Yo sólo mantengo el suspense.
- Habló el guionista de Perdidos. ¿Se puede saber qué es lo que le pasa?
- ¿Se lo dices tú o se lo tengo que decir yo?
- ¡A mí no me pasa nada, rediós!
- Entonces no piensas decirlo tú...
- ¡NO!
- Esa era tu última opción...
- ¿Pero pensáis decirlo alguno de los dos?
- ¡Yo no tengo nada que decir!
- MUAHAHAHAHA.
- ¡Malditos seáis! ¡Hablad pardiez u os atravesaré con mi acero!
- Responde ya que a este le va a dar algo...
- Al calvo le han salido canas...

CONTINUARÁ...

2 ago. 2009

Un, Dos, Estrés...

No sé si alguien lo había notado pero estamos en crisis. Una crisis acojonante de tres pares de gónadas reproductoras masculinas (para los de la ESO, cojones), de la que, según el gobierno saldremos el año próximo, según los expertos en cinco años y según la oposición nos llevará a un abismo de autodestrucción que derivará en el Apocalipsis y la venida final del Anticristo, dado el claro y evidente pasotismo del gobierno. Claro que según todos los indicativos económicos yo aún debería estar en paro, mendigando en las puertas de las iglesias y durmiendo con cartones por sábanas y estrellas por edredón. Pero va a ser que no.

Lo cierto es que llegó un momento allá por abril en el que realmente me planteé la mendicidad como forma de vida, ya que no me gusta el robo con asalto e intimidación, porque, aún siendo una forma más rápida de obtener beneficio económicos, entraña no pocos riesgos, y yo en la cárcel no duraba ni media hora. También pasó por mi cabeza dedicarme a la prostitución, pero dada mi dilatada experiencia en el terreno de lo sexual, me da que al final hubiese acabado pagando por tener clientas y eso, en un negocio que empieza, es sinónimo de futura bancarrota. Así que el trabajo que obtuve hace poco menos de un mes significó un alivio para mi cartera, mi cerebro y mi musculatura pélvica.

Pero eso sí, que agobio. ¿Qué dicen que hay crisis? ¡Los cojones! Esta semana he vendido una tarjeta gráfica de casi doscientos euros, un ordenador de más de mil doscientos y otro, comprado en sobre la marcha, por otros setecientos y pico euros. Por no hablar del resto de piezas, reparaciones y cosillas varias que la gente entra a pedir a todas horas. En total más de seis mil euros facturados en dos días para un total de casi sesenta mil en un mes. ¡Crisis! ¿Qué crisis? Si eso no es fomento del consumo...

Claro, que no todo podía ser tan perfecto. El cliente medio tiene la cochina manía de entrar a una hora determinada. El gran problema es que el cliente medio es en general una veintena de clientes y la hora de terminada es la misma hora para todos. Y si aún esa hora fuera a las diez de la mañana recién abierta la tienda no habría ningún problema, pero el cliente medio habitual entra a las dos menos cuarto y a las ocho menos cuarto, o lo que viene a ser lo mismo, cuando quedan quince minutos para cerrar la tienda. Y encima les sienta mal que bajes las persianas con ellos dentro para evitar que siga entrando más gente. Y además reparaciones que no se pueden atender mientras haya clientes en la tienda porque el mostrador no se debe quedar solo. Y por mucha crisis que haya la gente sigue comprando como locos. ¡Consumid, consumid malditos! ¡MUAHAHAHA!

Bendito estrés...

P.D.: Y por si faltase algo por eso de haber empezado a currar en julio me voy a tener que comer las fiestas de agosto en el curro (aunque viendo el cartel de conciertos de este año no sabría decir si eso es bueno o malo); menos mal que la Roà cae en viernes y el castillo de fin de fiestas en sábado. La putada es que no podré hacer la macrobarbacoa en mi casa la Nit de lÁlbà...

18 jul. 2009

Silencios cómodos

- ...
- Vaya, vaya. Así que ahora es él quien no piensa hablar, ¿cierto?
- ...
- Parece ser.
- ...
- Mejor. A ver si así deja de tocar los cojones durante una temporada, que ya está bien...
- ...
- Dice que te vayas a la mierda y te reboces con deleite en ella...
- Pero, ¿no decías que no hablaba?
- Y no habla. Pero entre que su cara refleja perfectamente lo que pasa por su cabeza y que de repente he desarrollado un poder telepático como el profesor Xavier, pues le voy pillando cosas.
- ...
- Ahora dice que a ver si yo te acompaño a zurrir mierdas con un látigo...
- Pues no sé por qué se pone así, la verdad. Se veía venir. Además el sábado nos lo pasamos bien, ¿no?
- ...
- Dice que miraste a una chica a los ojos durante más de dos minutos seguidos y eso que te había advertido.
- Ya. ¿Y qué? ¿Acaso no voy a poder mirar a cuantas chicas se crucen por mi camino?
- ...
- Dice que mirar está bien, pero por lo menos no te fijes en una a la que le van las tías...
- Ni que le fuera a pedir matrimonio. Además ya sé que ligar con ella es tan imposible como ver calidad televisiva en Telecinco. Pero tiene su punto...
- ...
- No voy a repetirte lo que acaba de decir, pero menos bonico te ha dicho de todo.
- Si en verdad yo le comprendo. Como nunca le han correspondido se tiene que desahogar de alguna manera.
- ...
- Dice que eso es culpa tuya por mirar objetivos imposibles, que él sólo es una mandado y que si el jefe no fuera menos previsor que el Pocero, que se pone a construir en medio del desierto donde ni dios piensa vivir, otro gallo cantaría.
- Ya, pero él es quien se emociona enseguida cuando una chica me habla. Que él es el que rápidamente se pone a mover el rabo como perrillo sin amo.
- ¿Me llamabais?
- ¡Qué oído tan fino tienes cuando te apetece, cabrón!
- Sí, bueno, es que pasaba por aquí y no he podido evitar oíros.
- No será a éste, que sólo le entiendo yo.
- ¿Ya está otra vez? Pues mira que yo debería tener muchos más motivos, que el sábado me volví a quedar en casa.
- No empieces con esas que ya sabes que saldrás cuando toque.
- Si lo que tú quieras, a mí ya me da igual. Pero no te olvides de que estoy aquí, que últimamente ya no juegas conmigo...
- Pareces un crío de tres años reclamando cariño.
- ¿Te estás metiendo con mi tamaño?
- Para nada, hombre. Para lo que haces es más que suficiente.
- Mejor di "para lo que me dejan hacer". Que yo sólo soy un mandado.
- Otro que tal baila...
- Y cuando el jefe quiere ahí estoy yo dando el callo...
- O provocándolos en las manos...
- Eso se llama "daños colaterales", chaval, y no es culpa mía. La naturaleza, que es así de cruel con los seres humanos.
- ...
- Dice éste que a ver si te operan de una puta vez y se les escapa el bisturí.
- Dile que no le escupo porque no me apetece.
- No te preocupes que sordo no está, simplemente ha decidido ponerse en huelga de comunicación.
- Pues que le den por culo, que con la de clientes gays que están entrando últimamente a la tienda alguno se ofrecerá...
- Y mira que el último tenía aspecto de girarme la cabeza del revés si me daba una hostia, pero que vocecilla tenía...
- Y que andares...
- ¿Y el "chao" que dijo al salir?
- ...
- Dice que a ver si os estáis amariconando también vosotros que él tiene muy claro que le gustan las tías. Y yo también.
- Y yo, por supuesto.
- ...
- ¿Tú no dices nada?
- Es que en tiempo de guerra todo agujero es trinchera...
- Pues lo que tú quieras, pero a mis soldaditos los mando a una misión aunque sea suicida, pero no a perderse por túneles oscuros y malolientes.
- Ya, pero...
- Ni pero, ni pera. Ya llegará tu momento.Y será con una hembra. Y, a ser posible, humana...
- Eso, pero no descartemos todavía a klingons ni a vulcanas.
- Vulcanas no que tienen que ser unas sosas de cuidado en la cama. Pero una klingon tiene que tener su morbillo arañando con esas uñas y esa fuerza...
- ¿Lo veis? Ya lo habéis conseguido. Ahora ya no me puedo agachar...
- ...
- Dice que sigamos haciendo el tonto y a la próxima tía que pase por la puerta de la tienda le entra allí mismo y sin miramientos. Y si nos denuncia por acoso, que nos jodamos...
- No hay huevos...
- ¿Qué no hay huevos?

CONTINUARÁ

16 jul. 2009

Asco de vida

Lapidario. Sentenciante. Un título digno de un contenido que no sería capaz de expresar en los términos en que parece presentarse. Tranquilos, aún no me ha dado por suicidarme, ni tan siquiera por coger una semiautomática y ponerme a pegar tiros en la Plaça de Baix. Bueno puede que esto último sí se me haya pasado por la cabeza, pero sólo un poquito. Lo cierto es que mi vida, ahora mismo, aunque con algunas pequeñas espinas, está bastante bien. O al menos está bastante bien si la comparamos con la de algunos de los que dejan retazos de su vida en la página ADV.

Por ejemplo, hoy leía la historia de un chaval al que sus amigos llaman "el Francotirador". Un fiera la criatura, ya que el día que perdió la virginidad y usando condón (como comenta después en otro ADV enviado) dejó a la chica embarazada. O los cornudos y cornudas que se enteran por el típico descuido con el móvil de mandar el mensaje a quien no se debe. O aquellos que son marginados dentro de sus propias familias. Y todo esto demuestra que por muy preparado que estés, si la vida te quiere joder, ten por seguro que lo hará. No es una cuestión del destino traidor, no, es que la naturaleza es impredecible y bastante japuta. Pero ella no tiene la culpa de ser rebelde, es que el mundo la ha hecho así.

Y por eso no me quejo. Bueno, no me quejo todo lo que podría quejarme, que mira que tengo motivos. Por ejemplo ayer, que cuando me puse encima de la bascula estaba por fin por debajo de los noventa kilos (ya os había dicho que me había puesto fondoncillo) y viene la mujer que limpia en casa y le dice a Señora Madre que me ve más gordo. A mí que llevo dos semanas cenando una miseria y con las tripas sonándome por las noches, acostumbradas como estaban ellas a esas cenas bestiales repletas de embutidos, quesos y grasas varias. Vale que no hago mucho ejercicio que digamos últimamente, pero tengo la sauna, bueno mi coche. Porque mi coche es una puta sauna, que no tiene aire acondicionado y en dos semanas que llevo trabajando no he podido dejarlo ni un día a la sombra, ya que aparcar en el centro de Elche a las nueve y media de la mañana es una misión imposible y me tengo que tirar más de media hora buscando aparcamiento hasta que alguien de repente abandona el suyo a diez manzanas de mi trabajo y cuando me faltan menos de dos minutos para entrar a trabajar. Y que, como ya he dicho, jamás consigo aparcarlo en un lugar en el que le roce una misera sombra, y cuando vuelvo al coche, caminando otra vez las diez manzanas de vuelta a las dos y media de la tarde bajo un sol que no lo soportarían ni los alacranes del desierto del Sahara, debo dejar las puertas abiertas dos minutos para que , por lo menos, los cristales de las gafas no se me empañen al entrar. Un coche que, por cierto, ha pasado por el mecánico dos veces en las dos semanas que estoy trabajando, la primera vez porque se me había roto el elevalunas eléctrico, porque como no tengo aire acondicionado no me queda más remedio que bajar las ventanillas, y la otra, que aún está el coche en el taller, porque el otro día aparcando me cargué el filtro del aire, que se me enganchó en un bordillo de los que aquí puso algún listo del ayuntamiento para proteger los contenedores de la basura. Y para rematarlo le digo al mecánico que me mire a ver por qué pierde agua y resulta que me tiene que cambiar el radiador entero por uno nuevo y a saber por cuanto me sale la broma; por no hablar de que se me olvidó comentarle que me revise las luces de los frenos que me da la impresión de que no me van demasiado bien. Y por si fuera poco tengo el ordenador con la tarjeta gráfica dando por saco hace cosa de un mes, pero hasta que no cobre no puedo comprarme una nueva porque, por si fuera poco, me he gastado los noventa euros que me quedaban en la cuenta de la caja de ahorros en mi matrícula de la escuela de idiomas, curso que, por otra parte, no sé si podré realizar debido al horario que aún desconozco que tendré en el trabajo una vez se haga efectivo mi traslado a la tienda en la que definitivamente trabajaré, pero donde seguiré teniendo los mismos problemas de aparcamiento y más cuando llegue el mes de septiembre. Y encima de que quiero comprarme una moto para ahorrarme al menos la media hora diaria de aparcar y el combustible que ello conlleva, Señora Madre dice que mejor me compro un coche nuevo con el dinero que aún no tengo y así me deshago del mío en el que me estoy dejando un pastón.

Pero no, apenas tengo motivos para quejarme...

15 jul. 2009

Sin sentido y sin visibilidad...

Esta tarde, después de comer, me he quedado traspuesto mientras recordaba todas mis conquistas sentimentales. O, lo que viene a ser lo mismo, me he quedado frito enseguida, porque como ya deberíais saber mi vida sentimental es tan extensa como los bosques en Marte (ahora mañana la Mars Polar Lander descubre vida vegetal en Marte y ya la tenemos liada...).

El duro revés que el destino me deparó la semana pasada haciéndome ver cuan equivocado estaba respecto a la posibilidad de no relación existente de la chica que me gustaba (con lo que me ha costado escribirlo espero que no me hagáis explicar que es un sarcasmo,... mierda...), me ha hecho plantearme si realmente tengo algún grave problema con mi sexto sentido. No, en ocasiones no veo muertos,... ya no,... antes sí, pero ahora no,... bueno, eso ya lo explicaré otro día. Bueno, para explicarme mejor diré que hace algún tiempo tenía un desarrollado sentido de la empatía y calaba bastante rápido a la gente; pero eso era antes. Por lo visto ahora me he vuelto bastante torpe o, como poco, descuidado en lo que a mi empatía se refiere. Antes podía saber cuando una chica se interesaba por mí, lo cual era muy útil si lo que a mi me interesaba era huir por piernas, cosa que tuve que acabar haciendo en unas tres ocasiones, la última vez a toda mecha, dada la insistencia de ciertos elementos subversivos que me animaban a que me lanzara a por ella. M aún se debe estar partiendo la caja...

Recuerdo ahora también nítidamente el primer beso que me dio una chica. Yo tenía unos 10 años, ella se acercó rápido a mí en las escaleras del colegio y me plantó un beso en los morros. Y mi reacción fue mandarla, literalmente, a la mierda; exactamente dije "ojala te mueras", pero a esa edad es lo primero que se te ocurre. Algo así como el "contigo no, bicho", pero sin sexo y con menores de edad. Creo que ese momento me marcó de por vida, pero para mal, claro. Además, a mí quien me gustaba era Eva, que llevaba coletitas y no ésta, cuya relación con la ducha era decirse "hola, ¿qué tal?" y poco más. Y para colmo los compañeros de clase, crueles como cualquier niño a esa edad, empezaron a decir que si éramos novios, que si patatín, que si patatán. Y no me digáis que le tendría que haber dado una oportunidad, porque eso no hubiera entrado jamás en mis planes.

Pero volviendo al tema, el problema está en que ya no soy capaz de detectar el interés o su falta en el lenguaje corporal, los miradas esquivas cuando se cruzan, ciertos gestos, ciertos comentarios, etc. Antes mi radar funcionaba con precisión milimétrica, casi tan preciso como el lesradar de A, pero en los últimos años falla como una escopeta de feria. No sé si es que no he pasado alguna revisión obligatoria, tipo Inspección Técnica de Sextos Sentidos, o algo así, pero tengo que recuperarlo. Tengo un motivo, uno poderosísimo como pocos, uno que todo mortal comprendería, aceptaría y acataría sin miramientos: dentro de un año y dos meses tengo la boda de mi mejor amigo y no puedo acudir solo. Mira que me costaba imaginarme a M casado, pero hay que reconocer que M's lo ha cazado pero bien. No sólo eso, sino que M's ya tiene una candidata elegida para mí, aunque no sé si su radar será mejor que el mío, porque de su gusto en la elección no voy a dudar ni un segundo...

P.D.: De todos modos me tenéis que pasar "El Método" M&M's, más que nada por si acaso...

9 jul. 2009

Recomponiendo líneas...

- ♪ ...que ya estaba hasta las tetas de poetas de bragueta y revolcón...♫
- Vaya cambio de repertorio. ¿Y eso?
- Pues nada, que resulta que las puertas están cerradas.
- ¿Y no hay ventanas abiertas?
- No me gustan los allanamientos de morada, la verdad.
- Pero a veces es necesario un asalto para conseguir los objetivos.
- ¿Seguimos hablando de nuestra situación sentimental o de cómo mejorar mis ingresos económicos de una forma rápida e ilícita?
- Si estuviera hablando de tus ingresos te diría que te metieras a político, a ver si te regalan trajes.
- Déjalo, que me conformo con los tres que tengo y que me pongo de uvas a peras.
- Pues también es verdad, que ya podrías ponértelos de vez en cuando.
- ¿Ahora hablamos de mi aspecto?
- No sé de qué estábamos hablando, así que...
- ¡Que no tengo dónde rascar bola! ¡Puto mundo injusto de mierda!
- ¿Te noto algo tenso?
- ¡Vete a tomar po'l culo!
- Algo no, bastante.
- Si ya sabía yo que al final naranjas. Tendrías que hacerme caso, que para eso tengo un poco más de conocimiento...
- Sí, y un complejo de inferioridad del quince, mamonazo...
- No te tengo en cuenta los insultos, porque sé que no lo sientes de verdad.
- ¡Qué te operen mil veces de forma innecesaria y se te infecten todos los puntos a la vez!
- Yo lo noto un pelín cabreadillo.
- Déjalo, este sábado se le pasará.
- ¡Cómo vuelvas a mirar a una tía más de dos segundos seguidos a los ojos te empiezo a dar hostias y no acabo hasta que no empiece a oír los huesos de tu puto cráneo partiéndose en mil pedazos!
- A ver, que una cosa te quede clarita, haré lo que me salga de los huevos, ¿entendido?
- Eso, eso. Y a ver si es verdad.
- Ahora no te metas, que me lo desinquietas.
- Y sin haberlo deseado te ha salido un pareado.
- Mi vena artística que vuelve. Siempre se ha dicho que los grandes potenciadores del arte son la enfermedad, el cautiverio y el desamor.
- Entonces nunca debiste perder la inspiración, ¡puto enfermo solitario!
- Venga, hombre, no merece la pena ponerse así. Era algo totalmente esperable. Una chica así tenía que estar ya cogida por narices.
- Además, hay más peces en el mar...
- Te daría una charla sobre la progresiva desertificación de los océanos de la Tierra, pero supongo que no entenderías una mierda, maldito tarado chaquetero.
- Tú soportarás sus insultos, pero la próxima vez que se meta conmigo le arranco la lengua con un pelacables.
- Tú tranquilo, que este sábado ni se acuerda...
- Mientras que a mí me vayas sacando de paseo...

CONTINUARÁ.

25 jun. 2009

El móvil esquivo

Llevo dos semanas que parezco una lesbiana desesperada. Me explico, porque va a parecer lo que no es, y a falta de días para la celebración del orgullo gay no quiero granjearme la animadversión de un colectivo en el que tengo muchas amigas. La cosa está en que, como en su día me comentó A, un hecho tremendamente característico de las lesbianas es que tienen tendencia a no separarse de su teléfono móvil, tanto que el móvil parece adherido a sus propias manos. Esto, que en un pricipio, aparte de a las lesbianas podría ser aplicado a cualquier profesional autónomo y algunos brokers de bolsa, lo cierto es que es bastante verídico, Y A no es una excepción, la verdad.

Pues así llevo dos semanas. Vivo pegado al móvil. Creo que ni siquiera se ha descargado porque en mi bolsillo se recargaba de forma automática. A tal punto de simbiosis he llegado con el cacharrito que me compré hace unos días una funda de esas para llevar el iPod en en el brazo cuando sales a hacer ejercicio. Pequeño inciso: sí, a hacer ejercicio, o lo que es lo mismo, salir a correr o con la bici (por cierto, ayer, primer día de bici del verano, 45 kilómetros en dos horas y media; no está nada mal para alguien que está en un nivel físico lamentable como el mío). Todo con tal de no separarme del móvil ni un segundo más de lo necesario. Yo, con lo que he sido, que si me olvidaba el móvil en casa era la persona más feliz del mundo, y ahora, si se me olvida en el piso de arriba voy corriendo a buscarlo por si me llaman. Yo que renuncié del uso del móvil hasta bien entrado en la universidad, y ahora sufro si no lo llevo.

Y no, no tiene ningún connotación romántico-sexual. Todo se debe a una entrevista de trabajo que tuve hace un par de semanas. ¿Pero cómo, os preguntaréis, cómo en esta situación de crisis con más de cuatro millones de personas paradas y sin ninguna empresa que ofrezca un trabajo , o sea YO, optas a un empleo relativamente bien remunerado en una empresa seria y con contrato desde el primer día? Y si no os lo preguntáis deberíais, porque yo no paro de hacerme esa misma pregunta desde hace dos semanas cuando tuve la última entrevista de trabajo, la que debería ser la definitiva. Y yo no diré como la ministra Salgado que esto son brotes verdes en la economía del Estado Español, esto es un ficus en la mía, que ya empezaba a plantearme seriamente el comentario de Juani el otro día diciéndome si había pensado alguna vez en trabajar de stripper, que no es que sea un trabajo muy duro, pero no me veo yo machacándome en el gimnasio para conseguir la clase de físico de los que se dedican a dichos menesteres erótico-festivos.

De todos modos ahora la llamada que estoy esperando es la que me tienen que hacer para decirme el día que me he de incorporar al trabajo, pues ya me han pedido fotocopias del DNI y de la seguridad social, así como un número de cuenta para poder pasar la nómina, así que señores, en breve volveré a ser un miembro productivo de la sociedad y con mis impuestos mantendré los servicios de que disfrutamos todos los españoles...

... aún me lo voy a tener que repensar...

17 jun. 2009

El retorno del Jedi

- ¿Sabes una cosa?
- ...
- Ahora por fin te entiendo.
- ...
- ¿Vas a seguir sin hablarme?
- ...
- Ya sé que nos hemos pasado un poco contigo, pero esto no puede durar eternamente. Últimamente ni siquiera nos sacas de casa. Y que no los saques a ellos, vale, pero que me abandones a mí...
- ...
- Vale, reconozco que te hemos jodido un poco la vida durante todos estos años, pero es que tú nos dejabas...
- ...
- Ni siquiera nos dijiste nada de la entrevista de trabajo del otro día...
- ...
- ¿Qué tal fue, por cierto?
- ...
- Espero que fuera bien, porque si no este verano acabas prostituyéndote, aunque por otra parte no sería mala idea, así tendrías base para ese libro que decías que querías escribir...
- ...
- Ya sabes, ese sobre el mito de Ganímedes pero en versión moderna...
- ...
- Pero tío, háblame. Además ellos ya están controlados...
- Y una mierda...
- ¡Qué os follen a todos! Ya que yo no puedo...
- Bueno, quizás no estén todo lo bajo control que quisiera, pero los ignoro tal y como solías hacer tú, y de momento me va funcionando.
- ...
- Pero de momento están a raya y no se han salido de madre. Pero lo han intentado, no creas, porque he tenido mis batallas con ambos. Llegaron a ponerse de acuerdo y todo en contra mía, pero me mantuve en mi sitio para que no se nos subieran demasiado a la chepa...
- ...
- Venga, joder, que te estoy pidiendo que vuelvas a tener tú el control. Esto no está hecho para mí.
- ...
- Vale, lo diré: LO SIENTO.
- Bueno, es un comienzo. A partir de ahora van a cambiar mucho las cosas por aquí. MUAHAHAHAHAHA.

CONTINUARÁ

9 jun. 2009

Yo mismo, mi otro yo y una peli de Julia Roberts...

- Grompf, grompf, grompf...
- ¿Qué hacéis?
- Viendo una peli.
- Pero, ¿te habla?
- Que va. Está ahí, callado y comiendo palomitas toda la tarde. No piensa hablar.
- ¿Y qué peli estáis viendo?
- Una...
- Grompf, grompf, grompf...
- ¿Cuál?
- Una de Julia Roberts.
- Espero que sea Erin Brockovich...
- Pues esa precisamente no es...
- Entonces El informe pelícano...
- Tampoco.
- ¿PERO TÚ ESTÁS GILIPOLLAS O QUÉ COÑO TE PASA?
- Yo... es que estaba haciendo zapping y era Notting Hill o el tenis...
- ¡Pues no se duda y se pone el tenis, rediós! ¡Qué pareces tonto! Ahora será aún peor, que la última vez que vio Pretty woman se tiró dos meses atondado.
- ¿Más aún? ¿Eso es posible?
- Pues sí que es posible. Pero como tú estabas con la baja por depresión no te enteraste. Y fui yo el que tuvo que soportarlo.
- Grompf, grompf, grompf...
- Pues tampoco parece que le afecte mucho...
- La verdad es que muy afectado no parece; se ha enganchado con las palomitas y casi ni respira...
- Perdón... Un momentito. ¿Está el jefe?
- Estar, lo que se dice estar, pues sí, está... pero no creo que vaya a atenderte.
- Grompf, grompf, grompf...
- ¿Catalepsia?
- Que ha decidido ponerse en huelga y no nos habla. Sólo come, duerme y respira. A veces ni eso...
- Pues a mí me tiene totalmente olvidado. Y me preocupa, la verdad...
- Pues va para largo...
- ¿No jodas?
- Y lo que te rondaré...
- Y encima el desgraciado este poniéndole películas romanticonas. ¡Más porno es lo que tendría que ver!
- ¡Qué te den!
- Y tú que lo disfrutes...
- Chicos, calma. A ver si entre todos sacamos esto adelante.
- Grompf, grompf, grompf...
- ¿Sacar el qué? Si esto tiene menos futuro que Yola Berrocal en el ministerio de cultura...
- Si la brillante mente que escribió el guión de Mentiras y gordas llegó a ministra, cualquiera puede hacerlo. Así que sed un poco optimistas.
- El optimismo se lo dejo a Zapatero, que aún se cree que España saldrá indemne de la crisis. Yo asumí hace tiempo que moriré virgen...
- Grompf, grompf, grompf...
- Tú virgen y yo sin conocer el amor...
- Panda de sobreactuadores tocapelotas... Ahora entiendo al jefe...
- Grompf, grompf, MUAHAHAHAHAHAHAHAHAHA, grompf, grompf...

CONTINUARÁ

6 jun. 2009

The Red Impresentable strikes back

- ♪ Tú eres tonto, muchacho, tú eres tonto, y en tu casa lo tienen que saber...♫
- No, si en su casa ya lo saben...
- Y tú podrías irte un poquito a la mierda, ¿no?
- Te noto un poco susceptible...
- ¡Hasta los cojones me tenéis! ¿Porque no puedo tener que pelearme conmigo mismo y ya está?
- Pero si ya te peleas contigo mismo.
- Ya. Pero aquí cada uno tira para un lado, y por una vez en la vida me gustaría que todos tiráramos para el mismo lado.
- Y a mí me gustaría tener el esqueleto de adamantium y poder sacar garras como Lobezno...
- ¿Y luego el friky soy yo?

- Todo se pega menos la hermosura, chaval.
- ¿Pero yo que os he hecho para que me tratéis así? ¿Acaso si me pincháis no sangro? ¿No lloro si me duele?
- No te pongas melodramático que no te pega en absoluto. Y si lo haces que sea para jurar como Scarlett O'Hara "que nunca más volverás a pasar hambre". Sentimentalmente hablando, obviously...
- ¿Éste? El atontado este haría como Clark Gable que se comía una cebolla cruda antes de besar a Vivein Leigh porque no la soportaba.
- ¿No jodas? ¿Eso es cierto?
- Bueno, eso dicen los mentideros hollywoodienses, pero vamos, que muy bien no se llevaban.
- Estabamos hablando de mí, o eso creo...
- Egocéntrico, que se cree el rey del mundo...
- Pero yo...
- Apoyardao, que como sigas así te vas a quedar pa vestir santos...
- Pero es que...
- Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre.
- ¿Y eso a santo de qué ha venido?
- No sé. Es que me he emocionado insultándole y me ha venido a la cabeza.
- Ya pero tampoco es que haya perdido todas las oportunidades, digo yo.
- No aún, pero se le van agotando, poco a poco, lentamente, de forma casi imperceptible, igual que las gotas de rocío matutino se depositan sobre las hojas y después se precipitan para perderse entre la hierba...
- Ahora el melodramático eres tú.
- Sí, bueno, pero ese es más mi rollo que el suyo.
- Te pega más, cierto es. Pero míralo, ahí, lloriqueando, en el rincón de dar pena.
- ¿Qué te pasa, criaturica?
- ¡Es qué nadie me entiende!
- Y tampoco tienes perrico que te ladre... ¡Lo que hay que oír!
- Pero es que es verdad, ni siquiera vosotros que sois mis seres más cercanos...
- A ver, para empezar "ser" los serás tú. Nosotros somos representaciones antropomórficas de tus personalidades subconscientes. Y segundo, si no te entiendes ni tú, como te va a entender nadie más...
- Pero...
- Ni pero ni pera. Que te gusta mucho darle vueltas a las cosas. A ver, los sueños que te mande anoche, ¿te gustaron? Pues podrían ser tu futuro ¡cagondiós! ¿Qué no hay forma de hacértelo entender o qué?
- Es que tengo miedo...
- ¿A qué te diga que no?
- Que va. Estoy tan acostumbrado a que me digan que no que una más no me afectaría. Pero, ¿y si me dice que sí?
- ¡Yo a este tío lo mato! ¡Me doy un ataque a mí mismo y lo mato!
- Pero, ¿tú te estas escuchando? ¿Te das cuenta de la soberana estupidez que acabas de soltar?
- Yo ya no sé ni lo que digo. A partir de ahora os encargáis vosotros...
- ♪Del pito del Brunete, no me moverán...♫
- Y encima este ha tomado conciencia propia. Señores, yo dimito...

CONTINUARÁ...

P.D.: Tiembla J.J. Abrams...

5 jun. 2009

Si quieres las tomas, si no... las tiras por la ventana...

¿Quién en esta vida no ha oído la manida frase de "si quieres las tomas, si no las dejas" ante un plato de las minúsculas legumbres? Porque a mí Señora Madre me la repitió unas cuantas veces cuando mi única meta en la vida era jugar con los playmobil. Claro que lo de "las dejas" tenía aspecto de ser tan poco real como un alto el fuego definitivo en Palestina. Y es que Señora Madre aplicaba a rajatabla la consabida norma de "tú te las vas a comer; puede que ahora no, pero a la merienda las tienes". Y sin calentar si quiera.

Por fortuna, con el tiempo llegué a aprender que un plato de lentejas puede ser un manjar, especialmente acompañadas de chorizo y jamón, o con un par de puñados de granos de soja sin germinar, o en un buen potaje con sus garbanzos y sus habichuelas, o con arroz... todo con tal de que Señora Madre no hiciera habichuelas con sepia, que es el único modo en que no me gustan las legumbres. Y es que, como todos sabemos, o deberíamos saber, la fabada es el único plato factible con habichuelas como el MVE manda, o en su defecto alguna ensaladita ligera o en otros guisos por el estilo, pero con sepia nunca. Faltaría más.

¿Y éste qué cojones se pone a contarnos ahora sus hábitos alimentarios? Os preguntaréis más de uno, si es que no habéis dejado de leer hace diez minutos. Pues bien, puede que a vosotros no os interese, pero en el examen oral de francés me tocó enunciarlos. Y sí, "examen oral de francés" me sigue pareciendo una redundancia. Pero como os decía, que me tocó decir qué es lo que como habitualmente, que si je mange de tout o je ne prends pas de rien, que si patatín, que si patatán y que si al abuela fuma. Coincidencias de la vida: si en todo el curso tuve que faltar un día a clase, fue precisamente ése, por lo que el monólogo casi se convierte en una tragedia griega y yo, el muerto.

Y os seguiréis preguntando que qué forma es esta de cambiar de tema sin ton ni son, que parece que mi mente anda a saltos como el guión de Perdidos y no es así. Lo que pasa es que me gusta hilar los temas de forma que el mismísimo J.J. Abrams sentiría envidia ante mi espectacular malabarismo argumental. Perdón, me estoy quitando una flor del hombro... Decía que lo mío es hilar temas, y es que ayer tuvimos la cena de los compañeros de clase de francés ¿Y comisteis lentejas? Os preguntareis algunos; pues no, obviamente, que estudiamos francés, pero no somos como esos turistas que comen paella a las doce de la noche, y podemos estar mal de la cabeza, pero hasta cierto punto, por supuesto. Fuimos a una pequeña pizzería, donde he de decir que se come de muerte y disfrutamos largamente en la terraza, tan largamente que se nos hicieron las doce y media de la noche allí de charreta. Y he aquí donde entran en juego las lentejas (¡toma giro argumental J.J.! MUAHAHAHAHA). Y demos gracias al MVE que no fueron croquetas congeladas porque podrían haber causado alguna desgracia mayor. Eso sí, que mala fue la intención de lanzar lentejas pardinas, esas tan chuiquitinas que dan penica comerse porque parece que no se hayan desarrollado como sus hermanas mayores, y uno piensa en los anuncios de "pezqueñines, no gracias" y le vienen hasta remordimientos por comerse algo tan chiquitín y a la vez tan sabroso. Pero claro, cuando se utiliza como arma, gracia no hace ninguna, porque en algún ojo podría haber impactado y a saber a estas horas si alguno no iríamos de pirata por la vida (de los de parche en el ojo y pata de palo, no de los de carroza y plumón, obviously). Hasta dos veces fuimos agredidos. Eso sí, ni un aviso preventivo, que por lo menos el trío de las Azores tuvo la decencia de avisar que iban a atacar Irak...

Pero, por supuesto, menos mal que ya no se estila el orinal...

24 may. 2009

Yo, yo mismo, y un impresentable vestido de rojo...


- ♪ Ol llu nid is lof...♫
- ¿Y a éste qué le pasa?
- No sé, tú sabrás. Normalmente te hace más caso a tí que a mí.
- Ya ni eso.
- No jodas. ¿Ahora va por ahí sin control?
- Eso me temo.
- ♪Me muero por conocerte...♫
- ¿Tengo que empezar a preocuparme?
- Deberías...
- ♪Total eclips of de jart...♫
- Pero, ¿otra vez va a empezar igual?
- Es que llevaba tiempo sin ponerse así, compréndelo.
- Ya, pero mira cómo acabó la última vez, que se te subió a la chepa.
- Lo sé, lo sé. Por eso me temo lo peor...
- ♪Te voy a escribir la canción más bonita del mundo...♫
- ¿Y no vas a hacer nada por controlarlo?
- No hay forma. Está desatado...
- ¿Y esta vez será muy grave?
- No sé, la verdad. La última conversación que tuve con él no estaba tan pesado.
- Mientras que no se ponga con las de Luis Miguel no será excesivamente grave...
- No uses tu lógica. Sabes que nunca funciona.
- ¿Ves como jode que te toquen las narices sin poder hacer nada para evitarlo?
- ♪Evri nait in mai drims...♫
- Perdona...
- El que faltaba. ¿Qué tripa se te ha roto?
- No, mira... verás... que me estaba preguntando yo, bueno... esto... que si va a tardar mucho la intervención.
- ¿Pero no decías que no querías que te mutilaran?
- Sí, bueno, verás... a veces uno se piensa las cosas y, bueno... pues se cambia de opinión, ya sabes...
- O mejor dicho, que te duele y te jode...
- Ya, bien... lo que pasa es que Él ha decidido independizarse por las bravas, y está aplicando cualquier técnica de sabotaje a su alcance.
- Un prepucio terrorista, que cosas...
- Bueno, lo dicho, ¿se sabe algo de cuándo van a darle la independencia?
- Pues de momento aún no se sabe nada, pero si tardan demasiado igual me paso por alguna clínica privada a ver...
- Estos de la salud pública son unos genios: esperan a que te aburras de esperar y así eso que se ahorran.
- Pero si tú no tienes un duro...
- Cuando me paguen los NP ya veremos...
- Pues si dependes de la consellería...
- ♪Esta tarde vi llover...♫
- ¿Y a este que le pasa?
- Ya sabes, lo de siempre.
- Ya decía yo que últimamente me tenías abandonado...
- Sí, bueno... eso y los exámenes...
- Yo, no es por nada, pero ya ha empezado con los boleros y...
- Mierda...
- ♪Si no existieras...♫
- ¡Dios! ¡Estamos perdidos! ¡Esa es de Luis Miguel!
- Vale chaval, pillo la inderecta. Esta semana trataré de decírselo...
- Ves como al final me tienes que hacer caso...

13 may. 2009

Comercio exterior y bebercio interior

Como comentaba en la última entrada, hace relativamente poco tiempo tuvo lugar la cena de Federación. Esto, que dicho así, podría parecer un evento con un cierto caché y de unas características propias de la jet set del lugar, por a quién representamos más que nada, resulta que es el despiporre padre. Con todas sus letras.

Como ya os comenté bebí como para tres meses. Bueno, para tres meses míos que salgo poco y bebo menos, que ya sé que alguno de vosotros tiene un alambique por hígado y no nota ni el paso de una destilería entera por su estómago. Pero yo no, pues para mí mi cuerpo es un templo: no fumo, no bebo y no follo. Bueno es un templo, pero todo buen templo que se precie debe ser profanado de vez en cuando, porque si no, pues no tiene gracia, y en mi caso las profanaciones vienen por los choricitos, las morcillitas, el tocinito, y todo aquel alimento con alto contenido graso y calórico. Bueno, a lo que iba, que bebí demasiado. Eso sí, no fui el único. Y mucho menos el que más.

Para empezar diré que las nuevas generaciones aprietan fuerte. ¡Qué forma de filtrar el alcohol, la virgen! Hasta el agua de los floreros. Y sin pestañear, que tiene más mérito. Y cuando me refiero a las nuevas generaciones no me estoy refiriendo a esos jóvenes y jóvenas a los que Aznar escribe cartas y reniegan del uso del condón como buenos cristianos, porque así lo dice Ratzinger Z y hay que hacerle caso. No, yo me refiero a los menores de 20 años, especialmente a aquéllos que aún no tienen edad para conducir, lo cual es un alivio, porque con su nivel de alcohol en sangre más que conducción temeraria sería conducción psicópata. E acabó descamisado y Mini no sé ni como acabó...

Después están los jefes, que hay que ver como desbarran. La jefa asegurándonos a los pocos ilicitanos allí presentes (parecíamos la aldea de Asterix entre tanto romano-alicantino), aunque en el momento en que lo dijo nunca sabremos si era cierto o no, que ella profesa el franjiverdismo a pesar de vivir en Alicante, lo cual puede ser tomado en la capital como una gran ofensa, y el jefe, que llegó después de la cena, en plan relaciones públicas con todos. El resto de los cabezas visibles por el estilo, lo que hizo que hablaran con todo el mundo aunque no te conocieran de nada.

Luego lo típico de estos eventos: a ver a quién se arrima cada uno y cómo. F.N. optó por el aislamiento de la presa del resto de la manada, pero desconozco si la táctica le funcionó con aquella oficial de mesa, aunque tampoco me importa demasiado, la verdad. Mientras tanto D.M. optó por la acción directa, consiguiendo resultados sorprendentemente exitosos. A todo esto debo decir que la proporción femenina presente era bastante reducida y es que el arbitraje parece cosa de hombres. De las presentes sólo dos son árbitros, el resto oficiales de mesa. El porque lo desconozco, pero os puedo asegurar que la mayoría de las compañeras que se dedican a pitar partidos le echan más huevos que muchos de los jugadores. Aunque con algunas jugadoras no podríamos decir lo mismo...

Lo malo de estas cenas es que llega un punto en que no sabes de que hablar. No es tu gente habitual, por lo que el compromiso social lleva a hablar de temas manidos como fútbol, política o economía, y en ninguno de ellos soy docto. Así que uno aboga por comentarios de lo más aceptado socialmente como por ejemplo que "hasta que no me doblen Perdidos no veo la nueva temporada, porque mi inglés está oxidado y leer subtítulos mientras veo la serie me pierde, porque soy un hombre y no puedo hacer dos cosas a la vez". Eso o ponerme a hablar de frikadas sin sentido de las que sólo yo puedo hablar...

Todo con tal de no contar el socorrido chiste de "Máma, ¿los pedos pesan?". Ya no hay respeto por los clásicos...

11 may. 2009

Insomnia

Que no hay manera. Que últimamente no hay forma de dormir como Dios manda. Y mira que pensaba que era cosa del colchón y con uno nuevo se pasaría, pero nada. Ni terapias relajantes, ni hacer ejercicio para que el cuerpo este tan cansado que no se pueda mantener de pie, ni comer poco por las noches. Nada. Que no hay forma de quedarse durmiendo. Y no le puedo echar la culpa a nada, que es peor, porque el ruido brilla por su ausencia. Es más, la perra, que tuvo su fase "ladroporquemgustadarporculoalastantasdelanochellamandolaatención", al parecer ha madurado y ha descubierto que ladrando no va a conseguir nada. Ni siquiera los perros de los vecinos ladran, los perros, no los vecinos, que aunque de algunos podría hablar, la mayoría son bellísimas personas.

Si todavía pudiese decir que llevo una vida tan ajetreada que me tiene estresado, aún, pero es que eso sería tan poco probable como ver al Real Madrid remontando el 2-6 del otro día (lo siento, soy culé y si no digo algo sobre lo del Bernabeú del otro día, reviento, y eso que cuando vi que el Madrid empezó ganando me cagué vivo...), porque sólo me estresa mi economía. Bueno visto así, ese tendría que ser el motivo ahora que lo pienso, porque esa no la arregla ni Botín haciéndome heredero. Bueno él puede que si me la arreglara, la verdad.

Pero si fuera por mi economía hace tiempo que habría muerto falto de sueño. Tampoco es mi vida social, que últimamente brilla por su ausencia. Desde la cena de Federación no he vuelto a salir y mucho menos a beber alcohol, porque mira que no soy de beber, pero puse a mi hígado a trabajar a un ritmo frenético, al menos para lo que está acostumbrado. Aunque tampoco fue demasiado: un par de cervezas, dos copitas de vino de Rueda, una de Lambrusco, otra de Blanc Pescador, una de sorbete de limón al vodka (doble de vodka para ser más concretos), otra de cava y un Cerol con cola... Claro que con todo lo que había comido y que la última gota de alcohol entró en mi organismo antes de las dos, más todo lo que queme esa misma noche, cuando cogí el coche estaba fresquísimo como una rosa (o eso creo; al menos fui capaz de razonar que iba a ser más seguro circular por carreteras secundarias, al menos hasta que se nos cruzó la furgoneta y me tocó pegar el volantazo, pero bueno...). Desde entonces lo más parecido a una reunión social que he tenido ha sido ir a clase a diario.

Tampoco es cosa de los estudios, porque francés aprobé el examen del segundo trimestre por la gorra, sin haber estudiado más de diez minutos, y el de alemán algo por el estilo (aunque estudiando algo más) y con nota. Tampoco es cosa de haber cumplido años esta semana y mucho menos el verme virgen a estas alturas de mi vida, que ya no preocupa, o sí, o no, o... bueno, no sé. Más que la virginidad me preocupa el paro la verdad, y haciendo trabajitos voy subsistiendo... en ambos aspectos.

Claro que puede que sea por el teclado nuevo (gracias A², me ha venido de lujo) y sus teclas ultrasuaves, que combinadas con una inclinación perfecta y su pulsación casi insonora hacen de su manejo un placer inigualable y... ¡Por Dios, parezco un vendedor de la teletienda! Esto me pasa por ponerme los canales locales a estas horas: teletienda, teletimos o porno cutre (que resultan más eróticas las presentadoras de los teletimos que algunas bailarinas de ciertos canales nocturnos seamos sinceros), y la verdad que no sé que es peor.

Por lo menos no dormir me ayuda a escribir. Algo es algo...

P.D.: No, ahora que lo pienso, va a ser que la siesta de cuatro horas de esta tarde va a tener algo que ver con lo de que no pueda dormir. Va a ser...

16 abr. 2009

¿Cuánto más necesito para ser dios?

Perdón por parafrasear a los Extremoduro pero si Señora Madre lo dice seguro que lleva su parte de razón. Y sus razones tiene... Y es que hace un par de días, con esto de haber pasado la Semana Santa, a Señora Madre le vino la inspiración y me dijo una de esas cosas que, como suele ser habitual en mí, me llegó a la patata. Me dijo que me parecía a este:

Igualico, oiga...

A ver. Las cosas con sumo respeto (cosa que no se puede decir precisamente de algunos de los máximos representantes del jefe en la Tierra, que ellos seguro que no se cortan a la hora de plastificarse al amigo ciclópeo cuando les hace falta, pero eso es otro tema del que no tardaré en hablar), y yo precisamente divino no soy. Bueno para alguna puedo estar divino (más quisiera) y, según días, cocino divinamente. La cosa es que, al menos de momento, no soy capaz de convertir el agua en vino, como mucho el vino en kalimotxo y tampoco demasiado porque prefiero el ron con 7up, y milagritos los justos, porque no he podido ni perder cinco kilos en seis semanas (y lo que me jode eso, redeu!). Con lo bien que me vendría...

Pero Señora Madre no iba por ahí, no. Más quisiera. La cosa iba más bien alejada de lo esotérico, pero que muy alejada. Más bien viene por el lado higiénico: según Señora Madre voy tan guarro como Cristo camino del Gólgota. Que señora Madre gusta de exagerar en demasía no creo que sea preciso de recordar (conforme leo la frase que acabo de escribir, más parece que Yoda se ha reencarnado en mi persona... miedito tengo...). El problema real es que mi madre no se acaba de acostumbrar a verme con el pelo más largo de lo habitual, acompañado por una relativamente frondosa barba. Que yo me lavo, oigan, no vayan a pensar que soy un perroflauta cualquiera, piojoso y harapiento. Bueno, no siempre...

Claro, que además me he dado cuenta que tengo algunas otras cosas en común con el Rey de reyes, el Mesías, el Salvador de los pecados de la humanidad,... el Chus, vamos, porque para los colegas era el Chus, tenedlo claro. Para empezar con nuestros parecidos, a mis 27 años (según Señora Madre 28, porque ella redondea los años a parir de seis meses, si bien es cierto que me queda menos de un mes) no tengo trabajo conocido ni bien remunerado. Y no me vengáis con que Jesús trabajaba, porque eso de que heredó la carpintería de su padre no me lo creo, eso por no hablar de que nadie cuenta como murió su padre y todo es tan sospechoso que ni Grissom podría sacar nada en claro. Además al tío le gustaba montarse comilonas con los colegas si no recordad aquella vez que se reunieron más de mil personas a comer en la montaña en plan picnic dominguero pero sin atascos de vuelta a casa; claro que su mérito fue alimentar a toda la peña con cinco panes y cinco peces (claro que el número no está demasiado claro), mientras que nosotros lo que somos capaces de hacer es empezar a comer a las 11 de la mañana y acabar a las 5 de la tarde, que tiene su mérito pero quizás no tanto. También las opíparas cenas con buen vino nos relacionan. Claro que lo que más tenemos en común es que murió virgen.

Ja. Habría que preguntarle a la Magda...

28 mar. 2009

Cosas de la edad

Llega un momento en la vida en que te das cuenta de que a no eres el de antes. Tú no quieres reconocerlo, la verdad, te dices a ti mismo que es pasajero y que todo volverá a ser como antes. Te niegas a aceptar que no hay vuelta atrás. Y encima evocas los viejos tiempos cual abuelo Cebolleta, como si cualquier tiempo pasado hubiese sido siempre mejor...

Dejad que pasen un par de años y mi barba será igual...

Y es que me toca empezar a asumir que me hago mayor. Vale, tengo 27 años y no es aún demasiado, pero mi cuerpo ya no es el que era. Recuerdo cuando con 16 años era capaz de correr 50 metros en 6,09, lo que era la mejor marca de mi clase y una de las mejores del instituto, si descontamos al chaval que era campeón de España de los 60 metros lisos de categoría cadete; o cuando con 18 salía todos los días a hacer unos 25 kilómetros en bicicleta, claro que era para ir diariamente a la autoescuela porque estaba convencido de sacarme el carnet antes de septiembre, aunque después me lo saqué a mediados de noviembre por culpa de un maldito paso de peatones que para mí era inexistente y que no sé dónde demonios estaba ni viene al caso. Pero lo peor de todo es recordar cuando hace apenas cinco años pesaba 75 kilos, lo que vienen a ser unos 15 kilos menos de lo que peso ahora (o algunos más según el día).

Y lo que, en un principio, me traía bastante sin cuidado hasta hace apenas dos meses, ahora empieza a afectarme en serio. Resulta que en menos de un mes tengo las pruebas físicas del Comité Técnico Arbitral (a partir de este momento CTA), y, como bien os podéis imaginar, mi estado de forma estaba bastante próximo al de Stephen Hawkings. Pero si está en silla de ruedas, os diréis algunos, al menos los que sepan quién es Stephen Hawkings, pues ya os podéis imaginar cuál era mi estado físico. Bueno, como iba diciendo comenzamos los entrenamientos a lo grande: test de Cooper. Resultado final, lamentable. Bueno, lamentable creo que no describe suficientemente bien el final de la prueba, tanto en la escasez de distancia recorrida, como en penoso estado en que acabo mi cuerpo.

Los días siguientes de entrenamientos no fueron mucho mejores, es más, al tercer entrenamiento acabé con una inflamación del tendón rotuliano de la rodilla izquierda, no muy grave pero suficiente para tenerme durante dos semanas sin entrenar. Ahora parece que voy mejor, incluso el pasado lunes conseguí aguantar bien las series de velocidad, pero, y siempre hay un pero mi espalda no piensa igual que mis piernas y mi cabeza, y sigue pidiendo un referéndum de autodeterminación con respecto al resto del cuerpo, sin pasar por estado libre asociado ni zarandajas por el estilo.

Y si no os creéis que mi espalda esté tan mal, mirad la foto. Y sí, lo que veis marcado en rojo son agujas...

Estoy empezando a plantearme trabajar de alfiletero para sastres; si pagan bien...