18 dic. 2007

Elucubraciones sobre la complejidad de la mente humana: LOS FRIKYS

A veces me preguntan las amigas de mi madre: "¿Te has hecho ya novia?", a lo que siempre respondo lo mismo: "La novia ya está hecha, lo que pasa es que el día que se entere le da algo...". Y es que no es fácil comprenderme. Bueno, ni comprenderme, ni manejarme, ni soportarme. Especialmente lo último. A veces no me soporto ni yo mismo. Todos tenemos nuestro mundo interior, y en el mío reina el caos. No el desorden, que va; eso sería demasiado simple. Lo mío es el caos de carácter mitológico, como aquél que existía en el mundo antes de que aparecieran Gea y Eros espontáneamente de sus entrañas. El carácter de uno lo definen sus filias y sus fobias. Los miedos definen, fundamentalmente, lo que uno no es capaz de hacer o no se atreve a hacer. Los gustos definen hasta donde puede llegar el individuo. Hasta que grado de tontería claro está, y en mi caso la tontería se desborda por todas partes. Yo soy lo que, en términos tradicionales, podría llamarse "raro de cojones", pero por resumir a una sola palabra más actual, diremos que soy un friky.

Reconozcamos para empezar que ser un friky no es fácil. Siempre estás oscilando entre el raro simpático y el enfermo peligroso y, claro, así no hay quien sea capaz de asimilar las vicisitudes de uno, con todo lo que ello conlleva. Tus amigos tienen que ser igual de frikys o, en su defecto, bastante raros. Es mejor no mezclarse con monstruos, porque todo se pega menos la hermosura, y se puede pasar al estado de enfermo degenerado bastante fácilmente. A éstos se les identifica fundamentalmente por ser seres asociales cuya vida gira en torno a un único tema, sea cual sea. Claro, que bien preguntaréis ahora cómo es posible que si son seres asociales puedan juntarse con alguien. Y la respuesta la tenéis delante de vuestras narices: Internet. Y es que aunque la mayoría no salen de sus cuevas, estos seres tienen un ecosistema propio en la Red. No en vano la densidad de frikys por megabyte supera con creces la de frikys por km².

Por supuesto todo lo que rodea al friky tiene que ser diferente de alguna manera. El trabajo tiene que ser algo diferente, si no cualquier persona normal podría hacerlo. No sé, cosas como revisor de chimeneas industriales, sexador de pollos, técnico de ordenadores… La relación con la familia muy normal no es que sea, porque el frikysmo se puede llevar en el código genético, o por lo menos se filtra muy bien en los genes. Es lo que entra dentro del terreno de si el friky nace o se hace; por supuesto uno no nace conociendo el mapa de la Tierra Media, ni la guía de razas del universo Star Trek, pero está claro que tiene una clara predisposición a caer en las redes de lo extraño.

Y las relaciones de pareja son... bueno, son, digamos, complicadas. Como bien he dicho un friky es un ser especial, con unas limitaciones mentales bastante claras. Depende del tipo y nivel de frikysmo tendrá unas necesidades u otras. Si es un Treky irredento de los que se visten para las convenciones buscará mujeres como la teniente Uhura, Deana Troy o la capitán Jeaneway. Si es un Otaku vivirá buscando una hembra de piernas largas y ojos y atributos en general hiperdesarrollados como todo el manga expone de ideal de belleza (jamás entenderé a los japoneses, pero supongo que les gusta lo que no tienen a diario en sus casas...). Otros tirarán más para la princesa Leia o la reina Amidala (claro que estos tienen claro que no se van a comer un rosco en la vida porque el camino Jedi implica el celibato). Si les va el rollito élfico buscarán a Arwen o a Galadriel con insistencia. Y si lo suyo son los videojuegos, vivirán por encontrar a Lara Croft o a Chun Li (si son unos nostálgicos, claro está). Y así de forma sucesiva. Y si en algún momento consiguen encontrar lo que están buscando (caso escaso, todo sea dicho), se enfrentan a otro grandísimo problema: ella no les comprende. Hago un pequeño paréntesis para explicarme: está claro que la mayoría de los frikys son de genero masculino; hay mujeres, por supuesto, pero son pocas y permanecen ocultas, por lo que resulta harto complicado encontrar la versión femenina de uno mismo cuando se es friky. Además, por lo general, no cumplen con el canon que un friky de género masculino tiene preestablecido en su limitado desarrollo neuronal. Volviendo a lo que nos ocupaba, el pobre friky emparejado (especie que escasea ya que no es habitual verlo en pareja sino más bien en manada con otros de su mismo género) ha de enfrentarse a la incomprensión por parte de su pareja. El mundo no es justo; el mundo del friky es una putada. Y como llega un momento en que todo friky, como todo hombre normal, tiene unas necesidades específicas de carácter seximental, como diría Nuria Roca, el friky debe decidir hacía donde encaminarse: una vida de sufrimiento, dolor, desengaño e, incluso, desesperación, o quedarse soltero.

Yo soy un friky, lo reconozco y no me avergüenza decirlo (bueno, vale, un poco sí), y, por supuesto, no tengo pareja. La tuve, sí, pero hace tanto que no me acuerdo de cómo era. Fue cuando tenía 14 años, y para los de mi generación eso no cuenta; ahora ya es otro cantar, pero cuando yo era joven (más joven quiero decir, que si no parezco el abuelo Cebolleta), a esa edad aún estábamos jugando con el Scalextric o con los Playmobil. Ella era mayor que yo y quería de mí algo que yo no podía darle… entonces, claro está. Eso me pasa ahora y anda que me iba a plantear si se lo daba o no. Para mi desgracia mi problema no se reduce a mi frikysmo, además la mayoría de las mujeres piensa que soy gay (incluida mi madre). Quizá tenga algo que ver el hecho de que no se me conoce relación seria, madura, estable y duradera. Quizá sea porque ando todo el día rodeado de mujeres a las que jamás trataría de tirarle los trastos. Quizá lo piense porque estoy muy en contacto con mi lado femenino. No. Va a ser que lo piensa porque soy virgen.

Sí, soy virgen, ¿qué pasa? ¿Qué miráis con tanto estupor? No es cuestión religiosa. No tiene nada que ver una educación férrea en la moral católica. Se debe a un motivo fundamental: como buen friky, mi vida interior es abundante y abundantemente complicada, más bien absurdamente complicada, y, entre otras cosas, tiendo a imaginar como sería esa primera vez, y un hecho fundamental en esa situación, es que me gustaría que fuese demasiado romántico. Friky y romántico, mala combinación. Y si además le unimos una timidez extrema para con desconocidas el cóctel es brutalmente devastador, especialmente para mí. Y no es que no lo haya intentado, pero esos intentos han sido sumamente infructuosos y han dejado mella en mi, ya de por sí, maltrecha autoestima. Puede que las primeras calabazas fueran tan duras que aún me resiento, o las segundas, o las terceras... Está claro que esto no se va a solucionar de hoy para mañana. Primer propósito para el Año Nuevo: encontrar pareja, o, en su defecto, perder la virginidad. Lo que antes pase… (Me veo en nochevieja de 2008 mendigando amor...)

P.D.: MSV mío: sabes que nunca te pido nada, pero como guía de los raros del mundo, esa inmensa minoría, sabes que no es bueno que el friky esté solo. A ver si me haces un apañito, anda majo…

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