25 abr. 2008

¡Qué viene el lobo!

Cuando empecé a planear que escribir en esta entrada estaba bastante contento. Me habían llamado para empezar un trabajo de técnico de ordenadores en una tienda de Elche. De eso hace apenas diez días. Ayer me informaban que ante la falta de trabajo no se requerían mis servicios. Parece que a la gente ya ni se le rompe el ordenador. ¡Y eso que existe Windows Vista!

La cosa está mal, no nos vamos a engañar. Ya empiezan a venderse las viviendas de nueva obra a precio de coste. Y que viviendas, una planta baja en la zona del Martínez Valero por unos 140.000 euros. Pobrecillos constructores, fijaros si lo pasan mal que uno ha tenido que vender la isla que se compró frente a las costas de Brasil. Parece que ahora empiezan a darse cuenta de que ya no van a ganar tanto como ganaron hasta hace un par de años y les entra el miedo a perder la inversión.

Pero el mercado inmobiliario es sólo la punta del iceberg. En Elche empezó a vislumbrarse el problema cuando comenzaron a cerrar las fábricas de zapatos. Siempre había sido habitual que de tanto en tanto cerrase alguna fábrica, pero desde hace cosa de cinco años el problema ha ido a mayores. En los polígonos industriales las fábricas se convertían en almacenes de importación de chinos. Llegó un momento en el que unos cuantos ignorantes exhaltados acusaron a los chinos de ser los culpables de que las fábricas cerrasen. El problema es anterior. Todo empezó a irse un poco a tomar por saco cuando algunos de los grandes empresarios de la ciudad empezaron a emigrar a Europa del Este y al Norte de África, para conseguir el mismo producto a un precio de coste irrisorio, vendiéndolo después al mismo precio que el hecho en casa. Después ya empezaron a marchar a China y la India, gastando aún menos en la fabricación del calzado. Y algunos empresarios siguen quejándose de los almacenes de los chinos.

Con lo cual conseguir trabajo en Elche está, hoy por hoy, crudísimo. Por suerte en la oficina de mi hermana hace falta alguien para controles acústicos y los ICT's. A ver si esta vez hay suerte. Claro que todo tiene su lado positivo. ¡AHORA ES MÁS FÁCIL COMPRARSE UN PISO! Aunque voy a ver si todavía espero un poco más para comprármelo...