5 nov. 2008

Rentrée

He vuelto. Después de varios meses en un estado de catatonia absoluta, creo haber podido despertar de esa situación. Para comenzar os diré que he llegado a tener un par de ataques de ansiedad, y la sensación que se te queda después es de los más absurda, aunque ya he tenido otras experiencias de ver como mi cuerpo somatiza mis estados emocionales.

Digamos que el verano me ha sentado como una patada en los mismísimos propinada por Roberto Carlos (el futbolista, no el cantante) con unas botas camperas reforzadas con puntera de metal; y anímicamente estaba como el gato de Roberto Carlos (el cantante, no el futbolista, que no sé si tiene gato ni me importa) después de una castración: triste, azul y jodido. Y es que el verano a mí me deprime, sobre todo si no tengo nada que hacer. El otro día le comentaba a Manu precisamente el hecho de que ahora me encontraba bastante mejor que en los meses estivales y me decía que era cuestión de la rutina. Y tiene razón. Al pasarme el verano sin nada que hacer a diario mi cabeza daba vueltas y vueltas en una espiral de aburrimiento sin salida. En cambio, con la llegada del otoño la cosa ha cambiado.

Para empezar está el tema de los entrenamientos semanales (llámalo entrenamiento, llámalo "la pachanga del jueves noche", que sería más realista, la verdad), y es que dejar el baloncesto federado activo ha sido más traumático de lo que me esperaba: se acabaron los tres entrenamientos semanales y los partidos de los sábados. Aún así me queda el equipo de los veteranos y, aunque no pueda jugar tan a menudo como me gustaría, por lo menos entreno con ellos. Y además ahora me he metido a árbitro federado que, por lo menos, saco algo de pasta. Además de ver el baloncesto desde el otro lado, a veces tremendamente incomprendido, que es el de los hombres de gris. Por cierto, de momento cinco partidos y ningún intento de agresión hacia mi persona. Todo se andará.

Por lo laboral sin novedad alguna. Dos entrevistas de trabajo infructuosas, una con un "ya te llamaremos" y la otra con un correo electrónico que decía algo así como "no te molestes en volver a mandarnos tu currículum, pedazo de basura ignorante", pero en términos muchísimo más diplomáticos, claro está. Y varios C.V. más entregados por la geografía de la comarca de la Vega Baja a ver si hay algo de suerte.

Además me he metido en la escuela de idiomas. Alemán y francés, no está mal. La ventaja fundamental es la de poder relacionarme con gente nueva, de todas las edades, además de aprender idiomas que es algo que me ha gustado toda mi vida. Son ocho horas a la semana (cuatro para cada lengua), pero me sirven para salir de casa, que era algo que se daba poco últimamente. De siete a nueve, de lunes a jueves, y algunos viernes a lo largo del año. Y con una agradable casualidad en la clase de francés: resulta que una compañera de clase trabaja en la última empresa donde entregué un currículum, con lo que me comentó que habló con su jefe intercediendo por mí. Ya veremos...

Y es que mi problema a lo largo de este verano ha sido el no tener la mente ocupada. Llegué a encontrarme en una situación completamente desesperada de asfixiarme en mi propia casa, pero a la vez sin fuerzas ni ganas de salir de aquí. No escribía porque mi mente me decía que no servía para nada, pero realmente mi mente me sentía así porque no escribía. Lo que se dice una pescadilla autofagocitaria (y como me hagáis que explique el chiste culto pierde la gracia).

Así que, por el momento, aquí estoy. He vuelto con ganas. Y perdón si la entrada es sosa, pero primero tengo que sacarme la mierda del cerebro para poder soltar alguna chispa de vez en cuando. Que en próximas entradas ya hablaré de el estudio sociológico que estamos llevando a cabo Manu y yo titulado "El Hombre y las Hembras". Impagable...

5 comentarios:

Lilit dijo...

Que alegria volverte a leer, Contradicto!!! Ya estaba preocupada, en serio. Espero que estes mejor y que nos lo cuentes!

Besos.

Anónimo dijo...

biiien bruu ya estas aqi q bien...

Marisabidilla dijo...

Qué bien que hayas vuelto, chati. Y qué bien que te encuentres mejor.

besos mil

Elisa dijo...

ay mi ma! Te he leído...y creía que hablaba mi yo masculino. Toda tu actividad cerebral es causa de la adrenalina acumulada que estabas acostumbrado a descargar en los entrenamientos de baloncesto. Me pasó lo mismo...y con el baloncesto tambien. Desde que no juego...a veces siento demasiada energía y busco y busco millones de cosas para hacer, para sentirme activa, productiva, util...y entonces...a veces me lio, digo..¿pero esto es lo que de verdad quiero hacer? En fin...no te preocupes porque dada tu creatividad, tu buena narración...deberías encontrar trabajo pronto, pero..de qué? porque pintarías periolisto...no sé, por imaginar o suponer. Me gustan tus contradicciones y tu sentido del humor, se me hace a veces un poco espeso...pero yo creo que es la letra de tu blog que es un poco peke, no sé...estamos en conctacto, besito

仔仔 dijo...
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