5 jun. 2008

Ese señor mayor con gafas...

Hace ya algún tiempo comentaba que madre no hay más que una; otra cosa son los padres, porque hijos de mil padres habrán mientras el mundo sea mundo. De todas formas trataré el caso general. Un padre es un señor generalmente mayor; también los hay jóvenes, pero, en todo caso, ha de ser mayor que los hijos, sino se le llama padrastro y la cosa suele acabar con braguetazo a lo Dinio con Marujita Díaz. Tampoco es muy normal que la diferencia entre padre e hijo sea de menos de diez años, eso es ser precoz y lo demás son tonterías...

Como decía un padre es un señor habitualmente mayor. Y como mayor que es la edad ya empieza a notarse. Usa gafas, porque ya no se ve como cuando era un chaval como tú. Normalmente son gafas de pasta de esas marrones de varios colores a la vez, que parecen de camuflaje en el desierto pero no; y si no son de pasta son metálicas pero casi inapreciables, para que la gente aún crea que no usan gafas aunque los cristales se ven a kilómetros. Además ya anda escaso de pelo y este ya tiende a ser blanco (salvo que su caso sea como el mío y empiece a criar canas en abundancia antes de los 30). Le suele doler la espalda y cuando se levanta y se sienta hace ruido, mucho ruido; son unos sonidos bastante típicos, que con el paso del tiempo se ven acompañados de expresiones del tipo cagontóloquesemenea. En su mayoría son señores que trabajan o, si tienen suerte, son jefes. Los que trabajan lo hacen mucho y vuelven a casa cansados y con mala leche porque su jefe tiene menos experiencia que él y no conoce su trabajo tanto como él en los taitantos años que lleva en la empresa. Y si son jefes se quejan de que el gobierno les cruje y que sus empleados les estafan. Como son mayores ya se tienen que cuidar un poco y de vez en cuando hacen dieta, no por ellos, sino por las madres que los obligan. Y se acostumbran a ir al médico a por pastillas que jamás habían pensado tomar antes, para la tensión, para el corazón, para la erección...

Pero expliquemos el caso de mi padre. Mi padre es un señor mayor, bastante mayor. Como muchos señores mayores es, digamos, conservador, con lo que cada quince días tenemos broncas por motivos políticos. Ya es abuelo por lo que ya se puede decir con total propiedad que es mayor. Es exactamente 61 años de mayor lo cual se va notando: lleva gafas desde que me alcanza la memoria y más allá, cada cierto tiempo mi madre lo pone a dieta, toma pastillas para la tensión, se abstiene de tomar sal y tiene achaques lumbares. Las cuestiones sexuales prefiero no conocerlas... La cuestión está en que él, como muchos otros de su generación, lleva trabajando, casi ininterrumpidamente, más de cuarenta años y ha decidido que ya está bien y que quiere disfrutar de la vida.

Ya se lo iba mereciendo, señor Manolo.

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