20 feb. 2008

La tienda sueca de muebles que montas tú mismo en el calor de tu hogar...

A mí de pequeñito siempre me gustaron los puzzles. Recuerdo que tenía uno que me lo sabía de memoria y lo desmontaba y lo volvía a montar cronometrándome para ver si era capaz de batir marcas. Tenía unas 30 piezas a lo sumo y era un mapa de España con las banderas de las autonomías al lado. Luego ya me dio por puzzles más complejos, como uno de mil piezas de la Capilla Sixtina, o algunos más que rondan por casa. Siempre he querido probar con los puzzles tridimensionales. Pero por el momento me da por montar muebles.

Primero empecé por diseñar algunos muebles, cosa fácil con las herramientas adecuadas, pero los montaban profesionales. Ahora el mundo del "Hágalo usted mismo" resulta tan prático que te puedes montar desde una silla hasta un Ferrari Testarrossa en cuestión de horas. Bueno, en cuestión de horas si todo viene de golpe, porque si viene por fascículos puede que jamás acabes de montarlo. La cuestión es que uno siempre ha sido mañosito para las cosas del bricolaje y en cuestión de visión espacial ando bastante bien, así que en mi casa cuando hay que comprar algún mueble/accesorio automovilistico/accesorio electrico-electrónico el pringao que se encarga del montaje/colocación/puesta en marcha soy yo. Y como en mi casa últimamente les da por comprar cosas para montar... casualidades de la vida que se dice.

Hay que reconocer que es entretenido y se aprenden un montón de idiomas, más que nada porque las instrucciones en regia lengua cervantina brillan por su ausencia o por su incomprensibilidad. He montado casi de todo: toboganes, armarios de melanina, casas de plástico, pupitres,... y hoy por fin me he desvirgado... con un mueble del Ikea.

Los muebles del Ikea son como todos los demás muebles para montar que te puedes encontrar en cualquier ferretería: son de aglomerado o metálicos, vienen con los agujeros preparados y suelen sobrarte siempre tornillos. Y mejor que sobren porque si no los apaños suelen ser de órdago:
- Que no puedo acabar de montar la mesilla porque me falta un tornillo.
- Eso lo sabía hace años.
- Digo de los de apretar, papá. De los otros lo di por perdido hace mucho.
- Pues ponle uno de los que hay por ahí.
- He buscado pero son más grandes.
- Pues haz lo que puedas pero tu madre quiere que este montado ayer.
Y al final buscas un tornillo, el que más se parezca a lo que te falta. Grave error. Los fabricantes de estos muebles deben hacerlo a propósito. Seguro que fabrican sus propios tornillos y de vez en cuando quitan alguno de aquí o de allá, así el comprador tendrá que llamarles para pedir los tornillos que faltan mientras ellos están en sus despachos riendo maquiavélicamente (yo lo haría MWAHAHAHA). Y si pasas de llamarlos acabas con un lateral de la mesilla totalmente abierto porque el tornillo no valía.

Decía que los muebles del Ikea son como los demás muebles montables. Bueno, tienen una diferencia fundamental: el nombre. Y es que está claro que los suecos llaman a las cosas por su nombre: no tienen armarios de dos puertas en cerezo con baldas, tienen schördjngens. Que digo yo, ¿lo de los nombres lo ponen a caso hecho o tienen un gato paseando sobre el teclado al azar? Porque si lo hacen a caso hecho el tío que pone los nombres debe ser un cachondo. No, un cachondo no, un sádico, y de los peores. Sobre todo el que puso este nombre: BJÖRNHOLMEN. Que es como si te metes un polvorón en la boca y te pones a decir Pamplona, pero sin polvorón.

Pero, ¿y lo autosuficiente que te hace sentir montarte tus muebles? El día que saquen la inmobiliaria de Ikea ya se donde me voy a comprar la casa...

1 comentario:

Miriam dijo...

No te voy a contradecir,solo queria decirte que ya he leido varios de tus escritos y me encantan,sabes expresarte=)voy a seguir leyendo,xa friki.