24 oct. 2009

¡Chim pum!

... O se acabó lo que se daba, que viene a ser lo mismo. Vamos que me vuelvo a la calle después de una corta, aunque intensa, experiencia laboral de apenas cuatro meses. Los motivos: debido a la situación económica actual y ante el riesgo de que la cosa empeoré (si es que eso pudiese pasar) y dado que una nueva renovación de contrato implicaría hacerme fijo en la empresa (y tal y como está la economía no se atreven a poner fijos ni los clavos en las paredes...) deciden prescindir de mis servicios. La realidad: alguna mente pensante del departamento de personal hace cualquier cosa menos pensar, y la renovación anterior me la hicieron de un mes en vez de hacerla de tres (acabaré contrato el día 5 de noviembre cuando de la otra forma acabaría el 5 de enero), por lo que ahora en la tienda se van a ver con el culo al aire en llegar el mes de diciembre, que es por naturaleza el más complicado en esto de la informática, y sólo van a haber dos personas para el acúmulo de clientela de los días festivos. La solución: buscar a un pobre pringao al que explicarle en menos de una semana como funciona el programa y la forma de trabajar en la tienda (sin dejar por ello de atender a los clientes), para que antes del mes de diciembre consiga desenvolverse con la soltura suficiente para que no decaigan las ventas. Que les sea leve...

Por mi parte estoy extrañamente tranquilo. Ahora mismo debería estar tirándome de los pelos, pero la melena que me he dejado no se lo merece, la verdad. Lo cierto es que me lo veía venir cuando a finales de septiembre me dieron a firmar la renovación por sólo un mes, pero suponía que al acabar octubre me harían lo mismo para noviembre y así sucesivamente hasta que las ventas cayeran en picado. Y eso que el mes de septiembre fue bastante productivo y con un buen margen, superando En tres mil euros el objetivo fijado por la empresa. Pero como decía, los de personal demuestran tener pocos "recursos" mentales (perdón por tan absurdo chiste, pero acabo de volver de pasarme media hora mirándole los ojos a una tía por no mirarle el escote) y han decidido probar con el suicidio, para que luego digan de los de France Telecom.

Por previsión, y viendo la que se me venía encima, ya me encontraba inmerso en la búsqueda de empleo, más que nada porque hace cosa de dos semanas me surgió una inesperada oferta mientras atendía en el mostrador de la tienda, y ahora no es que esté la cosa para ir rechazando ofertas; por no hablar del posible negocio propio que andamos planificando A y yo, para cuando la cosa dé por rodar. Y seguiré con mis chapucillas, que siempre dejan algo de líquido en caja y así me mantengo entrenado y con la mente a punto para cualquier cosa.

Y empezaré a ir al gimnasio, por si todo se tuerce y al final hay que prostituirse. Qué nunca se sabe...

P.D.: No hay mal que por bien no venga, ahora no tendré que pedir días libres para el viaje a Zaragoza con los veteranos y podría irme a Kalsrühe si consigo reunir 400 eurillos de nada. Y tendré hasta tiempo para acabar el monólogo. Que sí, que sí, que va en serio...